Día treintainueve: el culto a la personalidad por el filo de la navaja del 2018

Uno de los temas más discutidos junto a la experiencia histórica de la Dictadura del Proletariado fue, sin duda, el del Culto a la Personalidad asociada a la figura de José Stalin, sobre todo después de la muerte del conductor de la URSS, responsable de la derrota de Hitler y de haber llevado el primer estado socialista de la humanidad a la cabeza mundial del desarrollo social, cultural, educativo, científico, militar y espacial. Es curioso que los comunistas, en diferentes partes del mundo, quienes exacerbaron sus pasiones, después de muerto Stalin, condenándolo por el culto a la personalidad fueron los mismos que años después dieron el salto al neoliberalismo, tal cual como los conocidos excomunistas venezolanos quienes, con mucha notoriedad, en sus últimos tiempos, sirvieron a los intereses de la derecha.

La alusión al tema del Culto a la Personalidad viene a colación por el contraste entre Chávez y Maduro en ese particular. El culto a la personalidad de Chávez se lo rindió el pueblo al Comandante desde su aparición el 4 de febrero del 92 y sigue intacto después de su desaparición física. Aquí nadie discute esa idolatría del pueblo por su líder salvo los escuálidos, por supuesto, que detestan a Chávez en cualquiera de sus formas. Al Gigante se le endiosó y se le sigue exaltando con la misma veneración de siempre, siendo esa práctica una de las características autóctonas de nuestra revolución. Chávez el hombre, el ser humano cometió algunos errores, se equivocó a veces pero su gloria, gracias a sus aciertos, fue mucho más grande y es lo que prevalece en el corazón del pueblo.

El caso de Maduro es radicalmente diferente. Uno percibe por todas partes, entre los chavistas, que nadie le rinde culto a su personalidad. Mucha gente sigue pensando que al apoyar a Maduro le sigue siendo fiel a un mandato de Chávez. Quienes más le reconocen sus logros dicen que Chávez no se equivocó al escogerlo como su heredero político. Pero siempre ponen a Chávez por delante. Si Maduro lo hace bien es porque Chávez no se equivocó, es lo que piensan muchos chavistas. Lo cierto es que Maduro es quien está dando la cara por la revolución bolivariana y los chavistas aceptan su liderazgo pero con el reclamo sentido de buscarle una solución inmediata al problema de la crisis estructural del capitalismo rentista y dependiente.

Maduro podría convertirse en un segundo Chávez si logra romper, nada más y nada menos, que con la hegemonía del capitalismo y el imperialismo en Venezuela los cuales son el origen y la razón de todos nuestros males y eso sólo es posible si encuentra el camino al socialismo. ¡Menuda tarea histórica!

*El autor es: Profesor universitario de Filosofía jubilado de la UPEL. Ex Director Ejecutivo (Fundador) de la Casa de Nuestra América José Martí.



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Sergio Briceño García

Profesor Universitario de Filosofía de la Educación Jubilado de la UPEL. Autor del Poemario "Porque me da la gana" y de la obra educativa "Utopía Pedagógica del Tercer Milenio". Ex Director Ejecutivo de la Casa de Nuestra América José Martí.

 sergiobricenog@yahoo.com

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