¿El golpe de Abril después de todo triunfó?

 

Fidel nos trae el recuerdo del golpe de abril del 2002, se trata de su conversación con el Comandante Chávez a horas solamente del regreso de la Revolución a Miraflores. Es una invitación a la reflexión de todos. Lamentablemente, parece que la Revolución perdió la cualidad de pensarse a sí misma, y el recuerdo que nos propone Fidel pasó casi desapercibido.

Esta conversación merece guardarse donde se conservan las páginas más importantes de la historia. Estos dos gigantes se pasean con altura literaria, con sentimiento, por los pocos días que guarda el hecho golpista, pero sobre todo en la conversación emerge una reflexión política indispensable para los tiempos que corren, para entender el fondo de lo que hoy sucede. Veamos.

Fidel, antes de transcribir el texto de la conversación telefónica con el Comandante Chávez, escribe:

“…Padre, le dije, ¿eres o no eres o quién eres? Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo: ‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’. 

Esa fue la respuesta del Libertador de América a la atrevida pregunta de Pablo Neruda tras el estallido de la Guerra Civil Española, cuando los propios obreros españoles lograron impedir que los fascistas se apoderaran del Cuartel de la Montaña de Madrid.

Esos recuerdos acudían a mi mente ante los hechos que estaban ocurriendo en la hermana República Bolivariana de Venezuela. En nuestra patria solitaria, la Revolución había estallado hacía muchos años, y estábamos enfrascados en una contienda desigual y casi inconcebible contra el imperio más poderoso que había conocido la humanidad”.

Sabe Fidel que la batalla de abril era una más en la larga guerra de la Independencia de estos pueblos, que en Venezuela volvían a las calles Bolívar y Martí invocando a los pueblos a completar la obra inconclusa de liberar definitivamente al humano, de la única manera que eso es posible, construyendo Socialismo.

El primer concepto que el Comandante Chávez deja para la posteridad es la claridad de objetivos en la lucha de la Revolución.

Le dice a Fidel:

"PDTE. CHÁVEZ.- Sí, eso se convirtió... Ellos convirtieron el Comando de los Paracaidistas en el Comando de la Resistencia. Entonces, fueron llamando a las unidades, a generales, a comandantes, y me dicen que tenían un cuadro en la pared. Y entonces, uno de los muchachos, de los míos acá, de los tenientes, tomando notas, y el general llamando y llamando: “Miren, ustedes con quién están, defínanse.” Entonces: “No, que estamos indecisos.” Entonces empezaban a hablarles, a decirles, y se fueron ganando poco a poco a toda la oficialidad otra vez, explicándoles que yo no había renunciado, que eso era una gran mentira, que esa era una traición, que estaban entregándole el país otra vez a FEDECÁMARAS, a los empresarios, a los Adecos, a los Copeyanos —por­­que esos hicieron una fiesta aquí ayer." (*)

Más adelante, el Comandante dice que meditaba, solitario:

“Me quedé yo pensativo ahí, y me puse a mirar al cielo, y entonces yo digo: No, yo estoy seguro de que esa siembra de tantos años en el pueblo, esas organizaciones populares que hemos estado empujando, organizando, impulsando —los Círculos Bolivarianos; los partidos, el MBR, el PPT, el MAS, el PCV, toda esa gente—, esa gente no se puede quedar quieta, porque si esa gen­te no hace nada, ¡coño!, es que no merecen esta vaina, no merecen una revolución todavía."

Y le responde Fidel.

"CMDTE. EN JEFE.- Sí, pero estaban engañados, confundidos p’al diablo, des­concertados con la campaña que hicieron".

Este fragmento de la conversación tiene una vigencia extraordinaria:

"PDTE. CHÁVEZ.- Utilizando al Cardenal, tú sabes: “No, que yo soy el que va a garantizar la cosa, y que se cumpla...”

CMDTE. EN JEFE.- ¡No me digas!

PDTE. CHÁVEZ.- Le digo: “Tengo razones para dudar de usted también, si yo lo vi a usted ayer firmando el acta esa de Mussolini. ¡Qué vergüenza —le dije— para la Iglesia, Monseñor, usted, que aparenta que habla de democracia, firmando un decreto eliminando Con­greso, Asamblea, Gobernadores, Poder Judicial, Fiscal...”

Al Comandante lo ocupaba una reflexión central, dice:

"PDTE. CHÁVEZ.- ¡Increíble, inolvidable! Una cosa que hay que ahora darle el tratamiento que se debe, y sobre todo, proyectar ese caso al mundo para que se vea... Porque se ha demostrado, Fidel... Lo que te decía: que yo anoche, el día que salí, el día que salí —un poco triste, por supuesto—, allá en la celda decía: “¡coño!, parece que es verdad que una revolución pacífica es casi imposible, ¿no?, porque ¡cuántos esfuerzos!” Estaba en ese tipo de reflexiones, como dudando, ¿no?, dudando. Y dije: “Bueno, pero yo estoy seguro de que ese pueblo no se va a quedar así, ni esos militares jóvenes, sobre todo.” ¡Pero reaccionaron de inmediato! Yo saliendo preso, y ya ellos estaban conspirando contra lo que quedó por aquí”.

Después de leer la conversación, queda la duda: ¿será que el golpe de abril después de todo triunfó? La respuesta que viene a la mente es que la batalla de abril aún no concluye.

La conversación es rica en experiencias, llama a la reflexión, vale la pena leerla completa, se encuentra con facilidad en las páginas de Internet.

(*) El subrayado es nuestro


 



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Toby Valderrama y Antonio Aponte

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