Renuncian 2 gobernadores bolivianos en 48 horas; La Paz sigue ocupada

 Solecito Unas 40 mil personas de plantón en la capital de Bolivia exigen nacionalizar los hidrocarburos

Solecito Se agrava la división entre los líderes de la COB y el MAS Solecito Paro en El Alto cumple 2 días

AFP, DPA Y REUTERS

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En La Paz un policía golpea a manifestantes que exigen establecer una Asamblea Constituyente, pero rechazan el referéndum sobre autonomía regional FOTO Ap

La Paz, 24 de mayo. Miles de campesinos y mineros continuaron este martes ocupando La Paz para demandar la nacionalización de hidrocarburos, en un clima enrarecido por choques con la policía, la radicalización de algunos sectores, la división entre dirigentes sociales, rumores de golpe de Estado e iniciativas autonómicas de cuatro regiones.

El jaqueado presidente Carlos Meza, de su lado, reiteró su decisión de cumplir su mandato hasta agosto de 2007: "Que no quepa duda que estoy cumpliendo mi deber y lo haré hasta el último día de mi mandato", dijo en un acto en Sucre.

Por otro lado, Mesa -un independiente que asumió el poder tras la revuelta popular que en 2003 desalojó del poder al neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada- aceptó la renuncia del prefecto (gobernador) de Chuquisaca, Mario Ramírez, quien dimitió por la presión de organizaciones cívicas y regionales. Esta es la segunda dimisión de un gobernador en las últimas 48 horas. El primero fue la de Jaime Cruz, de Santa Cruz, bajo la presión de sectores empresariales que buscan que la policía reprima a grupos de campesinos sin tierra.

Los prefectos, elegidos hasta ahora como representantes del Ejecutivo, serán elegidos por voto directo y popular a partir del 12 de agosto, fecha en que sectores empresariales y civiles de Santa Cruz llamaron a votar por una autonomía, pese a que es contraria a la Constitución. El departamento de Tarija, donde están las mayores reservas de gas del país, también anunció un referendo por la autonomía, que estudian asimismo los departamentos de Beni y Pando.

En La Paz, miles de campesinos marcharon hoy desde la exclusiva zona sur hacia el centro de la ciudad, que se cubrió de gas lacrimógeno lanzado por la policía contra grupos de manifestantes que intentaron entrar a la Plaza Murillo, donde se ubican la casa de gobierno o Palacio Quemado y la sede del Congreso.

"Este plantón en el que hay unas 40 mil personas es por la nacionalización sin indemnización, y la Constituyente es para nosotros cuestión de vida o muerte porque cuando se fundó Bolivia los indios no fuimos incluidos para nada", dijo Román Loayza, dirigente de la Confederación de Campesinos de Bolivia.

El también diputado del Movimiento al Socialismo (MAS) explicó que el cabildo popular del lunes otorgó al Congreso plazo hasta el viernes 27 para aprobar la convocatoria a la Constituyente. Pero los parlamentarios tienen un receso hasta fin de mes.

Los enfrentamientos este día se extendieron a todas las calles céntricas, resguardadas por policías antimotines con la orden de defender el Palacio y el Parlamento. Seis personas resultaron con heridas leves.

En medio de los desórdenes, el presidente Mesa se reunía en la casa de gobierno con sus asesores para analizar la situación política, antes de viajar a Sucre, capital del país.

A menos de 300 metros del palacio de gobierno, campesinos y mineros gritaban: "Mesa, carajo, Bolivia está caliente", pedían su renuncia y exigían la convocatoria a una Asamblea Constituyente.

Y en El Alto, vecina ciudad de La Paz, se cumplió el segundo día de un paro indefinido y se bloquearon las carreteras que conectan a La Paz. En esta ciudad, sede del gobierno, las actividades educativas fueron suspendidas y el transporte público se vio colapsado por las manifestaciones.

El ministro de la Presidencia, José Galindo, aseguró que "tenemos la mejor voluntad" de ir "otra vez al diálogo", en alusión a un encuentro convocado por el gobierno recientemente, pero que fue rechazado por una mayoría de sectores.

Mesa, por su lado, dijo en una entrevista con la prensa española publicada este martes que "los movimientos sociales tienen una visión expresada de manera muy parcial y muy radicalizada por pequeños grupos con gran capacidad de gritería y ruido. Pero no son masivos en el contexto de cómo entender un movimiento".

El líder cocalero y dirigente del MAS, Evo Morales, consideró a su vez que Mesa busca "el cansancio" del pueblo para que cesen las manifestaciones, pero alertó que para los indígenas una o dos semanas "no son nada".

El presidente dijo también en la entrevista que no firmó la reciente ley de hidrocarburos promulgada por el Congreso, porque no le hace bien a Bolivia, pero que no la vetó "para evitar un descalabro del sistema democrático".

Las empresas petroleras califican la nueva ley, que establece regalías para Bolivia de 18 por ciento, de "confiscatoria".

La demanda de nacionalización parece haber rebasado las expectativas de algunos de los líderes populares, como Evo Morales, quien plantea aumentar de 18 a 50 por ciento el pago de las regalías por la explotación de los yacimientos de gas. En cambio, la Central Obrera Boliviana (COB), así como organizaciones sociales y campesinas, llaman a la nacionalización total.

Morales llamó a defender la democracia boliviana con o sin el presidente, y acusó al líder de la COB, Jaime Solares, de alentar un golpe militar.

Solares declaró hoy estar dispuesto a respaldar a "un coronel o un general", al estilo del presidente de Venezuela Hugo Chávez, que pudiera surgir como solución a la actual crisis política. Agregó que ha hablado con algunos militares, "de capitanes para abajo", y que un oficial le dijo que lo apoyaba, aunque aclaró que no está buscando un golpe de Estado.

Las discrepancias entre los máximos dirigentes de la protesta boliviana comenzaron a aflorar el fin de semana, cuando Evo Morales continuó con la demanda de modificar la actual ley de hidrocarburos para dejar 50 por ciento de utilidades al Estado y 50 a las trasnacionales, pero otros comenzaron a clamar por la nacionalización, el cierre del Congreso y la renuncia de Mesa.

Según la prensa local, ante un pedido de Solares a Evo Morales de conciliar posturas, el líder cocalero respondió: "yo no hablo con paramilitares". El dirigente del MAS aludía a las acusaciones que pesan sobre Solares, de que fue confidente de los militares durante el régimen de Luis García Mesa en los 80.

"Nadie se entiende con nadie"

La división fue comentada por el ex canciller Manfredo Kempff, quien señaló en un artículo en la prensa que si no se produce un enfrentamiento serio "se debe a que la confusión es de tal magnitud que nadie se entiende con nadie".

"Las marchas que han confluido y siguen arribando a La Paz son de lo más variopintas: unos quieren que se aplique, como está, la Ley de Hidrocarburos; otros la ven confiscatoria y fatal sobre Bolivia, otros quieren enmiendas a la ley para llegar al 50 por ciento de regalías, y los mismos que querían esa solución ahora se inclinan por la nacionalización", agregó.

La Iglesia católica , en tanto, expresó su "profunda preocupación" por la crisis. "Estamos viviendo momentos de incertidumbre y de mayor enfrentamiento entre bolivianos", dijo el obispo de la ciudad de El Alto, monseñor Jesús Juárez.

Juárez lamentó que "no se han logrado espacios de real concertación y diálogo", antes de llamar a autoridades, políticos, líderes regionales y de organizaciones sociales a contribuir a la solución de la crisis.



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