Bolivia: La revolución asoma en el altiplano



La Paz, mayo 23, 2005.- Una imponente multitud de campesinos, trabajadores, mineros y vecinos de los barrios más pobres tomó por varias horas el centro de la ciudad de La Paz y sumergió al país del Altiplano en la disyuntiva de saber si se puede o no destruir ahora al neoliberalismo, acabar con la democracia burguesa y consumar la revolución social.

Reunida en la abarrotada Plaza de San Francisco, en pleno centro de la ciudad, la enfervorizada multitud clamó por la inmediata nacionalización del gas y el petróleo y la expulsión de las transnacionales como Repsol, Petrobras, Total, British Gas, Enron, Shell y otras que acumulan grandes fortunas en el país más pobre del sur de América y que ahora debate si se puede o no hacer la revolución.

Apoyado en la radicalidad de la vanguardia proletaria minera y de una contundente huelga indefinida decretada desde este lunes en la ciudad de El Alto y que ha cortado los principales accesos de La Paz, el máximo dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, proclamó ante la multitudinaria concentración sobre la necesidad de cerrar el Parlamento burgués, derribar al gobierno neoliberal y vendepatria de Carlos Mesa e instaurar el gobierno de obreros, campesinos y sectores empobrecidos del campo y las ciudades.

Una cerrada ovación saludó las palabras del dirigente minero de la COB, quién convocó además a los "militares patriotas" a unirse al pueblo para derrotar a la oligarquía y a los afanes golpistas de los grupos reaccionarios, denunciados horas atrás por el diputado cocalero y jefe del Movimiento al Socialismo (MAS), Evo Morales, que salió en defensa del sistema democrático.

Cosechando también aplausos de sus seguidores -la mayor parte de ellos cocaleros y campesinos que recorrieron a pie casi 200 kilómetros desde el pasado lunes--, Morales convocó a preservar la democracia burguesa y evitar el cierre del Parlamento, presionando para la inmediata convocatoria a una Asamblea Constituyente, que defina la suerte del país y de los bolivianos.

Compartiendo una improvisada testera en San Francisco, Solares y Morales intercambiaron críticas y veladas acusaciones, reflejo de la abierta lucha ideología que se desarrolla en la vanguardia del movimiento obrero, indígena y popular de Bolivia, que aún no sabe si puede o no, si debe o no, iniciar el asalto del cielo.

Ambos líderes proclamaron la necesidad de mantener la unidad de los sectores populares, ratificada en la multitudinaria concentración que reunió tanto a los sectores dominados por los "reformistas" como a los dirigidos por los "revolucionarios".

Hasta ahora, todos los sectores parecen confluir sólo hacia la exigencia de la nacionalización de los hidrocarburos y, en menor medida, a la convocatoria de la Asamblea Constituyente, demandas que sin embargo no son aceptadas por los sectores oligárquicos y empresariales de extrema derecha, que también conspiran para derribar al gobierno de Mesa (en el que ya no confían y creen excesivamente blando para preservar el orden público y sus intereses) y que han puesto en marcha un proceso contrarrevolucionario a partir de un referéndum autonómico.

Ambos procesos, tanto el popular como el oligárquico, avanzan a pasos agigantados, tratando de concentrar el apoyo de las clases medias y de ganar espacio al interior del Ejército y la Policía, acuarteladas y en apronte, listas para meter bala.

EL PUEBLO AL PODER

"Ni Hormando (Vaca Diez, el presidente del Congreso) el golpista, ni (el presidente Carlos) Mesa el entreguista: el pueblo al poder", ratificó Solares al asegurar que ya "nadie para la nacionalización de los hidrocarburos", consigna que ha puesto de pie a los sectores más combativos de las principales ciudades bolivianas.

Todos los sectores movilizados acordaron realizar marchas y manifestaciones durante todos los días, mañana, tarde y noche, en la ciudad de La Paz hasta doblegar al gobierno neoliberal y al Congreso, controlado por los partidarios del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, derrocado por una insurrección popular en octubre del 2003.

BLOQUEO Y PARO EN EL ALTO

Desde las primeras horas de la mañana, los vecinos de El Alto bloquearon la autopista a la ciudad de La Paz en demanda de la nacionalización de los hidrocarburos. Los vecinos, a la cabeza de Abel Mamani, presidente de la Federación de Juntas Vecinales, comenzaron a bloquear las principales rutas, paralizando el comercio y todas las actividades públicas y privadas. El dirigente manifestó que el paro general indefinido que se realiza en la ciudad alteña se consolida.

El ejecutivo de la Federación de Choferes de El Alto, René Vargas, confirmó estas apreciaciones y dijo que poco a poco el paro cívico de El Alto está paralizando el transporte, producto de las manifestaciones de maestros, estudiantes, universitarios, trabajadores y desocupados, todos ellos afiliados a la Central Obrera Regional.

GASES Y DINAMITA

Otro sector que paralizó actividades y volcó más de 50 mil afiliados a las calles de La Paz fue el de los comerciantes minoristas y vendedores callejeros. "50 mil gremialistas marchan por la nacionalización", dijo su dirigente Francisco Figueroa.

Al promediar el mediodía, grupos de gremiales, al mando del ex mayor de Policía, David Vargas, chocaron con las tropas policiales, en el ingreso a la Plaza Murillo, lugar donde están ubicados los Palacios de Gobierno y del Parlamento. En este mismo sitio, mineros sindicalizados intercambiaron dinamitazos y gases lacrimógenos con las fuerzas policiales.

MAESTROS Y VECINOS

En otros puntos de la ciudad no se registraron incidentes de magnitud, pese a los persistentes bloqueos callejeros y toma de calles protagonizadas por varias decenas de miles de maestros urbanos y rurales de La Paz y El Alto.

"El magisterio se suma a las marchas por la nacionalización de los hidrocarburos. Queremos recuperar todos nuestros recursos naturales", dijo la dirigente Wilma Plata, quien confirmó que la mayoría de los establecimientos educativos ya ha suspendido las clases escolares.

Desde las laderas, donde están los barrios más pobres de La Paz, los vecinos de los Comités de Vigilancia de los macro distritos 7, 8, 9 y 10 se sumaron a las movilizaciones en contra de la Ley de Hidrocarburos. El dirigente del Comité de Vigilancia, Max Cuevas, dijo que "si las transnacionales quieren venir al país deben hacerlo bajo nuestras condiciones".

MARCHA COCALERA

Todos estos sectores se concentraron en San Francisco, a donde también arribaron casi cinco mil cocaleros y campesinos de Cochabamba y de otros distritos como los colonizadores y productores de coca de Caranavi, La Paz.

La marcha encabezada por Evo Morales, procedente de Caracollo, llegó a la ciudad de El Alto, fue recibida con aplausos por los vecinos que exigían la nacionalización.
Roberto de la Cruz, dirigente de la Central Obrera de El Alto, dijo que estaban en campaña para cambiar la consigna de los cocaleros del 50% de regalías para Bolivia por la nacionalización de los hidrocarburos.

ACCESOS CORTADOS

Hasta ahora, las medidas de protesta que se registran en la ciudad de La Paz interrumpieron el servicio de transporte interdepartamental. La terminal de buses de la sede de gobierno está paralizada.

Las salidas departamentales de la Terminal de Buses de La Paz fueros suspendidas desde las cero horas de este lunes por los bloqueos en diferentes carreteras del país
El Ministro de Gobierno, Saúl Lara, evaluó la jornada de movilizaciones de este lunes, confirmando que se cortó el acceso al aeropuerto y que la autopista La Paz - El Alto está cerrada.





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La fuente original de este documento es:
Econoticias Bolivia (http://www.econoticiasbolivia.com)



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