La Quinta por dentro. Jacinta se murió sin Patria

A sus 92 años, Jacinta María jamás imaginó que, después de ser una de las fundadoras del sistema Patria en Valencia, de la noche a la mañana, la dejarían afuera, negándole sus bonos que tanto necesita. De eso hace ya 8 meses. Y a pesar de su absoluta lucidez, de su fino oído, incluso de su ácido humor, el cuerpo de Jacinta estaba muy deteriorado, golpeado desde niña de pararse de madrugada en los campos yaracuyanos donde nació, a ordeñar las vacas, echarle comidas a los cochinos y a las gallinas, para prepararse para ir a la escuela, no sin antes tragar suficiente humo cuando ayudaba a su mamá a encender el fogón que cocinaría las arepas y el perico. Ese fue su trajinar de todos los días, hasta que la necesidad la hizo valiente y llegó a Valencia a mitad de siglo pasado en busca de mejores horizontes. Muchacha todavía consiguió trabajo de costurera en la Valencia que comenzaba a ser industrial, y en el poco tiempo libre, paseaba con las amigas los días domingos, en espera de que algún pretendiente se acercara y le ofreciera otra vida. Así apareció Enrique, con quien unió lazos desde entonces, poniéndole 12 miembros a la prosapia de los Acosta Castillo.

92 años se dice facilito y corto, pero Jacinta tenía 68 cuando su inteligencia natural y su sentido de la vida, le hizo entender que Chávez era la salida para el país. Fue la primera chavista de su casa y del barrio El Prado, que ellos constituyeron a mano forzada y por colaboración de todos con todos. Hoy una comunidad consolidada, abandonada por la "revolución" a pesar de que en ella viven cientos de chavistas aún. Así, sin que nadie se lo dijera, a pesar de que esa prole, no solo es chavista, sino que la mitad de los varones le ha dado buena parte de su vida a este proceso, sin recibir nada a cambio. Enrique su marido y padre de sus 12 muchachos, partió hace 23 años en pleno proceso político, los hijos fueron partiendo de la montonera, cada uno a formar familia, aunque siempre están cerca de María Jacinta. Solo William, Mary y Ovidio, están allí con ella, porque a Jacinta hay que ayudarla en todo, incluso muchos medicamentos que toma, porque últimamente se le están hinchando los pies y necesita ayuda para el baño; y es un contraste con su lucidez. Lo poquito que le daban por la pensión, los bonos y la ayuda de algunos de los hijos, servía para completar para los medicamentos, o comprar un yelco para tomarle una vía y meterle los medicamentos. Cuando William le dijo que la había sacado del Patria, lo miró como diciendo, pero si todavía soy chavista.

Allí comenzó el trajinar de William y Mary para saber porqué la había sacado del sistema. "En Somos Venezuela -cuenta William- nos dijeron que la habían bloqueado porque el sistema Patria se abrió por un banco Banesco y que debía abrir una cuenta en el Banco de Venezuela. Cuando fuimos al Banco de Venezuela para abrir la cuenta, nos dimos cuenta de que la captadora no le leía las huellas. Allí fue cuando descubrimos que las personas nonagenarias pierden la huella digital y encontramos un montón de viejos que han perdido la huella, tienen suspendido el sistema, pero nadie les da una respuesta. Afortunadamente el gerente de la sucursal del BDV se portó muy solidario y casi un día completo nos costó registrarla y abrir su cuenta".

Sin embargo, eso no ocurrió en Somos Venezuela, pues no hubo forma de que la captadora leyera la huella de Jacinta. Y ya era el peor de los suplicios, pagar taxi, vestir a Jacinta y movilizarla todo un día para hacer las diligencias. "Es como llevar un bebé -dice Mary- agua, pañal desechable, darle algo de tomar, se cansa mucho". Pero a pesar de las gestiones, nadie sabía decirle a William y Mary, cómo podían hacer para recuperar la pensión y los bonos de Jacinta María que por ocho meses estaban perdidos.

Finalmente, a William le dijeron que fuera a la casa del PSUV en la calle Colombia. "Allá fui a parar. Unos me mandaban a Somos Venezuela, pero en tonos poco educado. No son capaces de entender que yo lo que necesito es orientación, no que me den plata". Tres días después de ir y venir, "me atendió una señora que se portó más o menos solidaria, porque por lo menos me escuchó. Ella fue quien me dijo que habían recibido varios problemas de ese tipo. Y la solución que ella me dio fue que pusiera esa denuncia por todas las redes, a ver si alguien encuentra una salida a este problema. Y tú abres la página Patria y no hay nada que te diga qué puedes hacer si ya tu huella no te funciona, porque sencillamente se pierde cuando llegas a los 90 años".

Allí la encontré el 30 de abril en su casa de El Prado. Soy su hijo putativo. "Écheme la bendición", le dije. "Dios me lo bendiga y me lo acompañe siempre", respondió. Estaba llegando también la médico que la veía, la examinó, no quería hablar, estaba doblada hacia adelante, para poder respirar, signo de que hay líquido en sus pulmones.

Me fui a las 4 de la tarde a buscar transporte, porque después de esa hora es casi imposible conseguir uno y toca llegar a pie y de noche a la casa, que no es agradable.

Era Primero de Mayo y me levanté con Jacinta en el pensamiento, pero tenía que prologar un libro y estaba concentrado. Cuando uno sabe escribir y es menos inteligente, le cuesta mucho concentrarse. A las 3 de la tarde, el hambre comenzaba a causar efectos, así que me paré de la computadora a cocinar. Eran las 5 de la tarde cuando revisé el teléfono y estaba el mensaje de Yolanda, otra hija, Jacinta había muerto a las 3:27 de la tarde, sin saber porque le habían quitado sus bonos y cómo realmente hacían los hijos para encontrar todos los medicamentos que necesitaba. Se murió en día porque nadie más trabajador que una mujer que desde los 9 está bregando en el día a día, para encontrar un camino. ¿Quién se habrá cogido el dinero de sus bonos? Pregunto yo. Ahora descansa en paz, la enterramos un dos de mayo. Ya hacía tiempo que no tomaba café con ella, pero no más llegar, me entregaba una taza grande llena del rico y oloroso café, el mismo que estará tomando con Chávez, ya mirando los toros desde la barrera.



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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