Auditórium

Venezuela vive: ¡Las horas más oscuras!

"Lo que más hay que temer es al propio temor".

Franklin Roosevelt.

Como venezolano me parece muy importante ver hoy el país, desde una perspectiva política más humana, casi débil, donde no se aprecia ningún valor por la dignidad del pueblo, sin importarle a nadie un pepino cuánto cueste, y sin "dejarse llevar" por el facilismo de "arrodillarse" ante el más fuerte, y perder el Rostro para la Historia, que es lo que no puede perdonársele a la actual dirigencia opositora de izquierda, centro, y de derecha, embusteras, y prostituidas. Magistral el silencio de los descamisados, que han sabido comerse esta tragedia socioeconómica del siglo XXI, tal vez por su mismas culpas, cuando eligieron personajes antagónicos con el sistema democrático de los últimos 40 años del siglo XX. Esta desgraciada actuación del chiripero opositor, nos hace sentir como los anti-héroes, con sus miedos y vacilaciones, donde los "amigos, rusos, chino y árabes" son más tenebrosos que el mismo virus chino, que hoy aquí en la tragedia venezolana del siglo XXI, donde la criminal cuarentena fascista, es un fantasma imaginario, y desnutrido. Esta tragedia que hoy vivimos los venezolanos, son las que me excusan de haber estado frente a las páginas web por tantas horas en mi ya larga vida. Y Un réquiem a la legión de ingenieros venezolanos jubilados que mueren de mengua con un salario de 10$ mensuales, extensivos para todos los demás profesionales, y trabajadores de nuestra querida amada , y moribunda Venezuela. Hoy recordamos la película: "Las horas más oscuras", que representó la valiente actuación de Winston Churchill, durante aquellos conflictos en la política inglesa cuando tuvieron que enfrentar, militarmente en desventaja, la amenaza de ser invadidos, por las fuerzas militares de Adolfo Hitler. La película es un reflejo pertinente a la tragedia socioeconómica que hoy atraviesa Venezuela: Resaltando los necios, y controversiales alegatos, sobre: "si ir, o no ir a votar" en unas precarias elecciones parlamentarias el 6D del 2020, o resistir a ultranza sin ningún proyecto alternativo. Controversias que no superan a unos ignaros líderes (Capriles, Guaidó y demás asociados) empecinados en fracasar hasta el último aliento, debilitando el sentimiento nacional en una resistencia bizantina frente al totalitarismo implacable.

Esta falsaria, y corrupta dirigencia opositora anti histórica venezolana del año del virus chino 2020, muy al contrario de lo que significó Winston Churchill, que fue un líder que entusiasmaba, inspiraba, y generaba resistencias colosales, no había en él términos medios, y menos tibios. Sus fuertes posiciones, amparadas en imbatibles principios fundamentales, y con un sólido apoyo social, le marcaban a todos los caminos a seguir hacia la victoria.

Sus tácticas y estrategias resultaron decisivas, y su indiscutible imaginación, junto a la suerte providencial, cuando fueron al rescate de las las fuerzas británicas atrapadas en ‘Dunquerque’ con una flotilla de barcos no aptos para tareas de guerra naval, con la buena suerte de tener cielos encapotados durante toda la operación, evadiendo así el ataque de la aviación nazi.

La política es la continuación de la guerra por otros medios: "Carl Von Clausewitz dixit". Porque al final queda en evidencia que para superar una tragedia implacable hace falta una conjunción de factores: Confianza, y fe absoluta, clara dirección, y contar con gente dispuesta defender hasta con su vida los valores fundamentales de una nación como la nuestra.

Muchos dirán que en Venezuela, y se señale que aquí, no exista un líder con las bolas bien puestas, donde no se vislumbra en medio de esta oscuridad a un Churchill, cierto, pero tampoco tenemos en el gobierno a un Hitler, con unas disciplinadas, y eficientes fuerzas militares alemanas. Al adversario no hay que subestimarlo, aunque su capacidad de combate sean las colas para vender gasolina, y las matracas en los puntos de control militar en las carreteras del país, pero tampoco hay que sobrestimarlo.

Estamos en la peor coyuntura histórica en la que el totalitarismo estalinista, está asediado por todos los frentes, perdiendo apoyo popular cada día que pasa, y sostenido por unas fuerzas armadas donde una minoría de sus integrantes es cómplice de esta tragedia nacional. Las descaradas maniobras electorales en una pandemia que inmoviliza, son unos tiros por la culata que siguen marcando su aislamiento.

El total de este absurdo, es cuando vemos que un significativo, y mayoritario sector democrático, que lleva 20 años con esta pesada cruz a cuestas, siga irreductiblemente permitiendo que aquí se consolide una tiranía totalitaria, y que con tantos presos políticos, y muertos en ristre, se vaya a ahogar llegando a la orilla.

Y son los mismos actores de siempre, quienes no se cansan de impedir que se consoliden unas fuerzas políticas democráticas unidas e ilusionadas con sacar el país adelante, aprovechando el estado de descontento del pueblo venezolano que quiere salir de esta desgracia nacional. Donde el estado de ánimo del sufrido pueblo mayoritario está cambiando cada día, ante el acoso feroz del hambre, y la hiperinflación.



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Edgar Perdomo Arzola

Analista de políticas públicas.

 Percasita11@yahoo.es      @percasita

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