El dedo de Madariaga

El 19 de abril, es una de las tres fechas más importantes de nuestra historia. En esa fecha, hace doscientos cuatro años, Venezuela cambió su destino; y dio el primer paso hacia la Independencia, para hacerse ésta definitiva el 5 de julio de 1811.

La historia es tan conocida que resulta ociosa contarla. Como recordaremos, el último Gobernador y Capitán General de Venezuela, don Vicente Emparan, ante la negativa de los patriotas de que continuase gobernando, en un arranque, se asomó al balcón bajo el cual se aglomeraba el pueblo, y preguntó a éste con voz clara e inteligible: Venezolanos. ¿Desean que yo continúe gobernando?

Según algunos historiadores la multitud, ante la pregunta del Gobernador español, y que tuvo un momento de vacilación que afortunadamente fue salvado por el canónigo chileno José Cortes de Madariaga, quien con el dedo le hizo señas negativas al bravo pueblo.

Coro: ¡No…! No lo queremos.

Ante la negativa que indujo Madariaga, el Gobernador muy lastimado en su amor propio, respondió: Bien, si ustedes no quieren mi gobierno, yo tampoco quiero mando…

¿A ustedes no les parece excesivamente simple y ofensivo al honor nacional, darle cabida a esa versión? Si el pueblo vacilante se decidió por el dedo negativo de Madariaga, ¿qué hubiese pasado si el canónigo les hubiese hecho señas positivas con la cabeza y entre muecas? Hubiese entonces respondido: ¡Sí, sí, sí lo queremos! ¡Quédese, por favor, señor gobernador!

Fue el 19 de abril.Los dirigentes políticos e intelectuales de la época y, entre otros, el propio Libertador, calcularon y sopesaron cada uno de los pasos; no sólo en Caracas y en las otras ciudades de Venezuela sino en coordinación con el resto de las naciones hispanoamericanas, desde México hasta la Argentina; lo que revela una acción compleja, con el auxilio muy probable de Inglaterra y su flota.

Desde hacía más de tres años, incluso antes de que Napoleón invadiese España, se conspiraba a favor de la Independencia.

Napoleón Bonaparte —hecho que suele ignorarse— había tenido secretas entrevistas con los patriotas hispanoamericanos, prometiéndoles la Independencia, siempre y cuando se pusiesen de su parte en su lucha contra Inglaterra.

En 1808 se develó una conspiración. Sus autores fueron tratados con magnanimidad por las autoridades españolas, obligándoles apenas a quedarse en sus fundos. Tan pronto se supo la invasión de España por los franceses, los patriotas, aunque invocaron los derechos de Fernando VII para desconocer a Napoleón, ya estaban decididos a emanciparse.

El primero en saberlo era el Gobernador Emparan, amigo personal de los conspiradores y convencido por éstos de que había llegado el momento de la Independencia. Emparan se embarcó en la Guayra, de retorno a España, con todos los honores debidos a su investidura.
Tanto la nobleza como la clase media y el pueblo estaban perfectamente enterados de lo que se proponían los patriotas, ya que éstos desde hacía tiempo hacían propaganda abierta a sus ideales. “Las fuerzas vivas” consideraban inevitable la separación de España.

Todo cuanto sucedió aquel día, desde la frase de Salias: “Señor, retornad al Cabildo”, hasta la consulta de Emparan al pueblo, era mero simbolismo de un proceso político largamente preparado como para atribuirle al dedo de Madariaga poderes milagrosos.

¿Se imaginan ustedes la cantidad de agitadores que habría entre aquella multitud, a quien historiadores o ilusos, suponen tácitamente inerte? Llegó el momento, muchachos. Adentro están los jefes con el Gobernador. Ahora o nunca. Tenemos que dar la idea de que estamos unidos. Ya no hay reyes en España, sino un usurpador, un franchute. El Gobernador no representa al Rey de España, a quienes ustedes deben fidelidad, sino al Emperador de los franceses. Vamos, muchachos, que allí se asoma Emparan.

Emparan: Venezolanos, ¿desean que yo continúe gobernando?

Coro: ¡Nooo…! ¡Que se vaya! ¡No lo queremos…!

Así es como necesariamente tuvieron que producirse los acontecimientos y no de la forma como nos lo han enseñado. Lo contrario es tildarnos de ser un pueblo de borregos, que reacciona y actúa según el dedo de Madariaga.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!

¡Patria Socialista o Muerte!

¡Venceremos!



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Manuel Taibo


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