Carta abierta a Cadivi

Tengo una deuda pendiente. Y este artículo quiere ser el agradecimiento de una madre que pudo enviar recientemente a su hijo al exterior a realizar las pasantías que le exige la Universidad. Esto fue posible gracias a CADIVI y al programa de divisas para estudiantes a dólar preferencial, pues todos sabemosdel altísimo costo de la vida en Europa. Afortunadamente este programa se mantiene incluso con los recientes cambios aplicados por el Gobierno Nacional y del cual muchísimos padres y estudiantes continuarán beneficiándose.
En nuestro caso, resultó una extraordinaria experiencia, muy gratificante para un joven quien por primera vez es dueño de su vida y de sus actos responsablemente, sin mamá y papá, o hermano mayor. Esto desde el punto de vista personal. Desde el lado académico, se entrenó en un departamento con personal muy calificado del cual recogió enseñanzas teóricas y prácticas, por lo que entendí, difícilmente accesibles en Venezuela, por tratarse de un conocimiento recién aplicándose en el viejo continente y del cual apenas llegan ahora algunos acentos al país.Se trata entonces de un conocimiento que se importó, como una forma de adquisición que en un futuro cercano podrá ser aplicada y transferida.
Adicionalmente quiero compartir mi propia satisfacción por el viaje. Siendo hija de inmigrantes italianos de la posguerra, tuve la suerte de estudiar el pregrado en Italia, gracias a mis padres que quisieron trasladarse, luego de 20 años, a su país de origen. Al finalizar mis estudios, toda la familia estaba convencida de que no sería posible ya abandonar a Venezuela, y regresamos. Esos años en Europa fueron de una extraordinaria vivencia que, ahora como madre, deseabaen cierta forma para mi hijo. Que pudiera, aunque sea, oler el perfume de sus lejanas raíces, compartir con algunos amigos y familia que aún quedan por ahí, que percibiera una distinta forma de vivir la vida. Y que no fuese dentro del efímero contexto de unas vacaciones.
Todo esto que señalo es valor agregado. Todo esto es impagable. Y así como a mi regreso de Italia, ganando una beca de postgrado del IVIC que me comprometía a trabajar el doble del tiempo para mi país, así pienso que ustedes CADIVI, o el nuevo Centro Nacional de Comercio Exterior, o el mismo Gobierno que paga los estudios de miles de jóvenes venezolanos, deberían estudiar cómo motivarlos a dar esa contribución moral para Venezuela. Un país joven que necesita a sus jóvenes preparados, no trabajando en las grandes trasnacionales que finalmente se los llevan fuera, no permaneciendo en el exterior luego de ser becados. Alguna forma tendremos que encontrar para incentivar en muchos de ellos el amor por la Patria y disuadir a tantos padres que piensan que el futuro de sus hijos está fuera del país. Invitarlos a trabajar juntos para seguir construyendo la Venezuela que queremos.
Por mi parte, quedo sumamente agradecida a CADIVI y al Gobierno chavista por la oportunidad brindada en estos tiempos de control cambiario, a nosotros y a miles de estudiantes que también se han beneficiado, con al menos nuestro compromiso firme que el conocimiento y la breve experiencia adquirida serán retribuidos con creces en nuestra nación.



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Flavia Riggione

Profesora e investigadora (J) Titular de la UCV.

 flaviariggione@hotmail.com

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