Julio Borges dice: "…Comprar lo que quieras, cuando quieras y donde quieras…" ¿por qué engañas?

Este ciudadano, autoafirmado presidente de la asamblea nacional, como parte de su campaña electoral en la pretensión de ser Presidente de la República ahora que entregó a C. Radonski, además de ser un fiel capataz en el cumplimiento de las tareas impuestas por el imperio, lanza un mensaje lleno de demagogia a los venezolanos incluidos los sectores populares, tratando de pescar en río revuelto, eso sí, sin que realmente le interesen estos peces. Él, aludiendo la situación generada por la guerra económica, por supuesto, desconociéndola en su totalidad, hace referencia en un resumen mínimo y simplista, casi inexistente, del artículo 305 constitucional para agitar en la inconformidad del pueblo, puntualmente ante la inducida escasez de productos básicos o esenciales.

Este tipo sabe y está plenamente consciente de lo que significa la frase "lo que quieras, cuando quieras y donde quieras" cuando se trata de compra y venta; de igual manera tiene claro a quién va dirigido su mensaje aunque aparente lanzarlo a todo el pueblo, entre ellos los bastantes sectores populares con mínimos ingresos que tengan la desfortuna de verlo en TV. El mensaje, reforzado en plena complicidad por las televisoras y más medios de la derecha y sus entrevistadore/as y articulistas está dirigido realmente a la clase media y de un poco más arriba que se ubican entre la/os más proclive al consumismo o al trabajo alienado con el afán de llegar a un inalcanzable los primeros o mantenerse los segundos en estatus de los ricos y sus grandes satisfacciones, que les ha sido pintando como derecho adquirido, para comprar lo que les venga en gana, sí, de todo lo ofrecido por el rapaz mercado de toda calaña y color, todo porque para su desgracia, este gobierno, se los viene desconociendo producto del "fracasado modelo económico" impuesto.

Ahora, la desfachatez de Borges con esas consignas es tan grande que de seguro no aguanta una confrontación o controversia lógica; veamos algunas consideraciones: en qué parte del mundo donde el mercado (USA, Inglaterra o de la U.E.) impone las reglas a su antojo, cualquier ciudadano, tal como lo ofrece el CJ, puede comprar todo lo que quiera, pues en ninguna parte. De allí que, que esta nueva politiquería solo busca mantener enaltecida y por supuesto engañada a la clase media para tenerla en movimiento tras un objetivo conspirador, mientras esconde lo que realmente le inspira, pues, el mercado capitalista que tanto defiende como panacea, es el principal restringidor, pero no por negarse a vender los productos, sino porque tales negocios o las ganancias lucrativas, se corresponden a las reglas y leyes del mismo mercado. El mercado es el mayor interesado en regular los negocios, eso sí, él solito y sin intermediarios, y en consecuencia actúa, para ello dispone qué se produce, claro, sin pensar para nada en la necesidad real del potencial consumidor, es decir, el consumidor no decide libremente qué, cómo, cuánto ni dónde ha de comprar; llegando este maléfico mercado en función de sus intereses a utilizar como lo hace impunemente, todos los mecanismos de publicidad y presión para persuadir o alienar a sus víctimas o consumidores a que compren sin miramientos lo que exhiben en las vitrinas y demás establecimientos capitalistas, proyectando con fuerza la fulana abundancia que sus mensajes llegan a todos los rincones del planeta; la muestra de esto lo reflejan las multitudinarias migraciones de seres humanos desde África, Asia y Latinoamérica hacia las metrópolis capitalistas.

Hacer lo contrario, es decir, permitir que proliferen lugares, productos y en todo momento por doquier, sería una catástrofe que conllevaría como ha pasado en la historia humana, a guerras capitalistas por el control de los mismos mercados, tal como ocurrió en la Primera, Segunda, la Fría y la de Cuarta Generación o no convencional. Un ejemplo que pudiera ser utilizado por algún periodista o quien tenga chance de preguntarle a tal Julio, cómo, qué y cuánto haría él u otro de su estirpe, siendo presidente para garantizar que a todos los venezolanos incluidos por supuesto los de bajos recursos o los pobres, que nos dé la gana de comprar y adquirir sin contratiempo un avión y un carro para paseo, un tanque y avión de guerra para resolver un impase con un vecino, viajar a USA y Europa, adquirir un apartamento en Burj Khalifa de Dubái sin restricciones , satisfacer el deseo de comer o jactarse de pollo, carne o cualquier rubro alimenticio o, simplemente ponerse a la moda con las prendas de vestir y pomposamente lucir.

Por otro lado, tal es la irresponsabilidad de julio Borges, claro, sabe que él u otro de los suyos, no será presidente, porque en el hipotético caso, al no poder cumplir el ofrecimiento de la fulana abundancia, no durarían un día en su atrevimiento pues, la avalancha de protestas populares, con participación indudable de la clase media, nuevamente y como casi siempre engañada, pidiendo y obteniendo su cabeza, tal como ocurrió con Carlos Andrés Pérez y Caldera a finales del siglo XX, habiendo llegado al gobierno tras promesas de abundancia igualmente engañosas, que el pueblo, tras las rebeliones populares del 27/F-89 y militares del 04/F y 27/N-92 no se caló.

 



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Gustavo C Vásquez


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