El ilusionista y los ilusionados

El mundo material está lleno de magos ilusionistas que buscan transportar a la gente pendeja a otro mundo imaginario, a otro espacio o nebulosa, tratando de hacerles olvidar la realidad que viven, y si esa realidad es buena y conveniente para las mayorías que asiste, entonces el ilusionistas tiene que ingeniárselas para que esta muchedumbre estúpida entre a su obra teatral y pague su precio –los espectáculos de los ilusionistas no son gratis- porque si no van a la obra, entonces va a fracasar y para lograrlo lo hace maravillosamente a través de la magia llamada mentira para hacerles creer lo increíble.

Una vez que los asistentes del espectáculo empezaron a salir de la obra, le consultaron a varios espectadores al salir de la misma le preguntaron ¿de que se trataba la obra teatral que vieron? y ninguno supo responder, lo único “inteligente” que dijeron aparte de que no sabían, era que asistían a la obra porque querían un cambio en sus vidas. También le preguntaron a esa gente divergente ¿Cómo le parecían los actos del ilusionista? y la repuesta alocada que dieron simultáneamente fue que solo podían asistir a ella la clase alta y clase media, y que los pobres que los acompañaron eran para vigilar los vehículos en el estacionamiento y cuidar a los niños en la antesala del teatro. Los pobres llevan muchos años viendo esta repetida obra del ilusionista desde afuera y muchos que tienen conciencia no han querido entrar nunca a ese espectáculo, porque saben que el ilusionista a utilizado muchos trucos para embaucar, mientras que las clases que asistieron a la obra, se han ilusionado con los actos fantásticos que el ilusionista del capitalismo utilizó para encantarlos y no regresarlos a la realidad socialista. La mayoría de los pobres vieron que no necesitaban asistir a esa fascinación colosal, porque los pobres saben que su futuro está garantizado con obras no teatrales sino, como la gmvv, pensiones, carros, etc., etc., etc…

Los que asistieron a la obra del ilusionista, se ilusionaron sin comprender que él tiene todos los encantos, todas las drogas o alucinógenos para hacer formulas con ingredientes perfectos y hacerles ver a todos esos disociados que la historia del ilusionista es la real y verdadera –el mundo al revés- porque de no hacerlo se acabaría con su empresa el capitalismo. Quizás algún día todo este público asistente a este mamotreto de obra, despierten del espejismo que un mago llamado capitalismo les hiso creer en lo increíble de sus acciones y actos.

Desde el ’98 y más aún, desde el domingo 14 de abril de 2015 el ilusionista utilizó innumerables trucos y artes de magia para que los ilusionados estuvieran alumbrados, tales como incendios para alumbrar algunas escenas de la obra y el público asistente se dieran calor de fogata, asesinatos para hacer creer que la magia revive a esas personas en su escenario y luego aparecen en los cementerios, verdaderos ilusionistas que ilusionó a esta caterva de indolentes que no veían lo que estaba afuera de la obra, la verdadera vida. Ese es el trabajo del ilusionista.

Lo que no saben los atomizados ilusionados, es que cuando despierten de este desgarrador encuentro, verán que los trucos son siempre temporales, porque una vez que pase la hipnosis del ilusionista, verán… la cruda verdad de sus ilusiones y pasaran a ser los miserables desilusionados.

Nuestro legado… también es sagrado

 

ivanmendez2006@cantv.net

 



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Iván Méndez


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