La guerra económica en la óptica del constituyente Aristóbulo Istúriz. Vainas de caraqueños

Aristóbulo fue miembro de la constituyente de 1998. Por eso es pertinente tratarle con ese honroso título. Pero también lo es piense volver a serlo y por algún municipio del Estado Anzoátegui, en esta otra oportunidad. Lo digo porque en un solo día estuvo presente en dos actos, llamémosle de masas, en esta ciudad de Barcelona. En la tarde, de este recién ido miércoles, le escuché por radio. Al parecer hablaba en un mitin o reunión muy concurrida. Y lo hizo al estilo que se acostumbra en esos casos. Como hizo mención a la región durante los primeros segundos que le escuché, "paré la oreja" para enterarme o confirmar lo que de inmediato empecé a sospechar. ¿Aristóbulo por aquí en estos tiempos? Me llamó la atención porque bien sé la enorme afición del personaje por el paisaje caraqueño y ya no tiene obligación con esta entidad federal, salvo con quienes dejó acompañando a Nelson Moreno al frente de la gobernación.

Los "provincianos", término hasta peyorativo con el cual todavía nos llaman los "caraqueños", habíamos minimizado el "paracaidismo" electoral a fuerza de denuestos y hasta maldiciones. Con Aristóbulo mismo, por razones muy específicas, acudimos a las anteriores elecciones de gobernador para evitar que estas se perdiesen. No nos dejaron otra salida y la apoyamos aun en contra de ese esperar que del cielo bajasen panes y jamones. Ya en ese trance, de elección de gobernadores, habíamos incurrido en debilidades, incubadas por la "revolución", de apostar a varios y sucesivos candidatos "caraqueños". Son estos quienes allá viven, "en la gran capital", hayan nacido en ella o no; eso sí, son esos sus pagos.

Ese fenómeno, de los caraqueños quitándole a los ciudadanos de la región el derecho a su representación y gobernar, en la IV República vino descendiendo por la abundante crítica, resistencia de la ciudadanía y demostración que entre los "provincianos" pese el guayuco y taparrabo algo se aloja en la cueva de las ideas. Algo hemos crecido.

En esto que llamamos V República, el paracaidismo tomó fuerza y hasta grandes volúmenes de aire para elevarse. Tanto que los gobernadores caraqueños que "elegimos" suelen venirse de allá a tomar posesión de sus cargos con todo un largo séquito para ocupar los restantes del "Gabinete regional" y otros más. ¡En esa vaina lo que hay es monte, culebra e indio por bojote!, pareciera que así razonan. O en el menor de los casos, ¡Entre esa gente sin conciencia ni alma – tal como pensaron los conquistadores -, no se halla uno en quien confiar, por malos o incompetentes! Menos mal que así pensaron. Uno no tiene la culpa.

Cuando llega el momento de elegir diputados a la AN, el cuerpo de paracaidistas caraqueños de la política para acá se mueve como si se hubiese desatado la guerra y el cielo se llena de ellos. Es un repetir aquel fenómeno del año 1814 que llamamos la "Emigración a Oriente". En las listas ocupan los primeros puestos. Por eso, cuando uno va a votar, habiendo vivido aquí casi toda la vida, al leer la lista, por lo menos de los primeros puestos, no encuentra a nadie conocido. Por cierto, Maripili Hernández, quien al parecer no espera o aspira estar en las listas a la constituyente del Psuv, ¡vaya usted a saber por qué!, ha estado manifestándose contra la constituyente. Le menciono porque en las pasadas elecciones de diputados a la AN, estuvo entre los "paracaidistas caraqueños" que oscurecieron nuestro habitual despejado cielo. Cuando eso dije por este medio, "ardió Troya", a la dama le salió el caraqueño y me trató como indio en Encomienda.

Aristóbulo pues, aparece cuando uno menos le esperaba por estos lares en dos actos el mismo día. El segundo de ellos fue en "Con el Mazo Dando" de Cabello, al parecer realizado en el Polideportivo de esta ciudad de Barcelona. ¿Será, como sugerimos al principio, que quiere ejercer nuestra representación en la nueva constituyente? Es probable o por lo menos fue eso lo que me sugirió verle en dos actos grandes de seguidas en esta ciudad. Lo cree su derecho. Son vainas del feudalismo, del feudo y los castrados enfeudados que para poco sirven.

Por supuesto, fue nuestro gobernador, le adoptamos como a los conquistadores, eso me incluye, traído de Caracas, "esa de los techos rojos", donde uno, el de la generación de Aristóbulo solía responder con extrema veneración, cuando alguien nos preguntaba ¿cómo te encuentras?, "Aquí, JPC, jodío, pero en Caracas". Por eso que antes pasó y lo que aquí dejó en el gobierno mismo, es natural que piense necesario e indispensable ejercer nuestra representación en la venidera constituyente. Es justo que así sea, ¿Cómo nos va a dejar desguarnecidos, faltos de palabra en ese digno y encumbrado escenario? ¡Cuánto hay de generoso en este gesto de Aristóbulo! Por nada del mundo quiere dejarnos a la deriva.

Lo malo, no es malo prevenirlo, hasta ante el mismo Aristóbulo, es que alguien monte sobre sus alas o equipo de paracaidismo otros paracaidistas como de contrabando, sin nombre ni voz, pues nada saben de lo que aquí se ansía y desea, como enterrar el paracaidismo y la piratería. Y cuando uno lea las listas por quienes habrá de votar los halle allí instalados, impresos, sin voz ni pertinencia. Sólo para ser leales, no a la región, al pueblo que por ellos se vería obligado a votar, sino por el gran elector.

¡Cómo se parece ese sueño a la realidad de los primeros tiempos de la IV República! Pensar que según dicen, hicimos una revolución, quizás en un nivel distinto al que habitamos, para que hacer lo mismo de antes. Casi como cuando los conquistadores.

Pero el lector, ahora mismo se estará preguntado con toda la razón, ¿pero qué tiene esto que ver con la guerra económica? Y es justo que fundamente el título.

Volveré a decir, "si creo en la guerra económica". Sí, los opuestos al gobierno se la hacen. Y como suelo decir, esa es una guerra avisada. No es válido amparase en ella para justificar todo lo que ahora sucede. Pues si te hacen, tienes que hacer. Si te tiran golpes en el cuadrilátero al cual subiste a boxear, no tienes porque asombrarte y menos justificar te den una paliza porque el otro aquello hace. Debes responder y si no tienes cómo, entonces no te metas en camisas de once varas. Esperar que el adversario te deje hacer con entera libertad es un sueño de niños o de bobos.

Entonces sé que hay guerra económica. Lo que no admito es la forma como el gobierno se defiende ante su gente que en este caso son los venezolanos todos que sufrimos el embate de ella. Como que ahorita, cuando Aristóbulo quiere ser constituyente, el cartón de huevos llega a 15 mil bolívares. Por ejemplo no admito que Aristóbulo quien al parecer quiere ejercer mi representación como constituyente, me explique esa guerra de la manera como lo hizo en el mitin de ayer.

Dijo – no sé cómo llamarle porque ha sido de todo – que, palabras más o menos "si a nuestros puertos llegan varios barcos repletos de harina de trigo, no los desembarcan porque hay problemas con los dólares y entonces hay que triangular con varios países y hasta pudieran regresarse con su carga".

Según esa muy original explicación, los barcos llegan y sus capitanes esperan que nos bajemos de la mula ante él con el respetivo fajo de dólares, si no, como decían los chinos lavanderos en la Venezuela mitad del siglo veinte, "si no hay lial no hay lopa". ¿Los dueños de los barcos mismos y sus capitanes, se atreven a viajar corriendo el riesgo que en el puerto no le entreguen los reales o dólares por lo que tendrían que retornar al puerto de origen con su carga que hasta podría ponerse rancia?

Eso o más o menos eso, dijo Aristóbulo para explicar la carestía de ciertos productos como ese de la harina. Pero esa explicación se volvió contra mi convicción de la existencia de la guerra económica. Pues según Aristóbulo, el comercio internacional opera así, con unos barcos que cobran en el puerto y regresan repletos de dólares. Toda la parafernalia de las líneas de crédito, los depósitos en cuenta hasta por internet, los pagos por adelantado incluso en bancos escogidos por el servidor del producto, en este caso la harina, no operan, sino esa que vulgarmente llaman el "brinco rabioso". Y los vendedores son tan pendejos que despachan a puerto sin estar seguros que el capitán recibirá la "poleá".

¿No serán otras las razones? Esta es como muy infantil y hasta risible. Y quien aspira que estos indios le asignemos nuestra representación no deben exagerar y menos dejar constancia del pésimo concepto que de nosotros tienen.

¡Ultima hora! Cuando me disponía enviar este artículo me he enterado que Aristóbulo está inscribiendo su candidatura en el CNE regional.

Sé que al gobierno, y a los venezolanos, nos hacen muchas guerras, entre ellas la económica y que se valen de la incompetencia de quienes de ellas deben defendernos, pero siendo indio, no soy tan cogido a lazo para embaucarme con esa historieta balurda de Aristóbulo.

La constituyente debería más bien llenarse de gente víctima de quienes le agreden y fungen de defensores sin defensa.

¡Ultima hora!

Cuando me proponía enviar este artículo me enteré que Aristóbulo estaba en el CNE regional inscribiendo su candidatura.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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