Por un plato de lentejas

Abrumado por la crisis fiscal, en lugar de encarar un plan de estabilización económica con enfoque endógeno para preservar el patrimonio social de la revolución, quitándole a los corruptos el "oxígeno cambiario" y lo que se robaron, el gobierno abrió la "caja de pandora" de la megaminería depredadora en el sur del país. Para salir del atolladero busca "dinero fresco" a cambio de "asociarse" con el capital transnacional para explotar un territorio virgen –históricamente violado por la minería ilegal que controlan organizaciones criminales con la ausencia del Estado- a través de concesiones a "150 empresas transnacionales de 35 países", en el llamado "Arco Minero del Orinoco", en una superficie de 111.000 Km2.

Esta minería a gran escala dañará irreversiblemente los frágiles ecosistemas mega-biodiversos protegidos (ABRAE), patrimonio natural intergeneracional que encierra los grandes recursos hídricos y la principal fuente de electricidad del país (70%). Allí habitan los indios Panare, Piaroas, Yekwanas, Yanomami, Pemones, Mapoyo, Kariña entre otros, amenazados en su integridad sociocultural por lo que parece ser una réplica de la "conquistas del sur" del Presidente Caldera. Que nada tiene que ver con el ecosocialismo ni con el "Buen Vivir" ni con más independencia y sí mucho, con la profundización y ampliación del modelo rentístico extractivista propio del capitalismo dependiente y, con el fortalecimiento de la condición de país periférico, proveedor de materiales estratégicos como oro, diamante, coltan, cobre, bauxita, hierro, caolín y dolomita, además del petróleo.

La megaminería liquidará las reservas estratégicas vitales de la República a cambio de un "plato de lentejas". El gran ganador será "Míster Danger" y los intereses geoestratégicos del imperio. Contradice el discurso antiimperialista y ecosocialista chavista. Este dislate ocurre cuando los venezolanos requerimos más unidad y firmeza para encarar la arremetida imperialista disparada con la ratificación de la infame Orden Obama -para variar avalada por la cúpula de la MUD- que califica a Venezuela como "una amenaza inusual y extraordinaria". Lo prudente sería congelar los compromisos contraídos y hacer una consulta nacional que desemboque en un referéndum consultivo.



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Gustavo Márquez Marín

Carabobeño, nacido en Valencia, ingeniero egresado de la Universidad de Carabobo donde también ejerció la docencia, durante la gestión del Presidente Hugo Chávez se desempeñó como Ministro de Industria y Comercio (1999), Ministro de Estado para la Integración y Comercio Exterior (2005-2007), Embajador en Austria y Representante Permanente ante los Organismos de Naciones Unidas en Viena (2001-2004), Comisario General del Pabellón de Venezuela en la Expo 2000 Hannover (1999-2001) y Miembro de la Comisión de Negociación con Colombia de las Áreas Marinas y Submarinas (1999-2001).

 gamarquez2@yahoo.com

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