Socialismo "verdadero"

No se puede tolerar que una forma de propiedad todavía parapetada detrás de la propiedad privada con la cual, necesariamente, termina confundiéndose por todas partes, es decir, la propiedad comunal, con sus querellas evitables entre comunas ricas y comunas pobres, así como el derecho, pleno de embrollos del pueblo de la comuna, coexistente con el derecho del Estado, se perpetúa en perjuicio del pueblo, por una reglamentación comunal pretendidamente liberal.

A medida que la lucha de clases se acentúa y toma formas más definidas, el fantástico afán de abstraerse de ella, esa fantástica oposición que le hace, pierde todo valor práctico, toda justificación teórica. He ahí por qué si en muchos aspectos los autores de esos sistemas eran revolucionarios, las sectas formadas por sus discípulos son siempre reaccionarias, pues se aferran a las viejas concepciones de sus maestros, a pesar del ulterior desarrollo histórico del pueblo venezolano. Buscan, pues, y en eso son consecuentes, entorpecer la lucha de clases y conciliar los antagonismos. Continúan soñando con la experimentación de sus utopías sociales: con el establecimiento de falansterios aislados, y para la construcción de estos castillos en el aire se ven forzados a hacer llamamientos al corazón y a la bolsa de los filántropos burgueses. Poco a poco van cayendo en la categoría de los socialistas reaccionarios o conservadores descritos y sólo se distinguen de ellos por una pedantería más sistemática y una fe supersticiosa y fanática en la eficacia milagrera de su ciencia social.

Opónense, pues, con encarnizamiento, a toda acción política de la clase trabajadora, pues semejante acción no puede provenir, a su juicio, sino de una ciega falta de fe en el nuevo evangelio.

Pero jamás, en ningún momento, se olvida este de inculcar al pueblo la más conciencia del antagonismo hostil que existe entre la burguesía y el pueblo trabajador, a fin de que sepan convertir las condiciones sociales y políticas creadas por el régimen burgués en otras tantas armas contra la burguesía; a fin de que tan pronto sean destruidas las clases reaccionarias la lucha comience inmediatamente contra la misma burguesía.

—No basta que nos exploten, que nos arrebaten el fruto de nuestro trabajo, que nos tengan sumidos en la esclavitud intelectual por la ignorancia, y en la esclavitud material por la miseria, y esto por la espalda, cuando saben que no podemos defendernos. El socialismo burgués se resume precisamente en esta afirmación: "los burgueses son burgueses en interés de la clase obrera". He ahí la última palabra del socialismo burgués, la única que ha dicho seriamente.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!"



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Manuel Taibo


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