El descabezamiento...

Estamos acercándonos a la fecha en que la definición estratégica de la marcha del proceso requiere de una acertada definición; la consolidación del PSUV como herramienta política para la transformación y el impulso de la marcha al socialismo, la organización del pueblo y la elevación del nivel político del mismo, la preservación del liderazgo de Chávez y el avance hacia la profundización forma parte de la vida misma del proceso. Esto pasa por darle adecuada lectura al momento que vivimos, sin ningún tipo de prejuicio y complejo. Enfrentamos la arremetida de la burguesía apoyada y articulada por el imperialismo, enfrentamos las infiltraciones del enemigo que con ropaje de chavismo forza la barra para evitar el salto hacia el socialismo, lleno de desviaciones, inoculados aún de capitalismo y muchas veces renuentes a asumir el rompimiento definitivo con el pasado, con ese cordón umbilical que nos ata a lo viejo y nos imposibilita trascender a la nueva sociedad. En medio de ese cuadro estamos obligados a escoger los candidatos para el parlamento, la batalla en el parlamento nos obliga a escoger los mejores cuadros revolucionarios para avanzar y el papel del comandante en todo esto no puede estar al margen, ni simplemente limitarse como un militante cualquiera, debe ser un papel decisivo y determinante. Tenemos que negarnos desde las bases a aceptar que solamente Chávez vaya a una mesa electoral el día de la selección y emita un voto, no se trata de extremismos, se trata de una básica concepción del momento político que vivimos. Es una batalla contra el imperio y esa batalla debe ser dirigida y concebida por el líder de esta revolución y su vanguardia, el PSUV, acompañada de todo el pueblo revolucionario.

Es cierto que propugnamos por las decisiones colectivas, pero tal cual lo afirma UN GRANO DE MAIZ, no se puede ir a una batalla de esta magnitud sin una cabeza visible y sin una dirección granítica y sólida. Esa dirección no la garantiza más nadie sino Chávez y vacilar en este sentido es poner en riesgo la revolución bolivariana y la esperanza de los pueblos, eso no basta con decirlo y vociferarlo, se necesita concretarlo en hechos prácticos.

No podemos desconocer experiencias anteriores, ni caer en el chantaje del discurso opositor, si bien es cierto la disposición del artículo 67 de la constitución nacional, tampoco podemos desconocer las fallas demostradas en la escogencia de candidatos o cualquier otro tipo de escogencia. Desconocer las fallas aún existentes en las regiones es una estupidez, no aprender de las fallas y errores es al menos una torpeza política y no estamos para eso, el momento político no lo permite y el pueblo tiene que estar consciente de ello.

Los enemigos de una revolución no descansan en sus intentos, a cada fórmula propuesta ellos le buscan la vuelta y hoy por hoy existen muchos que no creen en socialismo ni en nada de eso frotandose las manos porque pondrán tantos o cuantos diputados en la Asamblea Nacional. Sería una irresponsabilidad hablar de planes articulados, preferiría hablar de un conjunto de factores que inciden, es decir, existe una especie de dinámica que conspira contra el cambio, contra el socialismo y las prácticas del hombre nuevo. Repetir las fallas y los errores de la escogencia de delegados sería absurdo, que el presidente se haya visto obligado a señalar que considera un error la presencia de alcaldes y gobernadores y hasta vice-ministros, directores y altos funcionarios como delegados es algo que no debe volver a ocurrir. Por qué suceden estas cosas, suceden por falta de conciencia política, suceden por que aún el rol del colectivo no decanta y en medio de todo se filtra no precisamente lo colectivo sino extrañas fórmulas en donde los grupos y el amiguismo se toman de la mano para abortar la creación colectiva, no nos caigamos a coba, en la práctica esto es así.

Quien tenga experiencia y aplique una adecuada lectura al momento político actual entendería perfectamente que no es correcto ser delegado y gobernador u alcalde a la vez, como debería entender que la función de un cuadro revolucionario es luchar por la unidad como lo hace Chávez, por el fortalecimiento del liderazgo colectivo y por la promoción de nuevos liderazgos, pero aquí solo tenemos a un Chávez, ojala existieran miles, pero solo hay uno. Quien señale que Chávez no ha sido promotor de los nuevos liderazgos es un falso, ese discurso lo tiene la oposición ¿Cuantos alcaldes y gobernadores existieran si no fuera gracias al liderazgo de Chávez? Hay quienes ensalzan algunas figuras, sacan cuentas y proyecciones y hay quienes se atreven a manejar escenarios en donde tal o cual personaje, aún sin Chávez hubiese ganado, ¡Póngase a creer eso!. Lo cierto es que esa despreciable forma de simplificar las cosas nos lleva a caer no en pocos errores, y seguimos creyendo erróneamente que este proceso puede dar el salto sin un proceso de maduración adecuado en donde la decisión del colectivo no esté prejuiciada o manipulada por intereses subalternos.

En estos temas no podemos dejar a un lado las reflexiones de Un Grano de Maíz en su artículo EL EJERCITO GUILLOTINADO, donde nos da luces al respecto. Ustedes se preguntarán el porqué siempre este humilde escribidor hace referencia a esta columna, la razón no es otra que desde esa columna se está llamando las cosas por su nombre y se le dice al pan pan y al vino vino. No podemos ir a una batalla sin una dirección fuerte, no es a los patarucos de la oposición que estamos enfrentando, estamos enfrentando al imperio y eso no es cualquier concha de ajo. El enemigo si sabe muy bien que un ejército sin cabeza, sin jefe, sin dirección sólida se pierde y a ello están jugando. Nos advierte Aponte igualmente sobre las posiciones desviadas, las erroneas interpretaciones de la democracia interna y la dirección colectiva. El arte de dirigir no es cualquier cosa, el arte de definir estrategias adecuadas y correctas tampoco. No se trata tampoco de rechazar la participación colectiva, sin embargo, vale preguntarse ¿Cuantos pobres de este país no defiende a sus verdugos? Son preguntas lacerantes, dolorosas, pero que forman parte de una realidad que vivimos.

Cuando se plantea la necesidad de buscar fórmulas y métodos de selección que se salgan de la concepción burguesa, no se trata de atacar o dejar de propugnar la visión colectiva, ni dejar de creer en ello y luchar por ello, pero de allí a pensar que en una fórmula de escogencia en donde solamente prive lo electoral sea la respuesta a esta disyuntiva es al menos una ingenuidad. La selección de fórmulas de escogencia deben ceñirse a una realidad táctica y a una definición estratégica. Correr el peligro que quienes apoyados solo en importantes sumas de recursos aplasten a quienes aun teniendo mayor claridad política no cuentan con plataformas financieras es un riesgo que corremos siempre. Si hablamos de alejar al PSUV de las posiciones pequeño-burguesas y no buscamos mecanismos para su proletarización, los resultados serán desastrosos. No siempre el que posee mayoría de votos es quien con su practica cotidiana es socialista, tampoco se trata de un falso colectivismo devenido en anarquía que es peor aún. Se trata entonces de mecanismos de selección que avalúen al futuro diputado por sus ideas, sus principios y estilo de vida. ¿Cuantos ocupantes de altos cargos no tienen ni idea de lo que es socialismo? Tampoco pretendemos acá acusar a todo el mundo de actuar deliberadamente por órdenes imperiales, o del enemigo, sin embargo, volvamos atrás en la historia, revisemos la historia de Bolívar y los resultados están allí ¿Cuantos, actuando de buena fe terminaron siendo utilizados por la canalla oligárquica, cuántos fueron manipulados y utilizados en su buena fe?

La definición estratégica pasa por la claridad en la acción y en la concepción del camino a seguir, no todos los aspirantes parecieran tener claro este asunto, lo que si tienen claro algunos es cuantos votos tienen cuadrados y cuantos grupos lo apoyan para alzarse con la victoria interna. Quien desconozca esta realidad no ha recorrido el país, acérquense a cualquier pueblo y entenderán lo que les digo, las mismas caras de siempre como caiman en boca de caño esperando el pitazo de partida para barrer cualquier opción interna distinta, a ellos poco les importa el socialismo y menos Chávez, les importa defender sus espacios de poder y saben que usando a Chávez lo mantienen. La dinámica del desarrollo del proceso nos ha llevado a esta situación...propuesta que lanza Chávez, propuesta que secuestran en nombre de la revolución y el socialismo.

Sin duda que estos entuertos deben ser corregidos por el partido, pero esto solo lo logrará un partido que influya con su peso ayudando al líder, a Chávez, en la complicadísima tarea de seleccionar a los mejores cuadros revolucionarios, no solo a los que más votos reunan, sin saber a costa de que. En la elección de delegados se hizo un ensayo interesante en cuanto a la publicidad, algo loable que ayuda, pero igualito, cada alcalde y gobernador montó su estructura y desplegó todo su poder económico para colocar a los suyos, los resultados están allí.

Pero lo más importante que plantea Aponte en el artículo citado es sin duda la participación de Chávez, Chávez como líder, como presidente del partido, como dirigente: se nos ocurre sugerir algo, evaluación de todos los pre-candidatos en escuela de cuadros, usando un baremo que apruebe el partido y en donde lo primordial sea su claridad en la marcha al socialismo y su concepción clara de la lucha de clases y lógicamente de la batalla que libramos. Su condición socio-económica, su estilo de vida, sus conexiones a grupos económicos, nuevos o viejos, sacar de allí a un conjunto de ellos que serían quienes se medirían en elecciones de base y excluir a los que no cumplan con ese perfil. Sobre esto saltarán quienes hablan de discriminación, qué mayor discriminación que quien a pesar de tener claridad política del socialismo y el proceso, sin embargo, termina aplastado por no contar con recursos, eso si es discriminación...o es a caso que se trata de la conformación de un club de gatos, no, se trata de la selección de una vanguardia revolucionaria y en toda vanguardia que va a la batalla el comandante es determinante. En todo este proceso Chávez no debe faltar, como actor principalísimo, hacer lo contrario es un error.


Si bien es cierto que el tema electoral no es el fundamental para un partido revolucionario, en la coyuntura actual el tema reviste unas características especiales dadas las circunstancias y el avance del proceso, las distintas propuestas en pro de mantener la unidad y la mayor particiación colectiva en la realidad choca con un montón de inconvenientes que necesitamos enfrentar con audacia y eficacia. El reto de la dirección del PSUV es inmenso, no puede la dirección del PSUV decidir no dirigir, y cuando hablamos de dirección hablamos del colectivo de vanguardia macerado allí, que es necesario preservar y cuidar, como es necesario preservar y cuidar los cuadros que en torno al gobierno han venido cumpliendo con la tarea acertadamente, como estamos obligados a cuidar todas aquellas iniciativas socialistas experimentadas a lo largo y ancho del país. Sin duda, con el comandante a la cabeza, desde el momento en que públicamente se inició la batalla por la construcción de la zona socialista, para usar otra frase de Un Grano de Maíz, durante todo este tiempo se ha logrado mucho, con altibajos, como todo proceso, pero los logros están allí. Uno de los más importantes sin duda lo representa el hecho de colocar en la palestra del debate el tema del socialismo, eso por si solo ya es un gran avance. Haciendo inventario de esta batalla, el avance ha sido colosal, ahora bien, tenemos que sembrar en la consciencia de nuestro pueblo lo importante que es proseguir sin demora hacia la profundización del socialismo, el enemigo lo sabe, por eso ataca con fuerza, sin compasión y con planes que van dirigidos en todos los sentidos. Nutrirnos de una vanguardia capaz de asimilar el momento histórico es primordial, ya tenemos un líder, tenemos a Chávez, poseedor de una conexión única con el pueblo, poseedor de un liderazgo poco común, pero que hoy más que nunca requiere del mayor apoyo y de la mayor unidad del pueblo. Cuando hablamos de unidad, hablamos de unidad del pueblo todo en torno a la revolución, no de la ficticia unidad producida en cenáculos o grupos, propuesta distraccionista de quienes no quieren avanzar al socialismo...llegó la hora pues de asumir con fuerza PATRIA SOCIALISMO O MUERTE...VENCEREMOS y CON CHAVEZ TODO, SIN CHAVEZ NADA...


latojeda@gmail.com


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Luis Alberto Toro Ojeda

Publicista. Militante de izquierda. Integrante del Frente Bicentenario de Campesinos del estado Trujillo. Integrante del PSUV.

 latojeda@gmail.com      @latojeda

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