Maduro: dialoga con los descontentos

El gobierno está haciendo un esfuerzo, dentro de su política populista de izquierda, para mantenerse a flote en la guerra económica desatada por la burguesía y el imperialismo. Los aumentos salariales y los intentos por controlar el acaparamiento y la inflación son parte de ellos pero no suficientes para apaciguar el descontento que se les fue de las manos al gobierno.

Los funcionarios del gobierno y los dirigentes políticos de la revolución están en los medios de comunicación haciendo su labor. Es parte de lo necesario para combatir la guerra económica pero el descontento instalado en la sique colectiva requiere una operación psicológica mayor para neutralizarlo. Nadie sabe cómo exactamente lograrlo, pero vale la pena pensar igual a Simón Rodríguez, "inventamos o erramos".

He escuchado a una importante dirigente del PSUV, Tania Díaz, minimizando y tratando con displicencia el problema de las colas contrastándolas con las reivindicaciones logradas por la revolución. El posible impacto del descontento popular en los resultados electorales no se resuelve a favor del chavismo con esos argumentos porque si fuera así de sencillo el descontento no existiría. El problema del descontento no se comprenderá hasta que no se reconozca que parte del mismo es responsabilidad del gobierno y de su dirigencia política.

Me he encontrado, una y otra vez, con chavistas y escuálidos en colas, a pleno sol, de supermercados privados y del estado. Las colas son el pueblo en la calle, el mismo que votará el 6 de Diciembre por el gobierno o la oposición. Allí he participado, durante largas esperas, en conversaciones respetuosas entre diversidad de opiniones. El factor común es el descontento pero no el antichavismo aunque la realidad no necesita comentarios. Si usted va a los Bicentenarios de Plaza Venezuela o las Mercedes encontrarán los anaqueles vacíos. Será por acaparamiento en una empresa del estado o se podrá emplear la palabra desabastecimiento que no le gusta usar a la dirigencia chavista que debería estar dándole la cara a la gente para explicar el desagradable fenómeno. En su lugar por lo general se encuentran empleados mal encarados que maltratan al público con la presencia de la Guardia Nacional.

El gobierno debería oír directamente el fragor del descontento. No entiendo por qué el Presidente no ha hecho un programa de los descontentos en Contacto con Maduro. Ésta sería una experiencia insólita en la víspera electoral mucho más trascendente que un diálogo después del 6D con los diputados electos.

Una reunión de Maduro con voceros del pueblo descontento contribuiría a penetrar con ideas la lucha contra la guerra económica en el seno de las masas. No es la única manera de hacerlo pero es una vía que involucraría directamente al Jefe del Estado en un país que no ha dejado nunca de ser presidencialista.

Por otra parte se produciría un enriquecimiento democrático y participativo diferente a reuniones con un público afecto donde se cuelan aduladores y alabarderos. La propuesta de una reunión de contenido contradictorio en el campo del chavismo es válida para escuchar a personas descontentas por la situación, tener contacto con individualidades del llamado chavismo crítico o indignado. Una plantilla con nombres y apellidos de estos personajes se encuentra diariamente en el portal de aporrea org.

Si las cosas estuvieran claras con el fenómeno del descontento, si el gobierno le estuviera ganando a ese factor colectivo, esta propuesta no sería necesaria ni imprescindible, pero no es así y el chavismo lo sabe. El rumor del descontento es un fantasma que rodea el ambiente electoral y hay que visibilizarlo. Una confrontación de este tipo ayudaría a comprender la situación y es una orientación útil para el debate nacional que resultaría esperanzador y daría sus frutos.

El descontento no se combate solamente con aumentos salariales acompañados de operativos controladores de la especulación y el acaparamiento, ni racionalizando los beneficios integrales de la revolución. Hay que incursionar también en la conciencia de los seres humanos. Convencer con argumentos y confiar en que la idea es fuerza cuando penetra. No basta con decirlo hay que crear una matriz de opinión que responsabilice al capitalismo del efecto desabastecimiento y de la incidencia inflacionaria.

No podemos permitir que la derecha manipule a su antojo el descontento popular hasta el punto de poner en riesgo los resultados favorables al chavismo en las elecciones parlamentarias. Podemos ganar las elecciones pese al descontento popular si lo reconocemos como propio, si somos capaces de entender que formamos parte de él y si no lo subestimamos. Hay que darle la importancia que merece y colocarlo en el primer plano de los factores electorales del 6D para ir con ellos a votar contra la derecha y el imperialismo.



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Sergio Briceño García

Profesor Universitario de Filosofía de la Educación Jubilado de la UPEL. Autor del Poemario "Porque me da la gana" y de la obra educativa "Utopía Pedagógica del Tercer Milenio". Ex Director Ejecutivo de la Casa de Nuestra América José Martí.

 sergiobricenog@yahoo.com

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