La pobre clase media merideña se arrastra ante los especuladores

Sentí profunda compasión, por los cientos de personas que esta tarde trancaron la Av. 3 de Mérida, para tratar de entrar en los locales comerciales de YAMIL, con la finalidad de comprar los artefactos electrodomésticos que les hicieron vender a precios “regulados” los funcionarios del gobierno.

El 90 de los allí presentes, eran de esa orgullosa clase media merideña que se siente superior a los “pata en el suelo” chavistas. Ellos orgullosamente votan por su “flaco” y se sienten miembros de la más rancia oligarquía merideña. Actuaban de la misma manera que cuando se colean en los operativos de Mercal o en las colas para cobrar las pensiones del Seguro Social, sólo que ahora no sienten ningún rubor, pues están comprando todos los productos que puedan, para evitar que los tierruos tengan chance de comprar los que son de su exclusiva clase social y cuando los pobres reciban sus aguinalditos lo que puedan obtener es el repele que ellos dejaron.

No hay ninguna explicación racional, para ver a familias enteras de la clase media, peleando por entrar a un negocio para comprar artefactos eléctricos cuando ya en sus casas no les cabe un perol más. Yo no conozco ninguna familia de la clase media, que no tenga neveras, lavadoras, cocinas, calentadores, licuadoras, ollas de presión, vajillas, muebles, etc. etc.. Es tal que son pocas las familias pobres que podrían no tener en sus casas estos bienes muebles.

Tampoco creo que estén haciendo estas compras compulsivas y nerviosas con el fin de regalarlos a sus empleados o sirvientes. Pienso y repito es para evitar que los pobres se puedan igualar a ellos en cuanto a adquirir los mismos productos y esa es la mayor afrenta que se le puede hacer a un “clase media”. ¿Viste mamá que la cocina de la sirvienta es igual a la nuestra?.

Quienes están haciendo el gran negocio de su vida son los comerciantes de electrodomésticos y muebles, unos dicen que es una estrategia en combinación con el gobierno. Vaya usted a saber. Lo cierto es que estos comerciantes sin pagar publicidad, sin pagar horas extras, sin pagar vigilancia y con ganancias superiores al 100% les llegó el niño Jesús en Noviembre.

Para los comerciantes la estrategia fue mas fácil que pelar mandarina: recibieron dólares a 6:30, algunos a Bs. 4.30; y una cocina que, ganándole un 40% la podían vender al público en Bs. 1.500,oo la fueron subiendo hasta llevarla a Bs. 15.000,oo. El gobierno interviene y les obliga a venderla en Bs. 4.500,oo. Ellos acceden para colaborar con las autoridades y la gente hace colas para adquirirlas en ese precio. Las 100 cocinas que esperaban vender en tres meses, las venden en una semana y en cada una de ellas les queda una ganancia de Bs. 3.000,oo adicional, pues el precio original al cual iban a vender era en Bs. 1.500,oo cada una.

La única esperanza que tenemos los pobres chavistas, que todavía no hemos recibido aguinaldos, ni utilidades, es que la gente de la clase media no se enamores de los artefactos chinos que nos compró el Comandante Chávez y que se combinen con PDVAL para dejarnos miando fuera del perol.



 



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Juan Veroes


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