El proyecto mayor humano, consiste en defenderse de la naturaleza

"El linaje humano es, en gran parte, un producto de la naturaleza pero se niega a convivir con ella y en ella, de manera filial y sumisa, con las demás especies. Piensa. Tiene capacidad de pensar inclusive la destrucción del pensamiento. El hombre, animal perfeccionado más allá del simple instinto, puede desarrollar a éste monstruosamente o relegarlo a un impulso domeñable. Esa autonomía lo convierte en el ejemplar más sobresaliente de la naturaleza. Puede transcender su animalidad hasta la mística o por lo contrario cultivarla para la destrucción sádica y gratuita. Los animales no son capaces ni de perversidad cultivada ni de satanismo elaborado. El misterio del ente humano mortal, estriba en que puede pensar la eternidad; puede transformar los instintos en fabulaciones y fantasmas; se atreve a descubrir o a imaginar la divinidad, desde su efímera vulnerabilidad carnal. Lo monstruoso y los monstruos son fabulaciones quizás defensivas ante los instintos de la memoria biológica".

—En el Tercer reino, no hay cabida para el mundo capitalista. Para aspirar a la redención, tiene primero que perecer, disolverse en el reino universal del Socialismo, en el nuevo reino del pueblo trabajador, dirá su "última palabra" a la Humanidad. Y esta última palabra será: reconciliación. Su Estado, el Estado del porvenir, será una forma de comunidad fraterna, en la que a la sumisión sustituya la penetración. "Nosotros seremos los primeros en decir al mundo que no queremos prosperar sobre la opresión de la personalidad ni sobre el avasallamiento del pueblo, sino por el contrario, sobre la mayor libertad e independencia de todos los pueblos y en una unión fraternal". En esta profecía está ya Lenin, que tan apasionadamente ensalzó este eterno abogado de todos los antagonismos. La reconciliación universal como aspiración, y Socialismo el único camino hacia esa meta. Y donde hoy reina el poder, reinará mañana el amor activo; a la contienda de las individuales sucederá un sentimiento de omnihumanidad, y el nuevo Cristo, traerá la reconciliación de todo y de todos, la disolución de los contrastes en la armonía.

En la palabra "Socialista", se hace carne este sueño de Cristo, esta unidad reconciliadas de todos los antagonismos, que durante siglos de lucha buscó tan en vano los pueblos del Mundo. Los ideales más humildes de humanidad se toman bruscamente en las más codiciosas apetencias esclavófilas de conquista. La idea de Socialista, aprisionada unas veces en la estrechez de la hora política, se exalta otras a lo infinito; es como su arte: la misma mezcla chisporroteante de agua y de fuego, de realismo y fantasía. El ideal del hombre nuevo en que se cifran sus anhelos es, en todos sus rasgos, hasta en los más mínimos, antítesis de la forma individual: de cada sombra de su propio ser brota una luz; de cada tiniebla, un resplandor. Su No individual engendra el Sí, el apasionado Sí de una nueva Humanidad. Y esta aniquilación moral sin ejemplo de la propia persona en aras del ser futuro, esta anulación del hombre individual para alimentar con sus despojos al hombre universal.

—¡Vida, potencia maravillosa que así sabes, con sabia voluntad, crear mártires para que te canten y te ensalcen, vida sabia y cruel que encadenas a tus pies a los grandes con las cadenas del dolor, para que entonen tus triunfos!

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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