Un canto por la vida

Mí Comandante: "Crea en el rendido homenaje de mi afecto y en la necesidad que siento de hablar con usted, aunque sea a distancia, con espíritu de la exquisita altitud del suyo. Cristo lo tenga en su santa guarda y al pueblo sea servido de darle fuerza y salud para no olvidar Tús admoniciones".

El pueblo conserva intacta la facultad de recordar el pasado y por eso tiene en su memoria escrita las acciones de los hombres y mujeres, los merecimientos que alcanzaron y la gloria que le ofrendaron. El pueblo, comprende así lo que es digno de conmemorarse y a cada nuevo aniversario, cobran su perennidad, las enseñanzas acerca de la consagración a un ideal que señala la aspiración de la Patria libre y soberana.

Los manojos de flores depositadas por el pueblo, en mausoleo, ¡amado Comandante!, las manifestaciones que vienen de todos los rincones de la Patria, las manos que se juntan para rezar la oración ungida de reconocimiento y de ternura. Las frases de los niños pronunciadas en el aula con la voz trémula por el sollozo que se escapa de sus gargantas. Todos los gestos de la recordación y todas las loas y alabanzas impartidas, se materializan en el instante de la gratitud nacional.

Son ritos de una sencillez colindante con la grandeza misma de la vida. El pueblo cesa en el trabajo, y en romería van a santuario. Cada quien se acerca con lágrimas en los ojos, compungido, respetuoso, al sitio donde reposas y algo inmaterial se confunde en el espíritu con la idea del más allá. Tús admoniciones formuladas se transforman en esa arenga vibrante y de bíblica resonancia, pura interrogación de la tierra equidistante del cielo, en tan profundo misterio.

La historia consagra sus páginas para la obra excelsa de sus conductores, aquellos de los esfuerzos por mantener la Independencia y la libertad en Venezuela, y se reconoce el desprendimiento, el desinterés y la virtud de los que abrieron los horizontes para que el pueblo con la frente en alto y despejada, conociera de ese sublime ejemplo Inspirador. Pues allí están los dignos de recordarse, en la permanencia de sus sombras tutelares para que las máximas no desaparezcan y el atropello de los tiranos no vuelva a enseñorearse.

Por el Conductor de pueblos, el Gobernante Justiciero, por todos ellos que se reúnen en la imagen admirable de la madre convertida en mujer amantísima que sabe sostener el símbolo de la decencia y la comprensión de los hombres.

Son los ¡muertos del pueblo!, los que merecen el reconocimiento, pues del otro lado de la hondonada en que se quiebra la colina y emerge la barranca insondable, están los tiranos, los que suprimieron vidas y sepultaron en las cárceles a quienes les combatieron limpiamente, los que robaron y vejaron y torcieron la ley para doblegar voluntades; los que negaron el trabajo y el pan de cada día a los hombres, mujeres y niños que hambre padecieron.

La Humanidad queda en sus hogares, en las viviendas y está patente el recuerdo y el anatema. Para los unos es la gloria por los servicios útiles prestados a la Patria que les dio el ser y la oportunidad de haber exaltado los principios de la libertad; para los otros, no son insuficientes los basureros del mundo para cubrirlos.

—Mí Comandante: El pueblo eternamente, debe entender y comprender, la grandeza de ese "Tú" por ahora de aquél 4F.

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Ni menos aún debe aceptar que obra pueda ser sometida a una "exégesis calvinista" que detenga la parábola de pensamiento multiforme y dialéctico. De otra manera, les esperaran en la encrucijada, los dictadores y tiranos que los esclavizaron y explotaron durante quinientos largos años.

—"¡Y cómo holgará usted, mí Comandante, con esos anchos amaneceres llaneros! Imaginará que ya apunta el nuevo día que todos esperamos. Goce usted, pues, con toda su exquisita sensibilidad, esa grata temporada de vacaciones. No sabe usted cuánto anhelamos la dicha de poder extasiarnos ante horizontes que se pierden y se juntan con el cielo".

¡Gringos Go Home! ¡Pa’fuera tús sucias pezuñas asesinas de la América de Bolívar, de Martí, de Fidel y de Chávez!

¡Hasta la Victoria Siempre, Comandante Chávez!

¡Independencia y Patria Socialista!

¡Viviremos y Venceremos!



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Manuel Taibo


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