El camino es fácil pero ese no es el camino

Al caer Pérez Jiménez  el  país se embriagó de la idea democrática burguesa, eran los días del “espíritu del 23 de enero. Tuvieron que pasar 40 años para que sólo quedara el ratón de aquella  borrachera política. Ahora  las mayorías populares han sido seducidas por una idea sustituta, la del socialismo del siglo XXI que Chávez supo prender en Venezuela, América y el Mundo.
 
   Chávez nos legó su esperanza y la sembró en el corazón de la patria de eso no hay duda. El problema son sus hijos putativos, desde el poder, quienes  cambiaron el rumbo de la revolución hacia la derecha  Ésta distorsión viene ocurriendo desde que Chávez fue neutralizado por su cruel enfermedad. Pero después del 8 de diciembre esa tendencia se ha exacerbado y para muestra basta un botón, ahí está la falsificación del Plan de la Patria demostrada por Toby Valderrama que nadie ha desmentido pues sólo decir que son” pajuatadas” no basta. ( “El Plan de la Patria fue falsificado por la derecha interna” Toby Valderrama y Antonio Aponte. Aporrea. 6-1-14)
 
   Si de algo se cuidaba Chávez era de no  poner a otros a escribir sus ideas  ni de presentar como suyas las de otro.  Ahora es muy fácil hacerlo cuando no puede reclamarle a nadie la usurpación de su legado intelectual. Por eso es clave estudiar el riguroso trabajo de investigación  elaborado por Carlos Lanz sobre las ideas socialistas de Chávez las cuales arrojan luz, con mucha objetividad,  sobre los intentos de la derecha interna por desaparecerlas. ( “El contenido Anticapitalista del legado de Chávez y sus derivaciones en el Modelo Productivo Socialista”. Carlos Lanz. Aporrea 14-01-14)
 
   Chávez decía que no era marxista pero su interpretación de la lucha social iba por ese camino. José Martí tampoco era marxista y Fidel Castro lo declaró autor intelectual de la Revolución Cubana.  Por mi parte, salvo mis discrepancias con: a) la entrega de un perseguido político revolucionario a sus enemigos, b)  la política exterior en alianza con la derecha internacional después del golpe a  Zelaya y b) todo lo que condujo al asesinato del Cacique Sabino,  siempre me sentí bien interpretado por Chávez, quien se comportaba sin serlo igual a un marxista,  pero no me ocurre lo mismo con Maduro cuyo rumbo político, así lo siento, se aleja cada vez más del socialismo aunque  él  lo niegue y se arrodille ante la memoria del Gigante Inmortal para decir todo lo contrario. Vale recordar que Maduro fue el artífice en los casos de Joaquín Pérez Becerra y también de  Honduras    embaucando en ambos errores  a Chávez quien  los asumió como suyos por  magnanimidad con su fiel Canciller.
 
    Maduro se declara socialista con todos los hierros pero por más que se “tongonee”,  citando  a Marx y a Rosa Luxemburgo, “siempre se le ve el bojote”.  En su alocución de enero 2014 a la Asamblea Nacional no tocó ni con el pétalo de una rosa las relaciones capitalistas de producción y saliendo del paso endulzó al auditórium con las comunas y el estado comunal presentándolas  como el desiderátum de la revolución cuando éstas, de la manera como están constituidas, no están cambiando  ni van a transformar para nada al estado capitalista. Me remito al excelente trabajo  de Roland Denis, ( “Revolución Comunal o Estado Comunal” Aporrea. 15-01-14) donde se deja perfectamente aclarado el tema).
 
   Algunos chavistas con los que he intercambiado estas opiniones me dan la razón y otros todavía confiados en Maduro sólo dicen que hay que tener paciencia. Nadie se ha  planteado los cambios a la vuelta de la esquina pero, algunos como yo,  tampoco guardamos silencio sobre  el camino tortuoso, de alianza con la burguesía aplaudido por Jorge Roig,  emprendido por Maduro. En su último discurso ante la Asamblea Nacional el Presidente citó a Teodoro Petkoff cuando leyó la frase “vía venezolana al socialismo” y tuvo el descaro de reconocerlo.  A confesión de parte relevo de pruebas.
 
   Las expectativas sociales creadas en un ambiente de veneración y culto a Chávez siguen creciendo mientras,  por debajo de la mesa, se fortalece a la burguesía importadora y se exacerban los vicios del capitalismo. Eso no se puede ocultar. La economía de mercado campea como en los mejores tiempos del neoliberalismo visibilizado y concretado ahora en la inflación desmedida y en los anaqueles vacíos. La gente más sencilla lo ve y lo sufre en las farmacias, en los seguros de los vehículos, en el vestido, en los pasajes aéreos, en los alimentos en los servicios colapsados y en todo. El malestar de las clases más necesitadas es represado  por las Misiones  las cuales les permiten sobrellevar el costo de la sobrevivencia mientras la clase media acomodada, por su lado, no se priva de lujos y excentricidades pero se la pasa lloriqueando de nostalgia por los tiempos que nunca volverán.   Esta es la realidad capitalista existente donde la esperanza de cambio estructural sigue  vacía  sin  una estrategia política revolucionaria clara y transparente que asegure el rumbo hacia un  futuro socialista creíble, factible y confiable.
 
    Los que se resignen a no hacer un análisis crítico deberán creer en la prédica de las mentes retorcidas de la ultraderecha, entre ellos la de Miguel Henrique Otero, para quien  Maduro es un radical rumbo al comunismo.


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Sergio Briceño García

Profesor Universitario de Filosofía de la Educación Jubilado de la UPEL. Autor del Poemario "Porque me da la gana" y de la obra educativa "Utopía Pedagógica del Tercer Milenio". Ex Director Ejecutivo de la Casa de Nuestra América José Martí.

 sergiobricenog@yahoo.com

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