Y que me digan lo contrario

Estamos en una media revolución…

¡Qué tal camaradas! ¡Feliz aniversario de luchas y esfuerzos! Han sido 10 años de haber llegado Hugo Chávez a la presidencia de la que, luego de jurar ante la “moribunda”, transformó en República Bolivariana de Venezuela.  

Bolivariana porque la acción y el pensamiento integral del Libertador enrumban nuestro proceso de cambios que se hace paulatinamente revolucionario por la dinámica que le imprime Chávez. Y más nadie. 

Me disculpan los que puedan leer este artículo y consideran que están actuando revolucionariamente. Diversos actores en funciones de gobierno. Y ya mencioné algo de revolución. 

Más de uno se adhiere a las celebraciones porque ejecuta obras públicas y hasta considera que “se las está comiendo”. No sólo se pega a la inauguradera sino a Chávez, el eterno nombre que levanta los ánimos en cualquier mitin o concentración por apagada que esté. 

Algunos creen que han hecho un gran liderazgo y pretenden que la figura de “chavismo” se extiende a su apellido o a su nombre. Parece que no se dan cuenta que el único Líder es Chávez. Y eso para los chavistas, por supuesto. Los de oposición lo ven menos líder que cualquiera de sus bacalaos.  

Estemos claros. La razón que nos acompaña a los que estamos inmersos entre compromiso de hacer Patria, es que percibimos y conocemos y entendemos los ideales del Presidente, que compartimos su impulsos, sus emociones y seguimos su firme dirección, hasta hemos llegado (sin gríngolas) a fanatizarlo. 

Pero los que lo adversan, los que mediáticamente están alienados y envenenados por viejas consejas y programas de opinión transmisores de odio para acumuladores de odio, lo aborrecen. 

Los más ignorantes, y los menos, de la escualidez, mejor dicho de la “estolidez”, lo rechazan por eso mismo. Por ignorancia histórica y porque no ven otra cosa. No saben qué ocurre en el País. Y los dirigentes de oposición    –si así se les puede clasificar– aún sus mezquindades sí saben de sus condiciones, que lo calibran, reconocen solapadamente su liderazgo.  

Y es por eso que le temen. Saben que ni en las filas de nuestra incipiente revolución hay sustitutos. Por ahora. Y no por desmeritar a nadie, sino que un Líder de la talla de Chávez, si acaso, aparece por cada medio siglo. Y no en todos los países. 

Bien. ¿Por qué titulo: “Estamos en una media revolución”? Sencillamente, porque muy pocos la sienten. No ha llegado a todos los rincones con la fuerza debida. Debida y necesaria.

La mass media con su contrarrevolución nos está ganando. Duélanos o no, esa es la gran verdad. Una de nuestras fallas está ahí. Y por ello es tan difícil crecer, superar etapas. 

Además, aun cuando el Líder hace esfuerzos de toda índole demostrando su capacidad y efectividad con macroproyectos en todos los campos, la débil acción en la cotidianidad de gobernaciones y alcaldías, con sus excepciones, decepcionan. 

Tampoco se percibe totalmente la Revolución aun las extraordinarias Misiones, la tremenda actividad con Barrio Adentro, entre otras populares, porque también entre otras, y aunque parezcan pendejadas, los huecos en aceras y calles –al no definir una política de mantenimiento–, el no ponerle voluntad política a resolver el problema de los desechos sólidos –asunto que va desde la concientización hasta la participación comunitaria– y la deficiencia en vigilancia policial, –ya que en nuestras ciudades de provincia no se ve un policía “ni para un remedio”, como decíamos antes–, tiene, por no decir agobiados, fastidiados a los pobladores. Los policías –aparte del esfuerzo central y movimientos espasmódicos– están en casillas de donde nos dicen que no se pueden mover, vigilando bancos y comercios, y cuidando funcionarios, casas y oficinas, etc. Muchos no han sido psicológicamente evaluados. 

Tampoco por acelerar uno de los factores fundamentales para llevar la Revolución a su máxima expresión, que no le han dado el verdadero impulso, como es el empodermiento popular

Y es el permanente llamado de Chávez a los gobernantes en los diferentes niveles y a muchos funcionarios en distintos niveles de acción pública,  

El Presidente impulsa la creación de un sistema de cooperativas. Se crean y al no apoyarlos casi se ha disminuido. Necesario fortalecerlo. Obligatorio. 

El Presidente insiste en los Consejos Comunales. Se forman y la mayoría de las gobernaciones y alcaldías no los apoya ni los orienta. Hay que fortalecerlos. Es la esencia de la Revolución. 

Yo he percibido que con lo poco revolucionarios de muchas autoridades no entienden, o –que es lo más seguro– no quieren hacerlo porque sienten es una manera de perder poder. Eso de descentralizar los recursos no cae muy bien. Mejor es que, al viejo esquema cuartarrepublicano, te tengan que adular, que jalar. Que vengan luego a agradecerte que les diste algún trabajo con los propios recursos que les pertenecen. 

Siguen contratando obras con las grades empresas. Escuálidas la mayoría porque crecieron en la IV. Incluimos hasta las grandes corporaciones. Echan a un lado una participación del Presidente que exige reducir esa manera de contratar. Salvo que se vaya realizar un gran movimiento de tierras o a construir un puente o una represa, o sistemas integrales de potabilización.  

Nunca surgirán nuevas empresas socialistas, o mejor dicho, como lo he propuesto en diversas oportunidades, no se armarán equipos de profesionales y técnicos –que son los que hacen las empresas y las obras– que puedan atender obras importantes. ¿Y cómo sin instrumentos? Bien. Generando empresas de alquiler de equipos y maquinarias.  

No se percibe una Revolución cuando pululan paristas y golpistas. Hemos tenido que tragar grueso viéndolos y escuchándolos en la calle, en restaurantes, en Tv. Saber que están cómodamente mayameando, con infiltrados en Pdvsa y en el resto del gobierno, a mujeres y hombres apátridas que tumbaron a nuestro Presidente luchador, que estuvieron a punto de eliminarlo –todavía apoyan un magnicidio-, y que nos llenaron de angustia en esos momentos, así como durante el traicionero paro petrolero. Yo, aunque me digan que guardo odio, no los perdonaré nunca, o hasta que lo reconozcan y se arrepientan. 

Y, para más vainas, todavía tienen oportunidad de participar en contiendas electorales para aspirar a troncharnos el camino hacia la gran Patria venezolana y Amerindia. Por ahí está agazapada “la Plaza Altamira”. ¿Cuánto habrán avanzado en su permanente preparar el derrocamiento de Chávez?  

Tampoco hemos querido echarle un parao, porque es imposible eliminar, a la corrupción integral, que es pública y privada.  

Bastaría conque el Seniat investigue a todos los venezolanos y extranjeros que muestren cualquier forma de opulencia, a los distintos niveles. Me refiero desde el muy millonario –ya dejamos de hablar de millardarios– con superquintas y negocios improductivos –ahí caerían los “lavadores de dólares”– hasta los empleados con grandes “naves”, carrotes y camionetotas, que cuestan una boloña. Y gastan a diario en restaurantes y viajes. 

Basta que el Seniat les exija documentos de ingresos, quienes tendrán, ante posibles salidas, las listas de Kinos y contactos con los Registros para evaluar herencias. Y detallar las operaciones de compra-venta de inmuebles. 

¿Cuándo y cómo compraste tal quinta? ¿O esta otra lancha? Sencillo. O por lo menos  ponerles las cosas más duras. Hay demasiada golilla. Y mire que se oyen cuentos. ¿Qué son mentiras? Bueno, investiguemos y aclaremos. Quedan las suspicacias y las dudas. Nos perjudica. Perjudica al proceso revolucionario. 

Y siguen campantes, privados de antes y de ahora y pseudorevolucionarios. 

Llegué a plantear que a los funcionarios del gobierno, especial los de cargos que manejan recursos, grandes, medianos o pocos, se les exija una lista de familiares hasta tercer grado de consaguinidad y que todos presenten sus declaraciones de bienes. Y chequear, no importa que sea en forma de espionaje –para mí es válido–, a los amigotes.    

Y por ahí nombré la droga. Cuántos alijos agarrados y no pasa de eso, Tv y fotos. ¿Quiénes dirigen? Libertad de tráfico en los terminales de transporte. Dígame en los ferrys. En Nueva Esparta pueden meter y sacar lo que les dé la gana. O por lanchas.  No vemos perros antidrogas por ninguna parte. Menos en los institutos educativos. Ni hablar de los centros nocturnos, o en las playas. 

Recuerden que estoy seguro de las mil acciones hermosas que estamos llevando adelante, pero creo que hay que meterle el pecho a estos aspectos nombrados.  

Así como al importante tema de la ideologización. Esperemos que nuestro PSUV, dentro de las permanentes batallas electorales, esencia de la democracia revolucionaria, se aboque a adelantar este delicado instrumento de éxito revolucionario. Por lo menos reducir el exceso de consumismo, especialmente el superfluo y el dañino –casi todos–. 

Seguimos dejando que nos aplasten con la aculturación. No hemos rescatado a fondo las tradiciones. Los niños desconocen la dulcería criolla. La he propuesto obligatoria en las escuelas –Misión Araña por los dulces que vendía tribilincito–Que compitan con los Chistris y otros elementos con colorantes dañinos a la salud de los niñ@s. Inclusive sería un plan masivo de mano de obra familiar popular. 

Estoy escribiendo los lineamientos para crear, tal como el de Orquestas Sinfónicas Infantiles y Juveniles, un “Sistema Nacional de Música Típica  Venezolana”. Cada escuela y liceo debe tener varias agrupaciones musicales producto de la masificación del manejo de instrumentos populares. Daría cabida a que los creadores y maestros de música criolla impartan clases a todo lo largo de nuestra geografía. Tal vez, con el tiempo, en Margarita conozcan música andina y viceversa. Surgirán más creadores. 

En las escuelas deberíamos enseñar a bailar música criolla. Pocos saben. Menos los chamos. Salvo la música de tambor donde casi todos se aplican con armónica destreza y ritmo de caderas.  

Y la Misión Artesanía. Impulsar y darle la promoción necesaria para que en cada hogar existan piezas de artesanía de cada región del país. Coleccionarlas poco a poco. Como vivo en oriente, por lo menos los domingos, salgo con un sombrero de cogollo. Si lo hiciéramos todos, o casi, además de afianzar un ratico lo nuestro, contribuiríamos con el sustento de tantos venezolan@s. 

Hace algunos años le comuniqué al Farruco cultural, en un concierto en el Teresa Carreño –por suerte me tocó al lado– que no es suficiente regalar libros a todo el que llegue a una plaza Bolívar, o venderlos muy baratos, que es un loable esfuerzo del gobierno nacional, sino que se regalen a las comunidades y se promueva su lectura en grupos, y su análisis si se puede y cuando se requiera. Lectura de poemas, etc. Y escuchar y apoyar a los poetas populares, que son todos. Todos tenemos un poco de poeta. Concursos populares. 

He propuesto hacer de cada escuela o liceo una Casa de la Cultura del Barrio. No es necesario estar construyéndolas. Hay casas de la cultura por todas partes esperando ser habilitadas. Ni se diga para las Bellas Artes y el teatro. Cultura para todos. Cultura popular. Efectiva y barata. Participativa y protagónica.  

Con esto, repito, no quiero desmeritar los esfuerzos que se están haciendo en varios estados, pero considero que hay que revolucionar el proceso. 

Así como revolucionar la educación. Creo que hay que ahondar lo avanzado haciéndola menos académica, más conceptual. Más humanista. Más hacia la formación integral de los revolucionarios. Más para la convivencia en todos los ambientes donde se desenvuelvan. Familia, barrio, colegios, trabajo, etc. Hacia el hombre nuevo. 

Por fin al Ministerio de la Vivienda llegó un conocedor de la materia. Esperemos que se reúna de profesionales que además de preparados sientan la Revolución.  

He planteado o exigido que los funcionarios, en todas las instituciones, sean CCT o CCO. Explico: tener Cerebro (Capacidad), Corazón (Sensibilidad Social) y Testículos (hay que echarle bolas) pero como soy pro feminista, la “O” es de Ovarios. 

Con Farruco el arquitecto experimentado es más seguro que con los años y el esfuerzo mancomunado de todos los actores, gobernaciones, alcaldías y comunidades, salgamos del déficit habitacional, y con la sustitución de ranchos por viviendas alcanzaremos la dignificación de más hogares como lo exige y se ha propuesto nuestro Líder, e impulsa Farruco con vehemencia. 

Espero que no mal interpreten estos planteamientos que por breves pueden generar diferencias. En otros artículos los he ampliado y detallado. 

Ah…, y lo más importante, son sólo cinco años de Revolución. Se han perdido cinco, los primeros, en ordenación básica –continuamos botando escombros– del desastre de la IV y en Paros y Golpes y sus secuelas. Y el guarimbeo permanente. Apenas empezamos a transitar como dos años hacia el Socialismo. 

¡Patria, Socialismo o muerte! y si trabajos con eficiencia y nos sacudimos a la escualidez, colgando cuadros del Libertador y lavando las banderas de Venezuela que manchan con sangre, ¡TRIUNFAREMOS! 

edopasev@hotmail.com



Esta nota ha sido leída aproximadamente 2361 veces.



Eduardo Palacios Sevillano

Ingeniero Civil. Escritor y caricaturista. Productor radial y locutor. Miembro de la directiva de la Orquesta Sinfónica del Estado Anzoátegui. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Bolivariana del Edo. Anzoátegui. Coordinador de la Red de Historia, Memoria y Patrimonio de Anzoátegui.

 edopasev@hotmail.com

Visite el perfil de Eduardo Palacios Sevillano para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes:

Comparte en las redes sociales


Síguenos en Facebook y Twitter



Eduardo Palacios Sevillano

Eduardo Palacios Sevillano

Más artículos de este autor


Notas relacionadas

Revise artículos similares en la sección:
Actualidad


Revise artículos similares en la sección:
Anticorrupción y Contraloría Social