Una maestra, guerrera de la vida (a Joaquina Sanabria, "In memoriam")

"La educación no es preparación para la vida; la educación es la vida en sí misma".

John Dewey

 

Parece una paradoja hablar de que una maestra es una guerrera, pero así interpreto la vida de Joaquina Sanabria, quien este domingo 27 de septiembre falleció en el Hospital Carabobo de Valencia. Y es paradójico, pues la educación se practica para la vida y no para la guerra, pero las circunstancias en las que se desenvolvió Joaquina Sanabria tienen que ver con la lucha dura, ardorosa y amorosa a la vez con la que enfrentó la vida, lo que la convierte para mí en una heroína anónima.

Siempre admiré el coraje y la determinación, a veces en medio de los temores propios de las incertidumbres, con que asumió la vida, tanto familiar, social, educativa y hasta política, cuando se dedicó a ello.

Proveniente de un hogar (como era la mayoría de eso que Alejandro Moreno llamaba la familia popular venezolana) desestructurado, carente de recursos económicos, su madre se la llevó a ella y a sus hermanas Cruz y Anita, desde Nirgua, estado Yaracuy hasta Valencia, Carabobo. Es un ejemplo de la migración campo-ciudad en Venezuela. Allí las ubicó en varios hogares. Tuvo la suerte Joaquina Sanabria de estar al lado de una buena señora que la llevó al camino de la docencia, estudiando y graduándose de maestra normalista, para luego alcanzar la profesionalización en el Instituto Universitario Pedagógico, hoy UPEL. Esta profesión la ejerció durante toda su vida. Era una maestra de verdad, verdad con valores acendrados en la excelencia educativa y la exigencia para con sus alumnos y alumnas. Era para ella más que una profesión, un apostolado.

Ya jubilada, continuaba prestando servicios educativos en la UPEL de Valencia, prácticamente hasta los 80 años de edad. Algo admirable.

Su mayor presunción, si cabe la expresión fue haber procreado cinco hijos (tres varones y dos hembras) y haberles inculcado entre sus valores fundamentales la necesidad del estudio y de tener comportamientos nobles y solidarios. Así, pudo ayudarles a graduarse como profesionales, siendo vivencialmente madre y padre, asumiendo ella misma, trabajo y estudio de día y de noche entre Valencia y Taborda, un pueblo cercano a Puerto Cabello. Llena de amor propio asistió a cada uno de los actos de graduación de sus hijos e hijas, un ingeniero agrónomo (UCV-Maracay), un ingeniero electrónico (UNEXPO-Barquisimeto), una psicóloga (UCV-Caracas), un licenciado en Educación (UC-Valencia) y una profesora en educación (UPEL-Valencia).

Fue maestra de aula, directora de planteles educativos diurnos y nocturnos, mujer luchadora y visionaria y con un acendrado concepto de la familia como expresión del núcleo fundamental de la sociedad.

Lamentablemente, en los últimos meses se convirtió en otra de las miles de víctimas de las heridas de la guerra que sufrimos los venezolanos y venezolanas, en medio de esta confrontación social, política y económica. Y creo que eso agravó su salud de tal manera que la llevó a la pérdida de su vida física.

…Joaquina Sanabria fue una mujer Total que deja un profundo legado en quienes tuvimos la suerte de conocerla. Así que por ella, por lo que fue, es y representa, por su familia, alumnos-alumnas y amigos, le rendimos este sencillo homenaje

Honor y gloria a su existencia.



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Cécil Gerardo Pérez


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