Una metáfora urbana de la navidad en este país

La narración de la humilde pareja que busca posada, es ya una bella alegoría del gran valor de la hospitalidad, común a muchas culturas, y que se convierte en mandato en algunas religiones. El nacimiento mismo es todo un símbolo, junto al bebé resplandeciente, utilizado por un número sorprendente de mitos de la Antigüedad (desde Osiris, Dionisos, hasta el egipcio Horus, y un largo etcétera) para representar, desde al cambio del solsticio, hasta la eterna capacidad regenerativa de la Naturaleza y la Esperanza (concepto que no era muy apreciado entre los griegos antiguos, por cierto). Ya muchos autores, desde el siglo XIX cuando por fin se dieron las condiciones para acercarse a la figura histórica de Jesús utilizando criterios científicos, han llamado la atención acerca de las posibles fuentes mitológicas de esta parte de los evangelios. Incluso, en Internet pueden conseguirse abundante material sobre este hecho antropológico. Me refiero a la repetición en multitud de creencias antiguas no cristianas, muy previas a esa religión, de las narraciones de natividades divinas, estrellas guías, reyes que van a rendirse ante el bebé, el nacimiento milagroso de una virgen, el motivo trilladísimo en la mitología griega y romana del hijo de un dios, etc.

Pero más bien me iba a referir a un hecho que cualquiera puede constatar por sí mismo. Supongo que no todos los lectores de esto conocen a Valencia, capital del estado Carabobo. Pues bien, se trata de una ciudad que guarda muchas similitudes con cualquiera de este país. Como en todas (o casi todas) hay un sector donde viven los llamados "sectores populares" y otro, donde habitan las clases medias y altas. En Caracas, eso se refleja en la división sociogeográfica entre el Este y el Oeste. En Valencia, la distinción espacial y social se organiza en torno a la dicotomía Sur-Norte.

Bien, en Valencia, hay una avenida, la Bolívar, que comunica las dos áreas, como un eje de la ciudad (que no tiene vías perimetrales como la Cota Mil en Caracas, a menos que consideremos la misma Autopista Regional del Centro). Esto ha llevado a bautizar los dos segmentos correspondientes de la avenida Bolívar en sur y norte. El punto que corta ambas partes es el centro y una avenida transversal, la Cedeño.

Pues bien, si usted circula de noche (una noche tan bonita y estrellada como las de diciembre) advertirá algo que para mí constituye una metáfora magnífica del país en la actualidad.

Ocurre que desde por lo menos la Cedeño (o desde antes, o sea, más al sur), la avenida Bolívar es una boca de lobo, más oscura que los pensamientos de Trump. Además, aquello está sembrado de trampas, grandes cráteres y huecos, además de caprichosos y altísimos muros o "burros" (recuerdo una fantasía de mi infancia: los llamados "policías acostados" eran las tumbas de agentes del orden público).

Hasta que, de pronto, vemos una luz en el horizonte. Es como si se anunciara desde nuestra oscura vía, una zona de brillos maravillosos, multicolores, de cuentos de hadas. Nos acercamos ya, cerca del centro comercial Camoruco (un Mall de esos de los setenta), descubrimos una zona mágica y llena de luces que se mueven como los platillos voladores de Spielberg,

Nos acercamos más y descubrimos, a partir del elevado de el Viñedo (una zona, como decir algo así como las Mercedes de Caracas, aunque no esté una tienda de high fashion ni una venta de Ferraris; aunque sí hay muchos restaurantes y, más arriba, unas discotecas y demás establecimientos como para impresionar a la geva, no tú ni yo, pero tú sabes…), una zona maravillosa, mágica, ya como hemos dicho: conos de luces ascendientes, aparatos llenos de lucecitas, un derroche de luz y colores, justo frente a la Plaza Drácula (sí, sorprendido lector, en Valencia hay una plaza Drácula).

Aquí está la metáfora del país: oscuro, como boca de loco, lleno de huecos, muros, cráteres, salvo por un segmento pequeño de la avenida, donde parece que llegáramos, por teletransporte, a Disneylandia, con trazos de Marvel, eso sí. O sea, siniestra oscuridad cortada en un pequeño tramo por la maravillosa Navidad de luces mágicas. Ya está la imagen completa: el país con el mayor índice de desigualdad y de pobreza del continente, con un pequeñísimo grupo que compra en Avanti y Ferraris para competir en el aeropuerto de la Carlota.

Post data:

Sigo con la idea original del estimado Eligio Damas. Vendo algunos PDF de mis libros para obsequiar en Navidad:

Interpretar el horizonte: ensayo sobre una hermenéutica política donde intento combinar marxismo crítico, hermenéutica, ecología y pensamiento complejo.

La novela La bruja y Raskolnikof: una narración que combina una visión distópica del país, una migración venezolana en la ultratecnologizada China y una historia de amor secreto.

El zoológico de Nietszsche: un interesante estudio acerca de este polémico filósofo, uno de los "maestros de la sospecha".

Arena : libro de cuentos fantástico.

Interesados transferir el equivalente de tres dólares a mi cuenta del Banco de Venezuela 01020159410103126458. Luego, enviar a mi correo palestra00@gmail.com capture del pago. Y a vuelta de correo le envío los PDF.

¡Feliz navidad!



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Jesús Puerta


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