Una propuesta a ver si escuchan

El gobierno tomó el 24 de agosto unas medidas que por momentos ilusionaron al pueblo.

Después de largos años de sufrimiento y necesidades el gobierno parecía reaccionar y reconociendo que el pueblo estaba pasando hambre, tomaba acciones que hacían renacer la esperanza.

Sin embargo, como ha sucedido siempre, se le había adelantado al enemigo parte de la estrategia y éste, antes de que se hubiese puesto en práctica la primera medida, ya había comenzado a incrementar los precios para seguir sembrando frustración y necesidades.

Próximamente se cumplirán dos meses de aquel día en que se dijo que el país había tomado un nuevo rumbo y el pueblo sería reinvidicado. Hoy la frustración y la rabia del pueblo es mayor.

Menos de un mes le tomó a la oligarquía y sus mercaderes de hambre destrozar la estrategia que él gobierno tardó casi seis años en crear y poner en práctica.

Hoy aquel salario que puso al pueblo a soñar con poder comer decentemente, apenas alcanza para comprar dos kilitos de carne.

Peto bueno, no vamos a quedarnos en la crítica. Como siempre hacemos, acompañamos la misma con una propuesta.

He aquí una que comienza por repetirle al gobierno que ya basta de conversar y pactar con un enemigo que nunca cumple lo que acuerda y que intenta matar al pueblo de hambre para que se alce y así justificar una invasión.

A ellos hay que darles en la madre, donde les duele... En el bolsillo.

Veamos entonces cuál es la propuesta:

1. El gobierno no debe insistir en fijar los precios. Nadie le para bolas y sólo consigue que algunos funcionarios corruptos se beneficien con el chantaje y la amenaza. Que los comerciantes vendan al precio que les de la gana.

2. El salario mínimo y todas las tablas salariales deben moverse cada quincena (antes del pago del quince y último) en función del precio real (el de la calle) de una cesta de productos que garanticen un nivel de vida decente al trabajador y su familia.

De esta manera si aumentan los precios aumenta el salario y el pueblo no percibe el impacto.

Así la oligarquía y los hambreadores se darían cuenta rápidamente que su estrategia no afecta al pueblo, pues este cobra en función de los precios; pero si los afecta a ellos porque cada aumento de salario impactaría las prestaciones sociales.

Allí serían ellos los más interesados en detener la especulación.

3. La cesta de productos que proponemos es la siguiente: 4 kg de carne, 4 kg de pollo, 4 Kg de queso, 4 latas de atún, 4 kg de harina de maíz, 2 kg de harina de trigo, 4kg de pan, 2 kilos de leche en polvo, 4 kg de arroz, 10 plátanos 4 kg de tomates, 4 kg de cebollas, 4kg de papas, 4 kg de verduras varias, 2 kg de jabón en polvo, 4 jabones de baño, 6 rollos de papel el sanitario, 2 cajas de toallas sanitarias, un coleto, una escoba, 10 botellones de agua, 2 litros de aceite, dos tubos de crema dental, dos desodorantes, 1 kg de sal, 2 kg de azúcar, 4 litros de aceite de motor.

Lo que cuesten estos productos sería el salario mínimo a pagar.

¿Se van a arrechar? Claro que se van a arrechar, pero pregúntenle al pueblo como se va a sentir.



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Alexis Arellano


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