Yo también soy una chavista sin enchufe

Pero pertenezco a la clase media, esa que se llamaba hace años clase media en positivo. Sin enchufe porque ser chavista no me trae ningún privilegio como no sea el de la tranquilidad de mi conciencia. Desde otro aspecto ha sido al contrario, he perdido el afecto de gran parte de la familia: algunos me reniegan, otros me tratan de lejos, otros ya no quieren saber de mí, y hasta me han insultado recientemente cuando he mencionado a los paramilitares y la inseguridad imperante.

 

Recuerdo una prima que vive en Europa que me deseó la misma muerte de Musolini, un sobrino que en su Facebook nos llamó ignorantes y monos a todos los chavistas por el triunfo de Chávez en 2012, un cuñado que no obstante su antichavismo me pide que le consiga la pensión de vejez porque 500 dólares en USA le caerían muy bien. AH? Y una prima muy opositora que acaba de abandonar Venezuela para irse a Miami, porque aquí ya no se consigue comida, y sueña con trasformar su piche pensión venezolana en jugosos dólares por allá.

Y que decirles de mi amigo Cicerone que al contarme de jugosos negocios que hacen los corruptos enchufados con el gobierno, se maravilla y extraña por mi estupidez de defender al chavismo sin sacarle algún provecho.

Hasta hay chavistas que piensan que estoy enchufada. Por allá en Bolívar, una alcaldesa del PSUV dijo en su programa radial que soy "una terrateniente muy apoyada", y amenazó con que eso se me va a acabar. ¿Apoyada porque hago bien las cosas? ¿Porque creo en las instituciones y me acerco a todas ellas como Juan por su casa? ¿Porque pido que se respeten las leyes? Y las instituciones responden con seriedad.

No he hablado todavía con canciller alguno como sí Jesús Silva, no soy política activa. Es más, no me ha recibido ningún Ministro del Gobierno Bolivariano. Ahora en revolución me he atrevido a pedirlo. Sin resultados, pero al menos le he llegado a sus asistentes de despacho.

He querido incluso conversar con Jorge Rodríguez quién fue mi estudiante, esgrimiendo mi calidad de haber sido su profesora de la Facultad, y a pesar de que por varios medios le ha llegado mi ruego, me ha ignorado. No por ello me voy a molestar, pero… ¿se dan cuenta que también soy una chavista sin enchufe?

¡Hasta en Margarita con mis vecinos de El Tirano! Ellos son chavistas, algunos creo que todavía adecos. Y saben que soy chavista pero como no soy del pueblo llano, de su misma clase social, me cierran las puertas y hasta resienten mi presencia en sus lares. Y eso de resentir no es inocente, incluso ellos, muy chavistas, nos han causado daño en la familia.

Si, algunos creen que por ser chavista soy enchufada y cuando se dan cuenta de que no, y deducen en su limitado análisis que soy una pobre vieja ridícula, ignorante, hasta hipnotizada (palabra de moda entre los opositores) me dejan de parte y hasta me tienen lástima.

Por supuesto que me refiero al reciente artículo de Jesús Silva, como siempre en los primeros lugares. Pero confieso que ¡quiero enchufarme de alguna manera!

Quiero enchufarme para que la tarjeta de crédito que pedí en el Banco de Venezuela, después de lograr una cita por internet hace casi 3 meses, me la entreguen pronto, porque me piden esperar dos meses más.

Quiero enchufarme para que alguna autoridad muy chavista me apoye a terminar de resolver un problema de ambiente y tierras que vengo luchando desde hace cuatro largos años. Sin solución concreta porque como soy chavista sin enchufe, los chavistas que allá en Bolívar nos perjudican, (¡muchos de ellos colombianos!) me tildan de terrateniente y oligarca.

Quiero enchufarme para que me den acceso fácil a los mercales, pedevales, ect, (hasta cinco horas de espera) así como observo entran personas sin hacer cola, imagino enchufados.

Quiero enchufarme para conseguir mi café Venezuela, delicioso, para mi insustituible despertar matutino, sin tener que pagarlo 600 Bs el kilogramo como me lo cobra una bachaquera.

Al final, ¡quiero enchufarme para lograr que me den mi pensión de vejez! Todo en orden, cuotas canceladas, años de servicio, etc. pero por un error de un solo número, el trámite no sale.

Ah, una pensión que cobraré en bolívares, porque a diferencia de muchos de mi entorno, de familiares y amigos, diré como la canción de Giordano, "yo no me voy, yo me quedo aquí", y muy seguramente como una chavista más sin enchufe.



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Flavia Riggione

Profesora e investigadora (J) Titular de la UCV.

 flaviariggione@hotmail.com

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