La Guaratara

Cómo detener la hiperinflación en Venezuela

No soy economista, pero la compleja situación económica merece valorar los aportes científicos y empíricos que, diariamente, hace el pueblo desde universidades, columnas de opinión, calles y reuniones familiares, con todo su poder creador dispuesto a superar las adversidades, especialmente cuando enfrentamos un "capitalismo uribista" con ingredientes keynesianos y paramilitares, empeñado en desmoralizar nuestro tejido social e institucional, provocando un estallido violento que conduzca a la pérdida del gobierno revolucionario y el exterminio sistemático del Legado de Chávez. En esa vorágine las meras recetas económicas, como el manejo de las tasas de interés, la moneda paritaria y maniobras de endeudamiento, no son suficientes; hay que atacar la para-economía.

El Gobierno Bolivariano debe asumir que un hogar sostenido por dos docentes, sumando la quincena de ambos, incluso agregándoles un bono de Bs. 500 mil cada mes, no logra cubrir sus necesidades al precio que impone el para-mercado, conocido mediáticamente como "Dólar Today", el cual no es sólo un tuiter, sino un robusto sistema de contrabando, corrupción y crimen desplegado para encarecer todos los bienes y servicios en Venezuela, mientras los peces grandes engrosan cuentas en el exterior y propiedades en el territorio.

Hay que reconocer que el Gobierno Bolivariano ha maniobrado con mucha audacia para proteger al Pueblo, el cual ha correspondido con resistencia y lealtad heroica, a pesar que, en el lanzamiento del Petro, el presidente Nicolás Maduro afirmó que "se acabó el papá gobierno", aun cuando las medidas tomadas procuran resguardar a la familia venezolana, como lo haría un buen padre, como lo haría Chávez, como lo hizo Jehová cuando su Pueblo atravesó el desierto y como debe hacerse ante la arremetida de un mercado criminal que convierte todos los aumentos y bonos en sal y agua.

El escenario de hiperinflación en Venezuela es promovido por un capitalismo criminal, donde la experiencia económica, incluso neoliberal, de Ecuador, Argentina y Panamá no resultará efectiva. La agresividad con la cual se ataca nuestra economía recuerda la Alemania pre nazi, en la cual los billetes se usaban como fogata. La ilustración vale para advertir que, en ambos escenarios, el imperio tiene un mismo objetivo: imponer su hegemonía y crear un monstruo geopolítico; en Berlín fue el nazi fascismo. En Caracas sería el "terrorismo" estilo Libia, para exterminar el Legado Bolivariano.

Hasta los momentos el pueblo venezolano ha resistido por su conciencia y lealtad Chavista, su moral bolivariana y una fe en la Asamblea Constituyente que parece desvanecerse al sopesar los privilegios otorgados a la derecha violenta, mientras el Pueblo sigue sufriendo el estrangulamiento económico. Esto lo observa la ciudadanía, incluso el opositor de a pie condena el bloqueo ordenado por Trump y la MUD, pero alerta: otro análisis emergió en diciembre por las redes sociales: falta gasolina por culpa de Trump y la MUD, pero también por el desmantelamiento de las refinerías. No llegaron los perniles por Trump y la MUD, pero tampoco produjo perniles el complejo porcino. No llega pasta por el bloqueo de Trump y la MUD, pero tampoco sale pasta de nuestras plantas de maíz. Estas posturas críticas pueden conducir a una conmoción racional que se exprese en las elecciones a favor de un gobierno "buen padre", lo más parecido a Chávez o puede ser manipulado para ensayar estallidos sociales, como los promovidos por el para-payaso: Óscar Pérez "G.I. Joe" en San Félix, Maracay y Barinas, todos abortados por el repudio absoluto al paramilitarismo.

Cómo detener entonces la hiperinflación que afecta diariamente al Pueblo en el escenario actual de agresividad mediática, tecnológica, criminal y contrabandista. Una medida a considerar es cortarle los suministros internos: abrir la frontera, sincerando el precio de la gasolina. Dice Martí que "El contrabando es hijo de los aranceles injustos" y mientras exista un arancel tan brutal como el de la gasolina, el contrabando seguirá en marcha, permeando todo el mercado: efectivo, cemento, alimentos, neumáticos. Al establecer un precio justo de la gasolina, el para-mercado perderá 60% de su flujo y las relaciones con las naciones vecinas no se verán afectadas por la presión criminal.

Otro desafío para el Gobierno Bolivariano y la ANC es reconocer que estamos permitiendo a Dólar Today operar abiertamente en las híper tiendas, híper ferreterías e híper agropecuarias, donde se ofertan baterías a 40 millones, perra harina en 2 millones, cauchos a 7 millones, cuyas divisas provienen del Cadip o del dólar paraco. En ambos casos el Estado los está reconociendo y avalando, mientras se "condena" la divisa especulativa, los anaqueles exponen descaradamente los precios del "mercado negro".

No creo que esos precios sean otra concesión de la ANC a los empresarios golpistas, de cualquier manera, como Estado, podemos competir con un centro de importaciones eficiente, capaz de abastecer a transportistas, trabajadores, ambulancias y comunas, obligando a las híper tiendas ofertar con precios justos.

Para quienes duden de la conciencia del Pueblo ante la decisión de sincerar el precio de la gasolina, basta contemplar la resistencia demostrada éstos años, especialmente éste diciembre. El Carnet de la Patria puede ser el mecanismo ideal para subsidiar directa y racionalmente la gasolina del trabajador venezolano, asegurando que el único en sufrir el aumento del combustible sea el mercado criminal transfronterizo que se alimenta de gasolina barata. No podemos temer si consideramos la altísima moral y conciencia del Pueblo de Bolívar y el Legado sublime de nuestro segundo Padre, buen Padre, ejemplar Padre y siempre paternal Comandante Hugo Chávez.



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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