De las instituciones gubernamentales, donde la armonía y la solidaridad son especies en extinción

Muchas veces los que de alguna forma compartimos el principio de la aplicación preferente de la “buena fe”, dentro de las instituciones del Estado, nos sentimos tentado, a realizar acciones que desdicen de nuestra naturaleza humana, y nos dejamos llevar por los instintos y las muy bajas pasiones, y llegamos a actuar de la forma más brutal, abyecta y canallesca; porque, es que como nunca, nos ha llegado a pasar por la mente, dentro de lo que es la regeneración de nuestras antiguas atribuladas vidas, el pensamiento de dañar y perjudicar, en contra de nuestros y nuestras semejantes; sin embargo, es imperiosamente necesario que expliquemos que: “Árbol que nace doblado…” “ni que lo fajen chiquitico”…

Digo todo esto; porque desde el 01 de enero de 1986, cuando por primera vez, llegue a una institución autónoma dependiente del estado nacional, como lo es; el Banco Central de Venezuela, he estado dedicando mi vida, al hecho de tratar de crear el ambiente propicio, para que las cosas sean armónica o armoniosas entre las personas que conviviríamos en esa institución; pero, la estructura hemisférica mental y social de los tecnócratas y meritocratica, que imperaba en dicha institución, hicieron difícil el esfuerzo realizado por este humilde servidor; y un buen día, se inventaron una estratagema muy bien orquestada, luego de haber pasado la novedad, de un consumo descomunal de droga en el piso uno de esa institución, por parte de algunos tanto de adentro como de fuera, en los que antiguamente se denominaba oficinas de: “COMPENSANCION”

Lo muy cierto, es que me patearon feamente; y tanto es así el descaro de mi despido de esa institución; que hoy en día cuando solicito mi constancia de trabajo, para realizar algún tipo de diligencia personal, una de las característica de la constancia de trabajo emitida por el ente; expresa taxativamente, que mi despido fue por causa injustificada; amén de que existió una orden de reenganche, para en su momento, que la directiva de la institución que gobernaba para aquel entonces, se la paso por donde la voluntad de Dios, quiso que la espalda perdiera su nombre…por cierto los administradores del pasado y del presente, deberían dar cuenta, de los cinco (5) camiones blindados del Servicio Panamericano, que el día 28 de febrero de 1989, salieron por la puerta de seguridad numero tres (3), bien cargaditos de lingote de “ORO”, y lo sé, porque ese día estuve de guardia en las garitas del sótano tres (3)…reto a los DIAZ BRUZUAL actuales, que me desmientan; ahí están los videos…bueno, si es que están o los guardaron…

Pero continuando con el tema; (¡coño! Madre chisme…y yo hablando ¡y qué! De armonía), pero bueno volviendo al tema; nuestras instituciones gubernamentales, parecieran estar signada por la divina providencia a establecerse como centro de intrigas, mentiras, traiciones y engaños, tanto como para entrar en ellas, y coma para que salga alguien también, es decir, ni el gato se salva de la intriga, la avaricia y la ambición de los y las que, trepando y cabalgando en el potro de las mentiras, están dispuesto a llevarse al mundo por delante, sin tan siquiera llegar a pensar, que la vida es un circulo vicioso, en donde la maldad puede convertirse en ley, y que algún día la mano invisible implacable de la divina providencia, nos pudiera llegar a alcanzar, por aquello de que: “Quien siembra vientos recoge tempestades” y porque, todo lo que aquí se hace, aquí en el mundo terrenal se paga, y no en el más allá, porque el mas allá es una ilusión utópica que nadie podrá ver en su vida…

Lo muy cierto de todo, es que, el burocratismo meritocratica y tecnócrata que se ha enquistado en nuestras instituciones gubernamentales, ha creado de nuestros servidores público, una especie de muralla “ASOCIAL”, que contribuye a la corrupción, la ineficiencia, la anarquía administrativa, la pedantería, el terrorismo laboral, la egolatría, la ineficacia, el morrocoyismo, las persecuciones, la exclusión, la persecución, inquisición, la ambición, la intriga, la maldad, la envidia, la hipocresía, el chisme y las intrigas, formen parte importante y cotidiana del diario acontecer de la administración pública; y todo esto se transforma y se constituye, en el mal trato, que muchos servidores público y servidoras públicas, les conceden a los usuarios y/o usuarias, que con la mayor ingenuidad acuden a buscar información acuden a esas instituciones, y sin tener culpa del estrés que a diario padecen nuestros prestadores y nuestras prestadoras de servicio; para llevarse sin querer, la carga negativa de un “Hoy no estamos atendiendo porque el sistema se cayó”…

Mientras tanto, hay un jefe administrativo que no visita las instalaciones de la institución, que no supervisa, que no se reúne con sus administrados y administradas, escuchando los chismes de sus más cercanas “secretario” o, o, o “Se-cre-ta-ria” o cualquier cosa que tenga ahí como su asistente, o “asistonta” o asistonto”, y sin mediar palabras tomas acciones tiránicas, prusianas, esclavistas y revanchistas, para poner más “leña al fuego” y contribuir con estas acciones, mucha más tensión en el personal administrativo, que se traducen en el cortísimo plazo, en mal trato a los contribuyentes y/o usuarios que acuden a las instituciones de estado a buscar información de primer orden

De ahí, que cuando acudimos a cualquier institución del estado, nos encontramos con la apatía de unos servidores y servidoras públicos, que atienden con desganos a los usuarios; y de por eso muchas veces observamos, que la armonía y la solidaridad, en las instituciones de la administración pública, son especie en peligro de extinción…

Que nadie se tome a pecho mis palabras

CHÁVEZ vive, en la consciencia y en la memoria de todos los pueblos pobres del mundo.


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Jesús Chua Espinoza


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