¿Qué le pasa a la gente?

El ser humano en su afán de obtener beneficios en forma desmedida, se ha inventado un sistema tan desigual y tan despreciativo de lo humano mismo, que no ha reparado en la posibilidad cierta de ver mermada hasta su propia sobrevivencia como especie en el planeta. La vida no es posible en este tan diminuto punto del universo, si no existe oxigeno, este elemento básico de la composición química del planeta tierra, se reproduce gracias a unos elementos tan hermosos como humildes llamados arboles, en asociación o coordinación con otro no menos importante: el plantum. Sin estos dos generadoras , el oxigeno se acabaría, arrastrando en su desaparición a la vida tal como la conocemos.

La tierra tiene una superficie de quinientos cuarenta millones de Km cuadrados; con un peso, de seis mil cuatrillones de toneladas de piedra o material solido; tiene un peso de mil doscientos trillones de toneladas de agua y una población aproximada de seis mil millones de seres humanos. Lo grandioso es que todo está distribuido tan perfectamente, que en el orden natural, nada sobra y nada falta. Pero he aquí que el hombre y mujer, en su comportamiento, llamado por él mismo “racional”, rompe esa regla natural y ha convertido “una conducta viciosa” en regla: el acaparamiento de las cosas útiles para la vida. De esa manera se inventó la tasación o valoración de las cosas de acuerdo a la conveniencia y poder del más fuerte. Poco a poco la desigualdad social, se entronizó en lo que se dio a llamar la sociedad. Siguieron reglas, condicionantes y por ultimo la asociación de pequeños grupos, organizados para controlar y beneficiarse de la producción de las mayorías, definiéndose a si mismos como “intermediarios”. Una mafia que adquiere al productor originario, “la materia prima” a precio irrisorio, luego lo revende con un margen de ganancias cientos de veces mayor al que pagó, sigue el transformador de esa materia prima, agrega otros elementos y la convierte en “mercancía o producto de primera necesidad”, que es colocada en el mercado de venta, a un precio multiplicado “n veces” por su valor primario. Consecuencias: la materia prima con algunas variantes agregadas, se encareció tanto, que hasta el propio productor de la base, le es prohibitivo adquirirlo al precio final. En otras palabras, lo que en sus manos no tiene valor, en manos del intermediario y el empresario, es un lujo. Así en estas palabras coloquiales. Se define lo que el gran pensador Carlos Marx llamó la plusvalía.

Pero volviendo al tema: ¿que le hace creer al hombre o mujer egoísta, que en la medida que tenga más y explote más a sus semejantes, en esa medida será más feliz y vivirá mejor? Esos ambiciosos llamados, burgueses, empresarios, ricos, oligarquías etc. En su loca carrera por poseer cada vez más y más cosas materiales. Poco a poco pero sin pausa, han ido destruyendo la atmosfera, las aguas, las superficies cultivables del planeta, atacando el gen mismos de las semillas, animales, ahora manipulan el cromosoma humano, y hasta las frecuencias electromagnéticas de la tierra. ¿Cuál es el motivo? Sacar mayores ganancias y beneficios económicos. Con los que poseerá a la vez elementos para dominar a los de su especie. ¿meta final: satisfacer una enfermedad con muchos nombres ( vanidad, avaricia, glotonería, ambición desmedida, egocentrismo, jactancia, gula, etc.).

Lo cierto de todo esto, es que el planeta está en peligro de colapsar, la vida corre riesgo cierto de desaparecer ( no es discurso), no entienden esos irracionales; que por más que tengan bienes materiales, de nada les valdrá. Es por eso que estos tiempos no admiten que se soslaye la responsabilidad para parar esta locura, que no es valido ni permitido ser neutral. La necesidad de la activación general en contra de estos obcecados capitalistas, es más que prioridad, una obligación y una emergencia.

Por favor trate de ubicar al planeta tierra en el universo, mejor en la vía láctea, así se darán cuenta de cuan pequeña y frágil es, pero mas pequeños y frágiles somos los hombres y mujeres que la habitamos. Pero por sobe todas las cosas; no debemos olvidar, que sin la tierra integra e integral, no existiremos. Así de sencillo y traumático. Entonces busquen su trinchera de batalla, activa y efectiva, no de palabra si no de hecho. De lo contrario tal vez los demás no puedan hacer la parte que nos corresponde ¿se entiende?

javiermonagasmaita@yahoo.es


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Javier Monagas Maita


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