La Guaratara

La Guachafita es en serio

"Ya está bueno de guachafita… En tres días este programa va fuera del aire..." Con esas consignas -desaforada, desenfocada y paranoica - entró una de las fichas fascistas enroscadas en puestos de gobierno, a tratar de impedir la transmisión del programa Rebelde de los Llanos. Los invitados, uno egresado de la Universidad de Moscú y el otro de la Universidad de la Habana, quedaron sorprendidos por el bochornoso espectáculo, pero seguimos -más risueños- la pauta del día: conmemorar el 102º aniversario de la Revolución Bolchevique, la Revolución Grandiosa de los trabajadores.

No es para menos; tanto para el fascismo, como para los pueblos del mundo, esta fecha es trascendental. La burguesía y sus engendros fascistas temen que el espíritu bolchevique inunde toda la humanidad, mientras la sociedad entera, de todos los continentes, en verdad no ha dejado de luchar por esa liberación definitiva. Como se afirmó en la columna anterior: la nueva y definitiva democracia, la democracia revolucionaria de este milenio (que vislumbró Chávez) máxima bolchevique en efervescencia, es y será el gobierno de las mayorías protagónicas, de las y los trabajadores y no de las plutocracias que acumulan el 80% de toda la riqueza e imponen el 1% de políticos que gobiernan continentes enteros. Por ello el asalto desaforado de la alfil fascista en plena cabina radial el histórico 7 de noviembre, porque esa llama proletaria de 1917 sigue movilizando al pueblo de Chile, Pakistán, Honduras, Paris, pero a su vez reanima las legiones fascistas en Bolivia, Haití, Colombia y toda geografía donde los pueblos se abren camino para protagonizar y liderar la política y la economía en naciones empobrecidas, desmembradas y desiguales, producto de las nuevas formas de dominación y explotación colonial.

Pero "la guachafita" (como gritaba la ficha fascista ignorando la belleza del Quinteto Contrapunto) en Latinoamérica debe ir más en serio, reafirmando la esencia bolchevique y la sustancia pluricultural, pero deslastrándose de ingenuidades que persisten en nuestras organizaciones, como es la penetración especializada del fascismo; una lección que la Revolución Bolivariana vivió en carne propia al enfrentar y derrotar los brotes neonazis y paramilitares que el partido Voluntad Bipolar desplegó en las guarimbas, dejando claro que, si en una ciudad tan Caribe, orgullosamente africana, salsera y bolivariana, como Caracas, el fascismo pudo engendrarse, igual brotaría en Tegucigalpa, Managua, Asunción y la Paz, y así como fecunda en partidos políticos, también muta en instancias de gobierno y logra alianzas fatales para los gobiernos revolucionarios, como ocurre en instancias claves y emblemáticas del Chavismo, donde Voluntad Bipolar pugna por controlar departamentos, especialmente en Universidades de Árbol, donde se empeña en conseguir jefaturas propicias para la corrupción académica y financiera, la conspiración y el sectarismo.

Sin dejar esa guachafita amerindia que nos caracteriza y que tanto amarga al fascismo, debemos consolidar la audacia, organización y firmeza bolchevique al ejercer el mando absoluto de la clase trabajadora, porque el enemigo es brutal, severo y curtido. Desde esta trinchera auguramos otra victoria más para Evo Morales y toda Bolivia contra los Pizarros y Malinches del momento.



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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