Los ladrones se reúnen; el poder popular, bien gracias

Los ladrones lo son por avaricia, o por cualquier otro vicio esclavista, feudal o capitalista; o los ladrones, como en el caso de la realidad social venezolana hoy, son parte de un ejército irregular, que en lugar de fusileros y generales, incluye bachaqueros, tenderos, comerciantes, mercachifles, grandes empresarios importadores, casi ninguno tiene una fábrica produciendo, ni formando parte, ni mucho menos de un aparato industrial privado, al cual renunciaron definitivamente desde hace 4 años, porque le resulta mejor, el negocio, perdón, el robo de la importación con las propias divisas preferenciales, frente a la negativa del gobierno a nacionalizar el comercio exterior, sazonado casi siempre por el anuncio que anuncia una amenaza de impedir los escandalosos aumentos de precios, léase atraco a mano armada, sin anunciar que fueron permisados los ladrones, para robar como les diera la gana con los alimentos que no producen, y hasta piratean; y continúan, los amibos, o sea, los machos de las amebas, practicando el sadismo, con sus cachivaches, que no fabrican, pero que utilizan para rerobar, con aumentos que superan el 100.000%; una película de horror, tetra X, donde la clase obrera tiene la miseria al cuello, por si no se habían dado cuenta .

Los ladrones venezolanos son unas sanguijuelas, entre los cuales se cuentan individualidades árabes, cantonesas, italianas y portuguesas, y que probablemente huyeron de sus respectivos países para evitar ser encarcelados por su propensión al delito, que poco a poco se han hecho multitud en el cumplimiento de objetivos muy puntuales, para lo cual se reúnen casi que diariamente, para afinar meticulosamente los detalles de la orden dada por el imperialismo, entre los cuales se cuentan: 1) Robar al pueblo trabajador de cualquier manera, para intimidarlo, humillarlo, embrutecerlo, y acobardarlo, y finalmente para ponerlo a sufrir resignadamente, hasta, que sobrevenga lo que el judeocristianismo llama "el juicio final". Finalmente, después de haberlo robado, despiden a cada víctima, religiosamente: "que el señor te bendiga".

Harpagón es el Avaro de Moliere, un niño de pecho ante la avaricia del más inocente de los ladrones, del ejército de granujas, disfrazados de empresarios, que el imperialismo preparó y formó, y ahora dirige en contra de la sociedad venezolana, que con su acobardamiento, estamos permitiendo el robo y el rerobo, volverse a robar lo ya robado muchas veces, de la nación entera.

En sus diarias reuniones, los ladrones empresariales, y mercachifléricos, acuerdan cada cosa para sadiquear hasta el delirio a sus víctimas, el proletariado venezolano, en su mayoría sin conciencia de clase. Uno de los últimos ardides que han inventado, nuestros ladrones, es que el artefacto que realiza la operación para pasar la tarjeta electrónica de lo que se conoce como punto de venta, no emite recibos comprobatorios donde se indica el monto del robo, siempre con el cuento de que es una medida tomada por el respectivo banco. Una antigua amiga que trabaja en una panadería de uno esos árabes, enemigos de Gamal Abdel Nasser, del panarabismo, y de su socialismo árabe, nos contó confidencialmente, que su avaro patrón que continúa pagándole un sueldo de hambre, asistía con frecuencia a las reuniones de ladrones para coordinar acciones tendientes a poner al pueblo en contra del gobierno, y del llamado socialismo bolivariano. El papelito del punto, es un cuento mal echado: cuando el artefacto responde emite un recibo, la cajera se lo muestra con rapidísima lástima a la víctima para que observe el monto que le ha sido robado, y después le informa, que no hay recibo para ella. La verdad es que la cajera con sólo oprimir un botón obtiene el recibo que le acaba de negar por instrucciones del ladrón de cada centro de robo, al indefenso atracado o atracada. Para extremar el sadismo, algunos ni siquiera muestran el recibo que supuestamente le debe quedar al ladrón, porque también la cajera oprimiendo otro botón puede impedir que salga el primer recibo de la maquinita. De esta manera, aparte del sadiqueo, el ladrón se ahora los carretes de papel que la maquinita utiliza para imprimir los recibos.

A todas estas el Poder Popular, no ha hecho la primera reunión para afinar estrategias para enfrentar el robo organizado del ejército de ladrones, lacayos gratuitos del imperialismo, que están dedicados con esmero a sembrar la miseria en Venezuela. No ha discutido el Poder Popular la primera marcha local, y nacional para rechazar la liberación de precios, de todos los productos importados con divisas preferenciales, otorgadas por el Estado, plataforma aparentemente legal desde la cual los ladrones de variopintos pelajes nos roban de lo lindo, constante e ininterrumpidamente.

Esas marchas estarían encabezadas por Bolívar, aquel que nos dio el nombre de venezolanos, y en el cual nos encontramos todos.



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Eduardo Mármol


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