Un bandolerismo político, auténtica mafia acaba con Venezuela

“La decadencia institucional de Venezuela: Venezuela pasó a ser una nación que siempre ha vivido bajo una presión externa sobre territorio; bien de parte de potencias extracontinentales o de vecinos, quienes mal interpretando el concepto de espacio vital han sido ensanchando sus territorios a costa nuestra, a pesar de que no ha habido dudas, no hay dudas, ni deberían haber dudas sobre la legitimidad del territorio venezolano”.

—Capitanía creada por Carlos III en 1777 y cuya superficie se estimaba en más de 1.550.000 Kms2. Pero aquí que Venezuela quedó huérfana de hombres públicos, todos fueron a la guerra y todos o murieron en la lucha o se quedaron arruinados, enfermos y hasta perseguidos en las tierras que fueron a libertar. En cambio, los hombres públicos de Nueva Granada no tomaron parte de esa lucha, pero una vez consolidado el triunfo salieron a recuperar sus privilegios de la Oligarquía Virreinal que quedó intacta y la cual hasta hoy ha seguido maniobrando bajo el manto de una falsa integración, para apoderarse de nuestras riquezas, nuestros espacios y convertirnos en departamentos de colombia–granadina.

Si apreciamos la circunstancia de que Venezuela tiene una supercie de 916.050 Kms2 y Colombia-granadina de 1.138.900 Kms2, obviamente se concluye que frente a Colombia-granadina somos un país pequeño, de tercera clase, y por ello mismo debemos ceder ante las pretensiones de la golosa oligarquía fronteriza. Parece ser que en la imaginación de los terrófagos granadinos deambuló con sobornada alegría la fábula del tiburón y las sardinas.

Venezuela, país pequeño, piensan los “señorones bogotanos”, debe sucumbir frente a la planificada agresión de Colombiagranadina, país mediano.

—La traición de López Contreras, debemos el hecho de haber perdido la Península de la Guajira y los llanos de Casanare, “por su cobardía”. Con la llegada del señor Pérez, el bien llamado Amado Amante de Colombiagranadina, a la Presidencia de la República, se consumó otra: la entrega de Montes de Oca con las minas de carbón de Cerrejón. Históricamente está teñida de falsedad; piénsese, por ejemplo, en el zarpazo que ahora mismo dirigen contra el Golfo de Venezuela, o en las futuras reclamaciones que ya anuncian inusitadamente, como se desprende de la siguiente manifestación: “La fijación final de la frontera con Venezuela mermó el territorio del Norte de Santander en algo más de 800 Kms2, en la región del río de Oro”.

“Los malos gobiernos destruyen la República”. Esto dijo el Libertador, y ¿qué es lo hemos tenido hasta hoy?

Estamos viendo con horror que la terrible sentencia de El Libertador, referida al destino manifiesto de angloamérica con relación a las naciones de Nuestra América, cambió de sujeto; pues parece ser que los venezolanos tomaron las riendas políticas de la nación hubieran sido predestinados por la providencia para destruir a Venezuela.

Estamos en el cataclismo: corrupción, inmoralidad, inseguridad, miseria, hambre; pronto el cinturón de miseria que circunda el país bajará como jaurías (salario 2,50 dólares al mes) de perros hambrientos.

Moral, no hay moral, ni en la burguesía (oposición) ni en el gobierno (madurista) ni en las instituciones, y sólo la moral salva a los pueblos cuando éstos se acercan al sodomismo o al gomorrismo.

Ya el Libertador visualizó ese hecho cuando propuso la creación del Cuarto Poder: El Poder Moral.

Las organizaciones políticas deben ser participativas y eficientes, pero aquí ha imperado la mediocridad y la audacia con su secuela: la corrupción.

Tampoco se han preocupado por elevar los niveles de eficiencia ni someterlos a códigos de ética política. Mientras, Venezuela permanece en manos de gente como dijera Bolívar: “salidas del fango y que se encuentran repentinamente con el poder en las manos sin saber qué hacer, se van por el camino más corto: utilizarlo para robar, atropellar, abusar”. Así acontece, en tanto la Patria se encuentra en vías de desaparecer; pues, aparte de no poder soportar esa plaga voraz e inútil, no puede dominar sus espacios.

Los malos políticos están creando un estado mental que lleva a la gente a no trabajar, y esto sí nos hunde. En el venezolano no existe el amor al trabajo ni la vocación de servicio ni el espíritu de sacrificio; las “materias primas” nos ha corrompido y alienado y grandes corruptos, corruptores y mediocres, pero habilísimos para engañar, habilísimos para robar, habilísimos para corromperlo todo y habilísimos para trepar el poder, nos están convirtiendo en animales que sólo pensamos en beber, comer, defecar, dormir y engendrar.

—La diferencia entre la oligarquía colombo–granadina y la venezolana es que la primera arranca de la Colonia y se basa en la sangre y señorío. La venezolana comienza con el perraje partidista y se basa en el dinero robado.

¡La Lucha sigue!


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Manuel Taibo


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