¿Cómo que no puede ganarse la guerra económica? Lo que hay es que querer ganarla

No hay lugar a dudas de que el mayor problema que padecen los venezolanos hoy día es una escasez de productos que redunda en una inflación asfixiante lo cual tiene en grave peligro todo el trabajo que hizo el comandante Chávez. No es cierto que escasea un producto hoy y otro mañana, como algunos funcionarios pretenden hacerle creer al Presidente… escasea de todo y se especula con todo.

No pretendemos con las afirmaciones anteriores declararnos descubridores del agua tibia, eso lo sabe hasta el gato en Venezuela. Lo que pretendemos es emitir algunas recomendaciones que pudieran ayudar a resolver la situación, con la esperanza de que algunos funcionarios, de esos que si trabajan y creen en la revolución, las lean, las evalúen y las ponga en práctica si lo consideran conveniente.

 

Comencemos por decir que las inmensas colas que se formaron en los supermercados desde el momento en el cual la oligarquía le declaró la guerra final al gobierno, estaban integradas en el principio, por gente que recibía un salario para adquirir, con dinero del ¨inversionista¨, determinados productos (todos buscaban lo mismo). La idea era generar una escasez ficticia e impedir el acceso del ciudadano común a los supermercados (pocos pueden someterse a la tortura de colas kilométricas).

 

Cumplido estos dos objetivos iniciales, se generaba el escenario estratégico planificado, que no es otro que el nacimiento a gran escala de un mercado especulativo manejado por los que ya definimos como ¨inversionistas¨ y el surgimiento de un mercado paralelo conformado por ciudadanos comunes dispuestos a ganar dinero fácil a través de la especulación con los productos que adquiriesen con sus propios recursos, haciéndose parte de las largas colas a las puertas de los supermercados; logrando con ello hacer mucho más difícil el acceso a los productos para el ciudadano de a pie..

 

La otra parte del plan es el contrabando. Una buena porción de los productos adquiridos en Venezuela terminan en el mercado colombiano y con el dinero que se obtiene por esta vía, se alimenta el mercado negro del dólar, generando así una inflación ficticia pero espeluznante.

Que no crea nadie que ese es un contrabando de carritos con  100 kilos de azúcar, leche y harina. No, esos son los que atrapan y con los cuales se justifica la ¨eficiencia¨ de la lucha contra el flagelo. El contrabando a gran escala tiene, en primer lugar, grandes mafias involucradas (incluyendo las del narcotráfico) y más allá de lo económico tiene el objetivo de hacer chillar la economía venezolana y generar las condiciones para el derrocamiento del gobierno bolivariano.

 

La estrategia en resumen es: generar escasez, obtener millonarias ganancias, reinvertir las ganancias para impulsar el mercado negro del dólar, poner al pueblo en aprietos y reducir el apoyo popular al gobierno.

¿Qué se puede hacer?  He aquí algunas propuestas:

1.      Es necesario y urgente instalar e INTERCONECTAR las captahuellas en los supermercados (si no se interconectan nada habremos hecho). La ineficiencia de Andrés Eloy Méndez en alcanzar esta meta es preocupante. Desde el 9 de enero están las captahuellas en el país y nadie sabe de ellas. Mucho menos se ven los resultados que contra el bachaqueo se esperaban de esa tecnología. Sospechosamente ese funcionario aseguró, desde el principio, que las captahuellas no serían la solución, cuando la verdad es que al no poder comprar los bachaqueros en ningún supermercado más de una vez por semana, el problema se reduciría drásticamente

2.      Debería rotarse absolutamente todo el contingente militar de cada alcabala fronteriza cada 21 días. ¿O es que nadie sabe en el alto gobierno que por allí se desangra la patria impunemente? Esa rotación cuyo costo es menor al que perdemos con el contrabando debería realizarse trayendo militares desde regiones distantes a los mencionados puntos, garantizando que no coincidan funcionarios de la misma ciudad e infiltrando entre ellos agentes de inteligencia. En 21 días las mafias del contrabando no tendrían tiempo de sobornar a los funcionarios como sin duda han hecho siempre.

3.      En cada puesto fronterizo deberían instalarse cámaras conectadas a un centro de control remoto desde donde se monitorearían los vehículos que pasan la frontera y la actuación de los oficiales.

4.      El uso de drones con cámaras y artillería es una tecnología que debe usarse para combatir el contrabando.  

5.      Urge mano dura y la expropiación de todo negocio que especule. Con las expropiaciones puede impulsarse la propiedad colectiva (base del socialismo) asignando esos negocios a los concejos comunales en conjunto con los empleados y un equipo asesor nombrado por el ejecutivo, la gobernación o la alcaldía.

6.      Se debe garantizar, con seguimiento permanente e inteligencia, que los encargados de implementar las acciones contra la guerra económica sean eficientes, pues uno puede dejar de preguntarse si un hombre perseguido por la justicia como García Plaza no estaba sacando ventaja personal de la misión encomendada o si un hombre como Andrés Eloy Méndez no instala las captahuellas por alguna ¨razón muy personal¨

 

Alexis Arellano

Abril 2015  



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