No se debe condenar a la nueva Asamblea Nacional Constituyente a una actividad meramente reformista

De lo que se trata es de la sustitución del Estado Burgués por un Estado Comunal.

  • Las primeras discusiones en el proceso nacional constituyente es el desarrollo de una tesis fundamental: la noción del espacio dentro de una concepción dialéctica de la realidad.

La CRBV del año 1999 se planteó como una propuesta para generar un nuevo paradigma como elemento que forma parte de la lucha de clases que se enfrenta por la apropiación del espacio, ya que todo enfrentamiento clasista es, según Marx, político. Por lo tanto, la elaboración de una nueva Constitución Ciudadana es esencialmente político como contribución al proceso revolucionario latinoamericano, venezolano, bolivariano y chavista.

Para sacar a Venezuela de la situación crítica en la que se encuentra es preciso transformar un marco institucional con viejas estructuras que quedaron intactas en la CRBV. Por lo que es necesario que el nuevo proceso constituyente se convierta en un proyecto de transición indetenible, democrático y revolucionario. Por esta razón, es necesario abrir nuevas puertas, generando un nuevo marco institucional jurídico, político, social y económico para poder avanzar en la nueva distribución de la geometría político territorial del país, la construcción de los sistemas de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los nuevos Territorios Federales para la construcción del nuevo Estado Comunal.

La nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC) plantea un debate sobre la alternativa del Socialismo del siglo XXI frente al Capitalismo y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista. Pone acento en la construcción de la Ciudad Comunal, en total concordancia con las aspiraciones del Poder Popular en Venezuela, sobre una teoría de la estructura formal urbana de la actual fase de desarrollo del Capitalismo.

La nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC) constituye una lluvia de ideas que levanta la ola angustiosa del qué hacer, como una advertencia ideológica, destinada a nuestros líderes revolucionarios que pretenden cambiar la sociedad, sin cambiar ellos. Si quien desea cambiar la sociedad, no cambia, se convierte en un obstáculo para la lucha del Poder Popular por la ocupación de los espacios institucionales del Estado Burgués. En principio, es una tarea subversiva porque se deben superar los obstáculos que han surgido desde el propio seno del gobierno en revolución. Sin duda, la nueva ANC debe generar dos vías de participación y protagonismo para avanzar en el camino constituyente:

    1. El primero, crear las bases jurídicas necesarias para darle organicidad al Poder Popular y facilitar los cambios profundos requeridos en la Venezuela de ahora.
    2. Y, el segundo, tiene que ver con delinear los territorios que le pertenecen a aquellas ciudades que por su condición política y su capacidad económica se establezca la propiedad colectiva de los medios de producción con énfasis en la producción agraria.

En efecto, la revolución bolivariana requiere elevar el nivel de consciencia de la gente, apoyándose en instituciones que dejen de lado la burocracia y la corrupción. Y, para ello, debe abrirse al debate interno estando en contacto permanente con las bases populares, a través de la siguiente triada conceptual para avanzar en el camino constituyente:

  1. La organización política: el PSUV está hecho para la movilización electoral y, eso lo ha hecho bien, un partido así lo tenemos, pero no es suficiente, porque el PSUV no es una organización revolucionaria, hay que avanzar en los movimientos sociales y colectivos propias del pueblo. Hay que llamar a la Unidad Popular, más allá de la unidad de los partidos de izquierda. Es decir, se trata de lograr la unidad de todo el pueblo, al margen de los partidos y organizaciones políticas, porque los revolucionarios tenemos una tarea que cumplir.
  2. La prefiguración de la nueva sociedad: se debe definir un proyecto societario, que otorgue cohesión a un colectivo e identidad de cada uno de sus integrantes, donde se establezca nuevos derechos y nuevos deberes, donde se ofrezca seguridad, fraternidad y ciudadanía.
  3. La comuna como una forma de gobierno colectivo: si la sociedad, es decir, el ser humano anima las formas espaciales, atribuyéndoles un contenido, una vida, entonces, la comuna no sólo se podría definir como una forma de gobierno, sino que, además, sería capaz de darnos respuestas globales y unificadas de la existencia humana, de la consciencia social y de las bases espirituales de la nueva sociedad.

Esta triada conceptual posee una estructura que se expresa como un tejido inmaterial cuyos hilos son:

  1. El gobierno del Poder Popular
  2. La distribución del espacio político territorial
  3. La distribución del espacio de intercambio de energía: vivienda, trabajo y recreación
  4. La distribución del espacio de la materia: la producción, la distribución y el consumo

Todos estos elementos conforman el tejido socio político que une a los habitantes de una comunidad dándole organicidad y formación. Pero este sólo tejido no hace la ciudad. Hay otro tejido que le da carácter y compromiso a esos habitantes convirtiéndolos en ciudadanos, es el tejido urbano, esta estructura física de la ciudad es la forma material de cómo se expresa la sociedad dominante:

  1. La Ciudad Comunal junto al Poder Popular: no entender esto es condenar a la nueva Asamblea Nacional Constituyente (ANC) a una actividad meramente reformista. De lo que se trata es de la sustitución del Estado Burgués por un Estado Comunal.

¡En el nombre de Bolívar, de Cristo y de Chávez, la lucha sigue!

Servando Marín Lista

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Servando Marín Lista

Arquitecto- Es autor del libro "Desde la Comunidad": la arquitectura de multitudes (junio, 2010) dirigido a la formulación de propuestas de planificación del desarrollo estratégico para captar el objetivo esencial y específico de clarificar el compromiso y la responsabilidad de la explosión del Poder Popular con la problemática total de la ciudad, mediante todas las escalas de sus propias acciones para marchar rumbo al nuevo sistema de Ciudades Comunales, los Distritos Motores de Desarrollo y los Territorios Federales. Y autor, también, del libro "La Ciudad Comunal, la lucha de clases por el espacio" (nov, 2013) donde plantea una interpretación de los fenómenos urbanos, que constituye una herramienta sobre lo que ?desde afuera? de la estructura urbana, el poder económico y el poder político, conforman la lucha de clases por el espacio y avanza en el señalamiento de la necesaria ruptura con los valores, instituciones, relaciones de poder y las raíces más profundas de la sociedad capitalista.

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