La Guaratara

Educación, Tecnología y Confiscación

Viva Alí Primera, nuestro Padre Cantor!

Tiene plena vigencia La Guaratara anterior y los esfuerzos de las Candangueras para llamar la atención de la ANC y cerrar filas contra el avance criminal de la guerra económica. Aunque algunos opinadores corrieron a contener las críticas propositivas y participativas, se impuso la Moral de un Pueblo que sigue votando por la Revolución para vencer al enemigo fascista y violento con el poderoso y sublime legado de nuestro Comandante Chávez: Poder Popular.

El daño que ha causado la oposición con el saboteo financiero, la especulación y la corrupción se empeña en lograr su fin más perverso: cambiar la cultura de las y los venezolanos; desplazar la solidaridad, la cooperación, la unión fraterna, la conciencia clasista trabajadora, para superponer una identidad egoísta, mercantilista, corrupta y genocida.

Ante ese peligro, seguimos insistiendo en la batalla moral. La guerra es MORAL, manifiesta en la economía y procesos cotidianos y sensibles como el acceso a los alimentos y medicinas, pero en el fondo: MORAL. Se evidencia cuando en el Materno Infantil los médicos sólo atienden partos, previamente, cobrados en clínicas y el personal en las afueras trafica los insumos médicos. Se comprueba cuando no llega cemento a la comuna, pero abunda en la construcción de iglesias "evangélicas" cotizadas en Miami y se padece cuando la carne y el pollo a puerta de corral se tranzan en 13 mil bolívares y entre guías y caveros alcanza 50 mil por kilo.

Frente a esa amenaza a nuestra seridad, debe imponerse la Educación masiva, formal y no formal, que defienda nuestra identidad. Urge también consolidar una tecnología que permita gestionar los insumos médicos, las guías de carnes y redes de alimentos, así como la sustitución de importaciones. Todo nuestro sistema de comercio debe privilegiar al Pueblo, no a las corporaciones privadas que viven de la usura y contrabando.

A donde no pueda llegar la educación y la tecnología, corresponde actuar a la confiscación. Ya las multas, detenciones y retenciones no son suficientes. El castigo por usura, contrabando y corrupción de bienes sensibles debe ser la confiscación. Ese es el talón de Aquiles de los enemigos del pueblo: confiscar no sólo las flotas de transportes que incumplan su función social, sino los bienes y redes de comercialización para ponerlas al servicio de las Comunas, aliviando de carga, trabajo y estrés a nuestros organismos de seguridad; todo el procedimiento de confiscación progresiva puede ser administrado por las Comunas y así las alcabalas y efectivos se concentran en la seguridad, mientras el cemento, carnes y alimentos son resguardados por el Poder Popular.



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Joaquín Román Rondón Santiago

Profesor universitario

 unellezjoaquin@gmail.com      @LaGuaratara

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