Desde los giros de Alaska a las vueltas que da el mundo

Desde las culturas ancestrales que hemos conocido a posteriori, siendo las que vuelven a conectarnos con el extremo confín de la verdad en esta realidad que vamos creando sobre la base de lo constituido, lo que es neta y compleja integración de cuanto las creaturas y criaturas existentes en cada era, pues manifiestan todo lo que soy, es decir, lo que cada uno y una es, aquí y ahora, en este presente continuo y futurizo, combinación mental de lo que fue y lo que será, indistintamente de la posición que asuma en tiempo y espacio como elementos que me permiten tener una estabilidad psíquica, a través de grandes consideraciones que pensamos por elaboraciones previas, fundamentos, esencias y particularidades que los terrícolas poseemos y hemos compartido en las ocasiones que no siendo por azar ni casualidad, hay de hecho una parte importante de ellas, pero en este caso son causales, físicamente corroborables, a cierto nivel de existencia, de presencia como especie entre las muchas e infinitas que medran en la naturaleza en los mundos que habitamos, en la realidad o la fantasía, que son parte importante para que haya manifestación y acopio de lo que soy, lo que hay y compartimos entre todos y todas las inteligencias de una sola y única fuente, de lo que está, y se manifiesta en el ser, en este vehículo orgánico, que se ha dado por tratar como la máquina más perfecta y sofisticada que existe. Por lo que se ha dicho que somos espíritu, mente y cuerpo en el que habitamos, y a través de las cuales nos expresamos fuera de la madriguera que es nuestro interior, la luz dentro del diamante, o en palabras sencillas, el fuego dentro del cristal de roca, emitiendo destellos que reflejan el poder que emana de la vibración que es materia y energía a diferente frecuencia. Somos humanos por azar, puesto que pertenecemos al cosmos, somos también polvo de estrellas, los soles universales.

Somos manifestación y presencia desde distintas coordenadas que se proyectan y discurren en distintos niveles, planos y dimensiones. Ideas que se convierten en pensamientos y se expresan en sentimientos, emociones, intuiciones, sensaciones, intenciones, en los giros de la rueda en cursos y recursos de los ciclos cumplidos alrededor del eje sostén, imagen de los parámetros que se corresponden a una razón de lo que vamos siendo lo que creemos ser, teniendo fe de saber qué somos. Somos acaso lo que otros dicen y manifiestan que somos, individual y colectivamente. Todo dependerá de mí, de cuanto soy en conexión al todo del cual surjo, y siendo nada, pues nada sé, es lo que he logrado expresamente más allá de los seis sentidos. A veces se dice que yo lo creo porque creo lo que creo, y al crear también recreo, y así voy siendo y haciendo lo que llamamos mí realidad, la de cada uno con cada cual. Y entre todos, siendo muchos mundos, al unirnos y fusionarnos somos uno, lo único y verdadero absolutamente. Tú lo crees y tú lo creas, es tú realidad, no la mía, aunque pareciera que es la mism, que está hecha de lo mismo, mera y total ilusión de los sentidos egoicos.

Dicen los antiguos maestros, los de todas las culturas originarias en el mundo sensible, mostrándonos que todos los senderos nos guían al mismo camino, el que se dirige a la mina donde está la veta que debemos excavar para hallarnos siendo lo que nuestro trayecto conduce hacia la propia búsqueda, el despertar, el darse cuenta, el saber que nada se sabe, puesto que es la utopía, el caminante haciendo camino, el andar sin detenernos en el fluir, en el pasar, en lo que se es, siendo. Es muy profundo y alejado de nosotros y nosotras lo que antes, cuando estábamos en contacto con lo que en verdad somo, naturaleza y esencia, más que puro pensamiento, que antes de que el tiempo fuera, hubo un principio que fue el logos, dando paso a la gran explosión, a través y por medio del primordial om, esencia y presencia de la existencia tal como se conoce, que nos han mostrado pero que no es. La singularidad se manifiesta y de la nada todo se pone en marcha y se va constituyendo en lo que hay, en lo que queremos sea la existencia, que sea la realidad, amoldada a la naturaleza de mí propio ser que es, y no siendo lo que otros quieren o dicen que somos. Es la estela que puede ser vista y se aprecia por quien está, y no por quien es. Él o ella tienen su ritmo, su tiempo, su momento, somos únicos y exclusivos en instantes fractales en el holograma que se logra según el atajo, o el camino corto, medio o largo.

Todo es medrar en y de la naturaleza, en el Universo hay y están todas las posibilidades de cuanto queramos ser, si es nuestro deseo. Pero que es fundamental y que sobra, en esos giros continuos de cursos y recursos, de idas y venidas, de adentro hacia afuera y viceversa, de retorno de la espiral, de la vida abriéndose, ensanchándose, expandiéndose, mutando, dejando esa parte egoica que se aloja en la mente y hace de mí otra cosa, no lo propio, sino lo sobrado; de mi presencia en este planeta, en este sistema solar en la vía láctea y dentro de las grandes galaxias, del entero y completo ámbito del infinito cosmos de posibilidades ciertas, entre incertidumbres que puede o no ser, si no sé qué sé. Si solo estoy soy, de lo contrario serán las demás manifestaciones que tienen un comienzo y un final, un espacio tiempo, unas dimensiones donde se evoluciona, arriba, abajo, fuera o dentro, delante o detrás, lo mejor que se ha inventado para que todo encaje, de lo abstracto a lo concreto de lo que hay. De lo micro a lo macro y viceversa, nada, punto de energía densa y caliente infinitesimal y potente que se expresa y es al principio caos, luego va tomando cuerpo y forma, pues lo que se proyecta es energía, masa, que se enfría y gira y recibe de todo para que todo será en un espacio flotante y donde los fenómenos se expresan a través de leyes y fuerzas de atracción y expulsión; de retracción que hoy forman parte de los estudios que combinan, como debe ser, la conexión entre la mística y la cuántica, rompiendo con lo físico, lo químico, lo biológico, para que nos expresemos desde todas las posibilidades que nos permite los giros de Akasha, para que las vueltas que da el mundo sobre su eje imaginario, nos permita lograr conocernos de verdad, saliendo de la matiz donde la matrix es.



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Franco Orlando


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