Cuando aún no hemos sido informados en detalle de los nombres de los venezolanos heridos y asesinados por el ejército del presidente de Estados Unidos, cuando nos enteramos por voz oficial del gobierno de Cuba de que 32 compañeros de ese país cayeron en combate defendiendo al presidente de Venezuela y a nuestra soberanía, cuando inmensos sectores de la población manifiestan su rabia ante las acciones criminales del ejército invasor y exigen explicaciones de lo que ocurrió ante la insólita inacción de los órganos de defensa nuestros, cuando todo esto se respira amargamente en el ambiente, la Dra. Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, publica un lastimero e indigno escrito en el cual dice textualmente
Invitamos al gobierno estadounidense a colaborar con nosotros en una agenda de cooperación orientada al desarrollo compartido en el marco del derecho internacional para fortalecer la convivencia comunitaria duradera…
El Presidente Donald Trump, nuestros pueblos y nuestra región merecen paz y diálogo, no guerra.
Esta declaración oficial expuesta ante el mundo y particularmente dirigida al perpetrador de los primeros crímenes directos cometidos contra la población venezolana en toda nuestra historia, revela la más absoluta claudicación de la autora del texto y de quienes estuvieron de acuerdo con esa súplica, ante la invasión estadounidense.
Nos preguntamos cuál será el sentimiento de los familiares venezolanos y cubanos muertos y heridos y del pueblo de Venezuela en general ante la invitación de Rodríguez al gobierno estadounidense a colaborar y sobre todo la despreciable afirmación de que "el Presidente Donald Trump… merece paz". Qué pensará de esto el gobierno cubano teniendo al frente a los cadáveres de sus héroes asesinados por Trump cuando defendían a Venezuela.
Seguramente los acólitos de siempre, los adláteres, argumentarán que se trata de una declaración diplomática para evitar escalar en el conflicto y proteger vidas humanas. La misma excusa empleada para dejar subrepticiamente en libertad a los Carmona, los López, los Machado, como dando gestos de bonhomía o generosidad e intentar convencer al mundo de que en Venezuela no hay una dictadura, es decir, siempre dejándose de torcer el brazo para pasar por obedientes demócratas.
Es de preguntarse si el general Vladimir Padrino estuvo de acuerdo con el contenido de esta declaración entreguista, si Diosdado Cabello también la respalda, si el resto de los ministros la convalidan. Si esto se confirmara, sería una prueba del absoluto desamparo de nuestro país frente a una invasión en firme de Estados Unidos y que solo nos queda inclinar la cerviz. Por el contrario, de haber discrepancia radical, la presidenta encargada debería abandonar todos los cargos públicos que detenta, rendirse ella sola ante el gobierno estadounidense y no involucrar y arrastrar al resto del país en una adulante súplica tan ignominiosa.
Consideramos que las autoridades venezolanas sí debieron dirigirse al mundo entero, pero en términos dignos, denunciando los crímenes cometidos, la violación de los derechos humanos amparados por las leyes internacionales, la inminencia de que estos actos se extiendan impunemente en la geografía mundial y la vocación de paz de Venezuela, el no a la guerra cantado infinitamente por Nicolás Maduro desde siempre, pero no dirigiéndose precisamente al perpetrador de esos hechos, sino a las instituciones de Estados Unidos, a su pueblo, a quienes en ese país también son víctimas de Trump, haciéndoles ver la grave situación a las que las está llevando su propio presidente.
Estimo que la Dra Delcy Rodríguez no debe permanecer un minuto más ocupando cargos públicos en Venezuela y que quienes desde ahora dirijan el destino de Venezuela, tengan suficiente capacidad para guiar a quienes vamos a luchar siempre por la soberanía y la libertad hasta lograr la paz y la tranquilidad de nuestro pueblo, siempre con la dignidad y el decoro que merecen los descendientes de Simón Bolívar.