Infiltrados y Parasitarios

En la columna anterior afirmamos que los conceptos "escuálidos" y "opositores" quedaron atrás, debido, fundamentalmente, a que la pretendida dirigencia de ultra derecha, no opuesta a nada y sin propuesta alguna, terminó reducida a un puñado de agentes al servicio de terroristas y mafias golpistas colombo- mayameras, quedando la masa política venezolana expresada en un 50% de población militante, revolucionaria, decidida a luchar en unión cívico militar y un 40% de compatriotas no partidistas, pero dispuestos a superar las complejidades económicas sin violencia, ni terrorismo. Este panorama significa que el 90% de la sociedad tiene la voluntad de construir una Venezuela humanista.

Los enemigos de la Patria y la Revolución también lo analizan: los cuantiosos recursos confiados a los dirigentes de AD, VP, PJ y otros derivados fascistas terminó en derroches, despilfarros, pérdida de tiempo y terreno. Los malandrines politiqueros decepcionaron a sus votantes y a sus amos, de allí que los financistas optaran por encargar, directamente, a terroristas y paramilitares las tareas sangrientas y golpistas que ya todos conocemos, pero en eso también fallaron, a tal punto que Trump, Lima y Francia deliran con una "intervención" directa, más allá del boicot financiero y económico que, también, estamos venciendo.

Sin embargo hay una operación que sigue resultando provechosa para los organismos especializados de Israel y USA: la infiltración e incubación de gérmenes parasitarios en nuestro tejido social vanguardista; comercio, gobierno y funcionamiento. Tales operaciones han dado resultado en Libia y Siria para el ablandamiento moral de importantes sectores sociales que terminaron, en el caso de África y Oriente, promoviendo el control terrorista sobre la vida cotidiana de regiones estratégicas: zonas petroleras, rutas de comercio y grupos etáreos claves, como la juventud.

Debemos estar alertas: el 90% de la población con voluntad de lucha constructiva coincide en repudiar la violencia, la usura y la corrupción. Hay un claro acuerdo social en señalar esos gérmenes como auto destructivos, bien sea de la revolución, del Chavismo, como de la economía en todo su aparataje.

Los agentes, infiltrados o parasitarios no cesarán de organizarse y perfeccionarse para avanzar en el deterioro implosivo de la sociedad, que actualmente pugna entre el capitalismo y el humanismo, sólo que el germen que tributa a la CIA, aún sin saberlo, evidencia fuertes capacidades organizativas, por ejemplo el cemento que llega a mafias con precios exorbitantes ha alcanzado un nivel de organización tan robusto que una Comuna no puede, en estos momentos, desplazarlo para garantizar una distribución justa de ésta materia prima. Igual ocurre con el mega bachaqueo de alimentos, medicinas, cauchos y tecnología. Por ejemplo la mudanza o arreglo de una línea CANTV o ABA está sujeta a lo que imponga una mafia que cobra dólares. Igual ocurre con el comercio artesanal que, en lugar de normarse fijando en Petros el intercambio o el arancel, termina siendo despojado, ilegalmente, en alcabalas y puntos de control, sin la menor garantía de recuperar el cacao, la yuca y demás especies que se intercambian, muchas veces por medicinas o detergentes.



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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