Doble discurso moral

Se ha visto la insistencia con la cual los medios de comunicación y los operadores políticos que le sirven (AD, COPEI, MAS, PJ. UTE, BR, ABP y otros más) han reclamado una determinada opción de descentralización que centraliza a nivel de gobernadores y Alcaldes los recursos que les asignan a través del Fondo Intergubernamental para la Descentralización (FIDES) y la Ley de Asignaciones Económicas Especiales (LAEE). El discurso se queda estancado porque su interés está centrado en los bolívares que han de recibir por los conceptos incluidos en estas dos leyes. Hasta ahí llega su concepción del proceso de descentralización y cualquier iniciativa que pretenda colocar el poder y los recursos financieros más cerca de los ciudadanos (Consejos Comunales) los colocan en un estado de irritabilidad total.

Pero definitivamente esos medios con sus operadores políticos pierden el sentido de sus discursos y la “línea política” sufre un giro impresionante. Las caretas comienzan a caerse para darle paso a una posición totalmente inmoral que los dejan sin almas y como seres miserables.

¿Qué tienen en común la posición que han venido asumiendo los medios y sus operadores políticos en relación con la descentralización y su posición respecto a la política del gobierno de hacer una democratización del espectro radio eléctrico?

Estas dos situaciones tienen en común el inmoral doble discurso. Para su modelo de descentralización administrativa dicen una cosa y para sostener su modelo de centralización mediática, critican lo que argumentan como razón en la primera. El proceso de descentralización que se adelanto en Venezuela a finales de la década de los ochenta del siglo XX se fundamentó bajos dos premisas válidas para el momento: 1) El poder o parte del poder debía salir de Caracas para darle a los entidades estadales posibilidades de emprender sus propias iniciativas. 2) Ese proceso de “dispersión” del poder, contenía además, la posibilidad de darle a las ciudadanas y ciudadanos de esas entidades oportunidades de participación para que con sus esfuerzos contribuyeran al desarrollo de sus respectivas regiones.

El proceso de “su descentralización” llegó hasta la elección de Gobernadores y Alcaldes y a partir de ahí; el proceso de descentralización se atascó y olvidaron que la participación ciudadana no se reduce única y exclusivamente a la posibilidad de votar. Existe otro enfoque de descentralización que además de ofrecer la opción de elegir, coloca a los actores en la posibilidad de participar en la toma de decisiones y de involucrarse en los procesos de uso de los bienes que son de todos los venezolanos. Si Venezuela es de todos los venezolanos, entonces todos los venezolanos tienen la posibilidad de participar independientemente de su condición social y económica.

¿Qué son los circuitos radiales? ¿Cuál es el sentido de la democratización del espacio radio eléctrico?

En esta coyuntura, los circuitos radiales sirven sencillamente para imponer una línea de manipulación desde el centro del país (Centralización de la Manipulación) y para ello mantienen un cuerpo de “comunicadores” que sirven a esos propósitos. Estando en una entidad local (estado o Municipio), los ciudadanos y ciudadanas viven las “informaciones” y pautas que se diseñan desde el centro del país. Al estar organizados ese espectro radio eléctrico a través de ese mecanismo, las posibilidades de hacer de la radio un medio para potenciar las fortalezas de cada entidad se reducen, porque las pautas y la programación las imponen los pocos dueños de esos circuitos que por lo general dirigen esos medios desde Caracas. Ese mecanismo que para ellos es muy “democrático”, reduce las posibilidades de desarrollar los talentos comunicacionales regionales con programas que respondan a las necesidades de las entidades. Una familia o una asociación de 5 personas con poder económico le imponen a las entidades estadales y municipales un paquete “informativo” desde Caracas y en correspondencia con sus intereses políticos.

Ese proceso puede colocársele cualquier nombre, pero es un esquema de centralización, que en el fondo es parte del concepto que la oposición tiene del poder y de la democracia. Estos conceptos están asociados fuertemente a una visión elitezca.

¿Hay algo más centralizador que el proceso de globalización? El mundo está gobernado mundialmente por cinco o diez corporaciones y eso se reproduce nacionalmente porque también aquí, unas pocas familias que se sintieron dueños de este país insisten en recuperarlo para sus propósitos económicos y político. Ese concepto de descentralización sirve sólo a un esquema impuesto por el banco mundial para que el Estado se desentienda de los costos sociales, pero en el plano político; el poder puede ser ejercido por pocas familias.

Parece sencillo asumir que le democracia se concreta en la participación mayoritaria de las ciudadanas y ciudadanos. Así parece lógico entenderlo tanto en el ejercicio de la política como en el ámbito de la comunicación, pero desde la perspectiva de los dueños de los medios y de sus operadores; la democracia es la posibilidad de centralizar en cinco o diez familias las tierras, el espacio radio eléctrico y cualquiera otra iniciativa económica.

evaristomarcano@cantv.net


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Evaristo Marcano Marín


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