Tres comentarios

Los “internacionalistas” de Globovisión
Uno de esos hombrecillos al que los medios de comunicación de la
oposición definen como “internacionalista” y que responde al nombre de
Julio Cesar Pineda, afirmó esta semana que Venezuela había sido derrotada
en la OEA y que, en consecuencia, el secretario general de esa
organización tenía que visitar Venezuela y levantar un informe sobre las
supuestas violaciones a la libertad de expresión que se cometen en el
país.

A estas alturas todo el mundo sabe que el pobre diablo mintió
descaradamente; no vamos a perder tiempo en aclarar el hecho. Lo que sí
vale la pena comentar es la actitud servil y antinacional de un personaje
que con toda desfachatez minimiza a su patria y al resto de países de
América al afirmar que las opiniones de Estados Unidos tienen más
importancia que las del resto, porque ese es el país más preponderante.
¿Verdad que deberíamos declararlo hijo ilustre de la patria?

Se acaban las fuentes de agitación

Los dueños de la violencia y de las prácticas antidemocráticas en el país
están, agotando sus fuentes de agitación y desestabilización. A los
comerciantes y empresarios los llenaron de miedo, y a partir de él
indujeron el odio con el que los embarcaron en una aventura que ocasionó
pérdidas millonarias al país y la quiebra de muchos de sus negocios.
A unos trabajadores de PDVSA insensibles y acostumbrados a mirar el país
y sus problemas de lejos, les hicieron creer que eran el ejército que
derrotaría a un tirano que estaba presto a acabar con el país. Los
disociaron a tal punto que públicamente celebraban las pérdidas de la
empresa y del país, la paralización de refinerías, los daños a
instalaciones y al ambiente, y hasta los accidentes.

Siempre habrá hombres dispuestos a tragarse su dignidad, su moral y su
compromiso con la patria, si la paga es buena. De ellos se valió la
oposición y el imperio para embarcar militares en una conspiración que
incluía asesinatos y payasadas como la de Altamira.

Aquellos curas que siempre vieron la palabra de Dios como una oportunidad
de negocios, no podían dejar de formar parte de los llamados por la
oposición a cerrar filas contra la revolución y por supuesto a respaldar
el carmonazo, las guarimbas, el sabotaje petrolero y la lucha de RCTV.
Al gremio del transporte no pudieron convencerlos para que se incorporara
a sus acciones golpistas, pero igual lo hicieron víctima cuando por falta
de gasolina se vieron obligados a dejar de trabajar y en muchos casos a
dejar de comer y hasta perder sus vehículos.

Hoy son los estudiantes los utilizados. Unos carajitos a los que nadie
conocía en este país, de pronto están todos los días en los medios, los
atienden en el TSJ, convocan ruedas de prensa, les dan el derecho de
palabra en la Asamblea Nacional, les autorizan una marcha todos los días
y sin embargo, afirman que protestan porque no hay libertad de expresión.
Tarde o temprano los estudiantes se darán cuenta de que fueron utilizados
y la oposición habrá perdido otra fuente de agitación, ojalá y ocurra
antes que los adecos asesinen a uno de ellos para culpar al gobierno..
¿Cuál será la próxima fuente de agitación? ¿Acaso los ancianos?

Puro bate quebrao en la oposición
Siempre hemos dicho que uno de los grandes problemas de la oposición es
que sus líderes son producto de la televisión. No tienen vinculación con
el pueblo, carecen de formación ideológica y son torpes y escasos en su
discurso.

Sin una chuleta o sin el acuerdo previo de las preguntas que formarán
parte de una entrevista, esos “dirigentes” no son capaces de aparecer en
público.

Por esas razones me preguntaba qué iban a hacer esos patarucos de la
oposición autodenominados dirigentes estudiantiles, en un debate con unos
muchachos fogueados en la lucha popular y en el debate constante.

Me decía a mi mismo, no es posible que sean tan torpes; los van a
desenmascarar, los van a hacer pedazos. Por ello optaron por la única
salida que tenían: retirarse de la Asamblea Nacional sin debatir.

Esas acciones son las que tienen a la oposición en estado de postración.
Gritan a los cuatro vientos que en el país no hay libertad de expresión y
cuando le dan una oportunidad que jamás se le había dado a un estudiante
en la historia del país, como es la de participar en un debate sobre el
tema en la Asamblea Nacional y en cadena de radio y televisión, huyeron
como lo que son.


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Alexis Arellano


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