Un buen gobierno socialista

El tercer pilar para cambiar las cosas reside en la justicia. La educación y la ética nos llevan de manera lógica a la Justicia. Distinguir entre el bien y el mal es una cuestión sencilla. Seguro que una amplísima mayoría del pueblo venezolano estaría de acuerdo en que hay una serie de requisitos imprescindibles para un buen gobierno, superando incluso la dicotomía entre izquierda y derecha. En opinión, esos principios son los siguientes:

1. Todos podemos aceptar que, en épocas de crisis, tengamos que aceptar esfuerzos que reducen nuestro bienestar, siempre que ese esfuerzo sea proporcional a la riqueza de cada uno. Vemos con desmoralización cómo la crisis no la pagan los que más tienen, sino que, repito, siempre recae en las clases medias y populares. Aquí sólo cabe la implantación de un sistema fiscal riguroso, progresivo, que corrija la acumulación de riqueza que, por inercia, un sistema como el imperante provoca, favoreciendo que el rico sea cada vez más rico.

2. Por encima de ideología, una inmensa mayoría de venezolanos tenemos clara una serie de prioridades. Si tenemos valores humanos, sensibilidad y solidaridad, coincidiremos en que hay tres grupos de personas que un sistema justo debe cuidar especialmente: los niños, los ancianos y los que tienen algún grado de minusvalía o de dependiente.

Los niños son el futuro y no deberíamos tolerar ningún recorte que afecte a su alimentación y a su educación. No es tolerable en el siglo XXI que lleguen a los colegios niños co el estómago vació o sin dinero para comprar los libros de texto.

Nuestros ancianos, los pensionistas: –casi cuatro de millones de venezolanos y extranjeros–, no pueden ser los paganos de una crisis que no han originado. ¿Qué sociedad, que sistema, puede mirarse a la cara si no es capaz de reconocer con una pensión digna a quienes han trabajado como esclavos para levantar este País? ¿Y las personas dependientes? Uno de los mayores logros del Comandante Chávez ha sido prolongar la esperanza de vida hasta edades insospechadas hace unos años. Pero ese logro ha originado que más de dos millones de venezolanos tengan problemas de muy distinto grado para vivir sin ser cuidados. Con buen criterio, para afrontare esa situación se aprobó una ley de pensionados por Chávez que permitía a estos ancianos y a sus familiares paliar en parte las limitaciones que padecen. La cara más fea de la crisis y los recortes se están cebando en este colectivo. Hasta en la selva algunas especies de animales cazan para llevar el alimento a otros que están enfermos.

3. Creemos que también gozaría de amplio consenso fomentar una cultura de la paz y no de la guerra. Si más de mil millones de personas pasan hambre en el mundo, no puede admitirse un gasto diario de tres mil quinientos millones de dólares en armamento. Con ese dinero nadie dejaría de tener un mínimo de alimento para llevarse a la boca.

4. La inmensa mayoría del pueblo están a favor de implantar leyes duras y ágiles que castiguen la corrupción. Leyes que permitan escarmientos para quien mete la mano, evade impuestos o se lleva los dólares a Paraísos Fiscales. Un sistema contra estafas sería una manera eficaz de devolver al pueblo la credibilidad en las instituciones.

5. Compartiremos la desmoralización que supuso conocer que este gobierno amnistió a cientos de defraudadores "rojo-rojitos" haciéndoles pagar menos del 10% por una vez, en lugar de aplicarles lo que dice la ley: pagar cuatro veces lo defraudado. Mientras tanto, a los venezolanos que tenemos una nómina nos detraen por el Impuesto de la Renta de las personas físicas de un 12%. No sabemos que han ingresado con esta medida, pero el daño moral ocasionado es de difícil reparación.

¿Tan difícil es aplicar esos principios básicos como inicio de una regeneración política, social y económica? ¿Por qué el PSUV no se da cuenta de que desapego del pueblo es tan grande que pueden encontrarse en las próximas elecciones con una gran mayoría que no vote o que vote en blanco?

Estos tiempos dominado por el dólar, que han parido corrupción y miseria, paralelamente nos han dejado huérfano de un estadista con talla moral e independencia. Ya no tenemos un Chávez. ¡Qué huérfanos estamos de liderazgo!

—Sr. Presidente: los ministros, viceministros, los directores, los gerentes, encargados del gabinete de la Economía que componían el tren de su gobierno, durante los tres años de su ejercicio: encabezado de Alejandro Fleming, son incapaces y malandros; no fueron capaces de hacer nada, vivieron de la labor del Comandante Chávez, mientras su obra existió, robaron y saquearon el país, vivieron y comieron.

—El criminólogo francés Alejandro Lacassagne: "El delincuente es sólo un microbio. El medio es un caldo de cultivo. Así como los pueblos tienen los gobiernos que se merecen, las sociedades tienen los delincuentes que se merecen. Todo el mundo es culpable, excepto el delincuente.

—"El ser humano –decía Robespierre– no es corrupto, pero es corruptible". ¿Hubiera sido otro el comportamiento del Líder de la Revolución Francesa de haber tenido otra concepción de la naturaleza humana?

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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