De patas cortas

El resultado del domingo referendario (021207) es un revés asimilable, una derrota táctica que puede convertirse y tengo la convicción de que se convertirá, si se dan los pasos justos, en una victoria estratégica. Chávez, quien ha estudiado al Libertador con la mayor profundidad y acude a él como fuente paradigmática esencial, ha probado su capacidad para levantarse de las caídas. Es ésa la marca de los grandes conductores. Bolívar tras cada República frustrada, tras los desconocimientos por lugartenientes de gran peso, tras los descalabros en campos de batalla (“vencido es más temible que vencedor”), tras las traiciones y los intentos de magnicidio, Bolívar “el loco de Pativilca” o “el hombre de las dificultades”, Bolívar apenas derrotado por la muerte y ni eso, porque tiene la facultad de despertar con los pueblos, es el supremo guía de la revolución y de su líder. El nuevo “por ahora” tiene para las multitudes bolivarianas y chavistas el significado de una inyección de fortalecimiento interior y preparación para seguir adelante.

Correlativamente la oposición, jugándose al resto el plan A mientras mantenía listo el disparador del B (y lo sigue manteniendo), pudo acumular la totalidad de su votación y lograr al mismo tiempo la neutralización de un fuerte sector nuestro, lo cual le sirvió para una victoria táctica que puede convertirse en una derrota estratégica. Tal desarrollo es posible porque se trata de un triunfo de patas cortas, edificado sobre la mentira. La fuerza de la verdad contiene el potencial requerido para revertir el daño y avanzar.

Perdimos este encuentro en un terreno en el que no podemos darnos el lujo de perder, porque es el decisivo: el de la ideología. No se pudo, o no se supo, y en algunos casos hay fuertes indicios de que no se quiso, fortalecer y defender al sector ideológicamente más débil del campo revolucionario. Las causas, que son bastantes, concurren en esa dirección. La primera la apuntó en seguida el Presidente, en un ejercicio autocrítico que demuestra una vez más su estatura ética y que “nada de lo humano le es ajeno”: la posible inoportunidad de la propuesta. Inoportuna en alguna medida porque la lucha ideológica no se ha desarrollado en toda la magnitud necesaria para inmunizar contra la mentira sistemática, y ello toca no sólo a la base popular, sino también a personas en posiciones que les demandan ser factores primordiales de esa lucha. El trabajo del Presidente en ese aspecto ha sido inmenso, titánico, y por ello nuestro pueblo ha asumido sus tesis fundamentales y tomado esencialmente en sus manos la revolución; pero no es, no puede ser un trabajo de él solo, y los demás, cada uno según sus capacidades, posibilidades y responsabilidades, evidentemente no han estado, no hemos estado a la altura necesaria. En esta ocasión, puesto que se ponían en juego elementos fundamentales para potenciar la marcha al socialismo, el combate en el campo ideológico tenía carácter frontal. Había que rechazar el triunfalismo, dar luz plena a la bondad de las medidas propuestas, evidenciar la mendacidad de la oposición y llevar a la brega a todos los efectivos, lo que de paso hubiera dejado al descubierto a quienes por viles intereses egoístas dieron acción u omisión a los gestores del no.

Creo que hubiera sido pertinente culminar la construcción del Partido, cuidando su calidad en lo organizativo, en la autenticidad de su unidad con el pueblo y en la consistencia revolucionaria de su ideología. Ello sigue planteado. Y simultáneamente, pues es tarea de todos los días, acometer de modo sistemático la educación ideológica; asegurar los actos de gobierno de modo que cada política y cada hecho de transformación sean consolidados, antes o simultáneamente y como condición de avanzar, cuando se van a iniciar otros, y todo eso abriendo cauce a formas genuinas de control social y participación de las bases; defender con todos los hierros las Misiones, primeras instancias en las que el pueblo puede reconocerse a sí mismo como poder, no dejar que se deterioren o degraden, repotenciarlas en algunos casos; combatir sin tregua el burocratismo y la corrupción. Proseguiré.

freddyjmelo@yahoo.es



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Freddy José Melo


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