John McCain: Republicanos por la guerra eterna

Candidato republicano John McCain

Candidato republicano John McCain

Credito: Archivo

Caracas, 03 Nov. ABN (Leandro Albani).– Es militar y republicano, se lo observa por televisión como un manojo de nervios, sobre todo en el último debate público con su contrincante Barack Obama, y no se arrepiente de que el actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush, haya emprendido invasiones militares contra Iraq y Afganistán.

El candidato republicano para las elecciones de este 4 de noviembre, John McCain, hace gala de formar parte de un partido político caracterizado por ser ultra conservador y apoyar su estructura financiera en las grandes empresas petroleras y militares del país.

Con 72 años, el senador por Arizona desde hace 21 años, heredero de una dinastía militar que se remonta al siglo XVIII, se podría convertir en el jefe de Estado norteamericano de mayor edad si es votado para asumir como Presidente.

Como congresista integró diferentes comisiones, entre las que se encuentran la de defensa y política exterior, además de jactarse de su capacidad para trabajar con colegas que no son de su partido, como el demócrata Edward Kennedy.

Durante su juventud, McCain estudió en Virginia y luego siguió los pasos de su padre y abuelos, quienes fueron almirantes, e ingresó en la Escuela Naval de Annapolis, donde quedó en el lugar 894 en un escalafón de 899.

En 1967, mientras piloteaba un avión de combate sobre Vietnam, durante la invasión estadounidense a esa nación, fue derribado y capturado, tras lo cual pasó cinco años en prisión.

Entre la economía y la pared

Al tratar el tema principal de esta campaña presidencial que fue la economía, McCain afirmó que reducirá impuestos y congelará durante un año los gastos federales no militares.

Junto a su compañera de fórmula, la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, expresaron una comunión en la mayoría de los temas sociales: se opusieron al derecho al aborto, al matrimonio entre homosexuales y rechazaron el control de las armas de fuego.

Palin es miembro de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), un poderoso grupo de derecha que promueve la tenencia de armas de fuego entre los ciudadanos y las ciudadanas.

Si bien frente a la aguda crisis económica que atraviesa Estados Unidos, el republicano intentó en todo momento mantener distancia con la administración Bush, sus detractores lo acusan de seguir casi en un ciento por ciento las cuestionadas políticas del mandatario.

Un ejemplo de esto fue la suspensión de la campaña electoral para viajar a Washington y ponerse a disposición del Ejecutivo durante la aprobación del plan de rescate de 700 mil millones de dólares que benefició a los bancos en quiebra.

La agencia France Presse (AFP) describió en un perfil sobre McCain que “con el país sumido en la incertidumbre de la crisis financiera, sus arrebatos patrióticos encuentran cada vez menor eco entre los votantes. Y McCain, que ha admitido que la economía no es su fuerte, tiene dificultades crecientes para convencer al electorado de que es el candidato adecuado para manejar la situación”.

Política exterior republicana: militares e injerencia

Palin no ahorró calificativos en el momento de llamar al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, como “dictador”, aplicando una tónica similar a la de la administración Bush.

En una entrevista en el canal de televisión Univision, no descartó la intervención contra el gobierno revolucionario: “La acción militar tiene que ser la última opción siempre con cualquiera de los problemas y desafíos que tenemos alrededor del mundo”, afirmó la republicana.

“Queremos, a través de las negociaciones, y las sanciones, de ser necesario, presionar a dictadores como Hugo Chávez para que vean que no se van a poder meter con Estados Unidos de la forma que ellos quieren”, añadió Palin en una abierta apología a la injerencia.

Esta línea de enfrentamiento se mantuvo durante la campaña republicana y a la hora de referirse a Iraq y Afganistán, McCain fue tajante: esas intervenciones tendrán que durar “cien años si fuera necesario” y para el republicano es preferible “perder la elección a perder la guerra”.

El candidato de la derecha más conservadora norteamericana fue uno de los primeros en criticar a la Casa Blanca por haber invadido Iraq con un número insuficiente de soldados y remarcó su intención indeclinable de luchar contra el supuesto “terrorismo” que amenaza el “American Way of Life”.

McCain no sólo piensa que Estados Unidos “está ganando la guerra”, sino que se plantea sostener el modelo de bases estadounidenses en Alemania, Japón o Corea del Sur.

Con respecto a Irán e Israel, sus convicciones son dignas del partido que representa: en el primer caso fue claro al declarar que “una sola cosa es peor que una acción militar, es un Irán nuclear”, además de mantenerse hostil a entablar un diálogo con la nación persa, a la que busca reforzar las sanciones internacionales incluso fuera de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

En el otro caso simplemente argumentó que él es el “peor enemigo” del Movimiento de Resistencia Islámica Hamas, organización que ganó elecciones presidenciales de forma democrática pero luego fue depuesta por la agrupación Al Fatah en Palestina.

Al referirse a su gestión exterior si llega a la Casa Blanca, el republicano propuso una política de “Eliminación del Estado Agresor” donde se formarían “fuerzas exteriores e interiores” que “eventualmente derrocarían los gobiernos y establecerían gobiernos libres y democráticamente elegidos”.

Además señaló que los Tratados de Libre Comercio (TLC) con países extranjeros se mantendrán, perpetuando así una de las armas de dominación que tiene el capitalismo en algunas regiones de América Latina liberando los mercados en detrimento de las economías locales.

En estos días, el actual vice presidente estadounidense -el magnate y empresario de la petrolera Halliburton- Dick Cheney manifestó su apoyo a McCain porque “es un hombre que comprende el peligro que Estados Unidos afronta”.

“Se ha ganado nuestro apoyo y confianza y ahora es el momento de convertirlo en Comandante en Jefe. Considero que el líder correcto para este momento de la historia es el senador John McCain”, destacó Cheney.

Sin demasiadas iniciativas concretas con respecto a la crisis que vive Estados Unidos y con la promesa de continuar incrementando la injerencia militar en Medio Oriente y América Latina, McCain no dudó hasta ahora en promover un discurso del miedo donde el “peligro” exterior es la amenaza más grande para su país.

Mientras tanto, los estadounidenses sufren el crecimiento diario de la desocupación y el recorte de su cobertura social básica como la educación y la salud, resultado concreto de dos mandatos del partido Republicano en el poder.




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La fuente original de este documento es:
Agencia Bolivariana de Noticias (ABN) (http://www.abn.info.ve)



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