Ley orgánica de educación
[(…) cuando los pueblos están en riesgo de desaparecer por obra de los hombres o las instituciones, el grito de alarma es sagrado; someterse y callar no es sólo debilidad, sino delito público (…)] [1].
Los grupos dominantes o minorías selectas, que detentan un gran poder sobre el resto de los individuos, diseñan, estructuran e implantan sistemas “culturales” y “educacionales” opresores. Progresivamente aplican métodos y mecanismos “intelectuales” para cercar y encerrar, cuán mazmorras mentales, esa capacidad humana para el análisis. El conocimiento como arma de dominio al servicio de los poderosos.
Los últimos años son expresión de la lógica del sistema instituido por las élites; endeblez del aparato conceptual interior del individuo, mezcla de varios, confusos e incompletos conocimientos, sujetos “especializados”, especulación y argumentos emocionales e instintivos por encima del razonamiento y la reflexión profunda. Una verdadera nueva forma de esclavitud. [Muertas las ideologías, el mundo quedó en manos de gente práctica que anula cerebros bajo montañas de nada] [2]
Antes de la insurgencia del proceso Revolucionario Bolivariano las condiciones culturales y cognitivas de nuestro país no habían variado mucho. [Uncido el pueblo americano al triple yugo de la ignorancia, de la tiranía y del vicio, no hemos podido adquirir, ni saber, ni poder, ni virtud. Discípulos de tan perniciosos maestros las lecciones que hemos recibido, y los ejemplos que hemos estudiado, son los más destructores. Por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza; y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija de las tinieblas; un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia, de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la libertad; la traición por el patriotismo; la venganza por la justicia. Semejante a un robusto ciego que, instigado por el sentimiento de sus fuerzas, marcha con la seguridad del hombre más perspicaz, y dando en todos los escollos no puede rectificar sus pasos. Un pueblo pervertido si alcanza su libertad, muy pronto vuelve a perderla;] [3].
Es innegable entonces que el conocimiento condicionado a una doctrina culturosa ejerce el mismo yugo que ejerce la ignorancia. Al pueblo ignorante se le engaña fácilmente, pero es igualmente dócil y manejable un pueblo moldeado y sumido bajo una vaga ideología. “Educación” y “cultura” llegan a constituirse, para los bloques hegemónicos sociales, en instrumentos fundamentales de dominación. Más que educación es amaestramiento, más que cultura es incapacidad de reflexionar sobre sí mismo. Las oligarquías forman a sus intelectuales, profesionales y políticos para integrar una burocracia “educacional” y “cultural”, que se erige como muro de contención y filtro ante el resto de la sociedad para asegurar el mantenimiento del status quo; de sus privilegios.
¿Quiénes gobernaban la maquinaria político-económica de Venezuela? [(…) un grupo mesiánico en cuyas manos reposaba el futuro de la nación Venezolana] [4].
Nuestras bases históricas fueron socavadas, nuestro sistema de valores éticos y morales fueron debilitados dejando en la más absoluta indefensión nuestros rasgos culturales, nuestra identidad como sociedad Venezolana. Nuestra soberanía estaba comprometida. A punto estuvo la conciencia nacional de dejar de existir.
Es menester que el Estado se convierta en un Estado docente, asumiendo [(…) como función indeclinable y de máximo interés en todos sus niveles y modalidades (…)] [5] la fundamentación, sistematización y dirección de un sistema estatal de educación. [Después de libertar las manos atadas, de terminar con la servidumbre física y política, era necesario liberar los espíritus de la servidumbre moral, del peso espiritual de una situación de sometimiento que empequeñece a los hombres y los hace victimas aun de lo que detestan, convirtiéndolos en “enemigos natos de propia existencia”] [6].
La resistencia y ataque, por parte de esta burguesía consular, a la ley orgánica de educación era previsible. Sus acciones están encaminadas a mantener un sistema de imbecilización en masa. Para las elites es deseable un pueblo apático, sin identidad, crédulo, inexperto y falto de conocimientos políticos y económicos; con una visión puramente mercantilista en sus relaciones; individualista; sin noción de patria y sin nación tangible. La “educación”, ideada por los pocos de la cima de la pirámide del poder, responde a un conjunto de principios y objetivos muy específicos; responde a una ideología. Pero esta ideología no se inocula a los pueblos, sólo a un grupo muy reducido de “elegidos” que tendrán como fin controlar al resto. La masa ingente de la población será bombardeada con mera propaganda o publicidad y su nivel de preparación o “educación” será la mínimamente necesaria; el sujeto aprende la “especialización” para la cual lo requieren, esto para permitir el mantenimiento del nivel de vida de los grupos dominantes.
¿Cómo hablar de algún tipo de inteligencia cuando lo único que ofrece el sistema es una cartilla o libreto que debe ser memorizado? El individuo sale de la institución de “estudios” con un titulo, lo cual no es indicativo de inteligencia o sabiduría alguna.
Ante la estupidez de los que vociferan que el gobierno Bolivariano quiere ideologizar a sus hijos, yo les respondo que más bien es desidiotizar o evitar que alcancen la madures padeciendo de idiocia. Tan acostumbrados están a su sometimiento que son incapaces de razonar que efectivamente la educación responde a factores ideológicos. [(…) todavía nuestros conciudadanos no se hallan en aptitud de ejercer por sí mismos y ampliamente sus derechos; porque carecen de las virtudes políticas que caracterizan al verdadero republicano: (…)] [7]
La revolución debe tomar con mucha mayor fuerza la ofensiva de la educación. Es ella la que asegura la constitución de una sociedad realmente humana, unida y fuerte por el ejercicio de la virtud. Moral y luces, pedía Bolívar en el Congreso de Angostura, como nuestras primeras necesidades; y ambas por su fuerza, son indispensables para consolidar el triunfo de la revolución. Cuando se educa se forma una individualidad con conciencia colectiva; consecuente con un pensamiento crítico, autocrítico y reflexivo, que siente como punto cierto de su accionar la preferencia del bien común al bien individual.
[(…) Vd. formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Vd. me señalo. (…) No puede Vd. figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Vd. me ha dado; no he podido jamás borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Vd. me ha regalado. Siempre presentes a mis ojos intelectuales las he seguido como guías infalibles] [9]
Ser culto es el único modo de ser libre. José Martí.
[1] Julio C. Salas. Civilización y barbarie. 1970
[2] Jorge Valdano. Futbolista y entrenador argentino.
[3] Simón Bolívar. Discurso pronunciado ante el congreso de Angostura el 15 de febrero de 1819, el día de su instalación.
[4] Mario Sanoja e Iraida Vargas Arenas. Razones para una revolución.
[5] Artículo 102. Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
[6] Luis Beltrán Prieto Figueroa. El magisterio americano de Bolívar.
[7] Simón Bolívar. Memoria dirigida a los Ciudadanos de ka Nueva Granada por un Caraqueño, Cartagena de Indias, 15 de diciembre de 1812.
[9] Simón Bolívar. Carta de agradecimiento a Don Simón Rodríguez, Pativilca, 19 de enero de 1824.
Otras consultas.
* Luis Britto García. El imperio contracultura: del rock a la postmodernidad.
manueljgomezc@gmail.com