Hace algunos días recibí
una llamada de una persona conocida para solicitarme ayuda profesional…decía
estar muy urgida de mis servicios, los cuales consistían en la realización
de una pequeña investigación para recolectar material de apoyo y así
redactar un artículo científico (con todo lo que ello implica). Les
comento que me gano la vida corrigiendo tesis y otros trabajos académicos.
Soy algo así como una correctora de estilo.
Ahora bien. Después
de recibir su solicitud, y de averiguar algunas cosas sobre la institución
para la cual la persona presentaría este fulano artículo científico,
decidí decirle que no, que yo le sugería buscar a otra persona que
le hiciera ese trabajito.
Leí el decálogo del
investigador. Pensé enviárselo a esa persona, como para que cayera
en cuenta del porqué de mi negativa a elaborarle el artículo. Pero
igual me envió un correo pidiendo auxilio, alegando que estaba al borde
de una crisis. Le dije que el tema que había elegido no era mi fuerte,
que era delicado, que debía tomar en cuenta varios factores (indicadores
de gestión, de impacto, etc.), y hasta le sugería que buscara una
persona que manejara datos estadísticos y tuviera conocimiento del
área. A estas alturas me pregunto por qué pretendió relacionar el
sector salud, o mejor dicho cómo lo relacionaría con su campo profesional,
como es la abogacía?
Puede que esto sea fastidioso
de leer, pero quiero dejar unas preguntas para la reflexión.
En primer lugar, la institución
ante la cual el artículo debía ser entregado es una unidad adjunta
y dependiente del Rectorado de la Universidad de Los Andes, desde 1995
año de su apertura, y que lleva por nombre: Centro Iberoamericano de
Estudios Provinciales y Locales (CIEPROL), en cuya página web
puede leerse el objeto de su razón de ser, “de estudio”, etc. Les
recomiendo visitar dicha página y verificar lo que aquí expongo.
Una vez revisada la presentación ¿QUÉ ES CIEPROL? Comencé a descifrar lo que verdaderamente hay detrás
de este tipo de “instituciones” o “unidades de investigación”.
Dicen estar “dedicados a la investigación aplicada a la administración
y gerencia de la gestión pública en los ámbitos provincial y local”.
Asimismo, “a la formación de especialistas en la administración
de entidades públicas provinciales y locales…cursos intensivos de
actualización para personal no profesional…y a la extensión, entendida
como programas de asesoría, asistencia técnica y servicios a los órganos
de la administración provincial y local”. Su supuesto carácter “internacional”
está acreditado por la Organización Iberoamericana de Cooperación
Intermunicipal (OICI), a través del Rectorado, con las “organizaciones”
que actúan en este campo.
Hasta aquí ya hay varias reflexiones que quisiera compartir con ustedes:
¿Será que la implantación de este tipo de instituciones tiene que ver con el proyecto de autonomía, separación o secesión que procura hoy día un grupo político del estado Zulia y que se va extendiendo “legalmente” a través de una pantalla institucional como nuestras universidades? ¿Cómo se entraman estas relaciones con la CIA? ¿Quién o quiénes establecen los contactos entre estos organismos internacionales y las instituciones venezolanas? ¿Quiénes permiten la implantación de estas vinculaciones dentro de la administración pública?, será que son esas relaciones las causas por las cuales siempre hemos achacado per se la ineficiencia del aparato público? ¿No será acaso que en algo tiene que ver el hecho de que existan este tipo de “convenios” que se van colando hasta llegar al corazón del sistema estatal para corromperlo tan fácil y desapercibidamente ante nuestras narices?
Según la información
que encontramos de la CIEPROL en Internet, importaremos un modelo, sea
cual sea, pero no lo produciremos aquí…con la única finalidad de
apuntalar hacia el fracaso de las instituciones del estado…y con mayor
razón hoy día, que vivimos este proceso de revolución bolivariana
y socialista. Donde se supone debe haber un exhaustivo análisis de
la situación de los procesos dentro de la administración pública
y donde existe un gran nudo burocrático, el cual siempre ha favorecido
a los grupitos políticos tradicionales, agudizando y refinando el
trabajo de estos controladores externos, espías, tergiversadores que
se adaptan camaleónicamente para continuar afectando los intereses
de nuestra nación, con la venia de una casa de estudios como lo
es la Universidad de Los Andes.
El hecho de que se introduzcan
cual babosas parásitas a estudiar y hacer supuestas investigaciones
sobre la administración pública no es sino simplemente para estacionarse
en el centro de los cambios y hacer metástasis para retorcer, paralizar
y controlar los cambios implementados o por implementar desde el ámbito
central de las políticas planteadas por el Ejecutivo actual, y que
sugieren un cambio radical y de reordenamiento en importantes aspectos
del sistema; con lo cual creemos puede mejorar la dinámica administrativa
y llegar a resultados tangibles que estimulen e impulsen la justicia
social.
Un gran temor les recorre
las venas…la sangre será purificada en tanto se localicen puntualmente
los sectores opositores infiltrados que quieren paralizar definitivamente
la revolución.
Una última pregunta:
¿cuántas instituciones más como ésta existen en nuestras máximas
casas de estudios? ¿en todas acaso? Recordemos que no hay discurso
inocente y todo tiene relación…la cuenta regresiva ha comenzado…es
la hora de los pueblos, del reordenamiento y de la justicia social.
Luchemos por alcanzarla, por nuestros hijos y los hijos de quienes no
quieren ver la verdad…