Trincheras de Ideas

Victorias y derrotas en las elecciones municipales

Intensa, agotadora, de tensión extrema ha sido la campaña electoral que acaba de culminar, quizás de las más importantes porque encarna el epicentro del poder popular que lenta pero firmemente se viene construyendo en esos instrumentos aun noveles que son las Comunas, instancia que a la vuelta de pocos años serán la base del poder real, ante el derrumbe inexorable de los concejos municipales, figura de administración colonial que ha pervivido en el tiempo y cuya fortaleza decrece paulatinamente ante el desarrollo impetuoso de las comunas. Es cuestión de tiempo, estructura capitalista que decrece con ese decadente modelo económico.

Pero el concejo municipal está consagrado constitucionalmente y con el sistema electoral burgués que aún se utiliza en nuestro proceso revolucionario para competir con la derecha fascista el ejercicio de la democracia donde inexorablemente quien controle políticamente el concejo impondrá el modelo político o capitalista o en la construcción del socialismo. En la búsqueda de articular desde esa célula primaria de la administración estadal hasta el poder central, el chavismo fue al proceso electoral si se quiere más complejo del presente, abiertas aún las heridas por la partida del comandante Chávez, por la lucha de clases que se ha agudizado en esta etapa donde la burguesía busca a toda costa derrocar al presidente Maduro y a la Revolución Bolivariana con su sostenida guerra económica.

De allí que la gran estrategia de la derecha era obtener un volumen de votos igual o superior a los obtenidos en las elecciones presidenciales de abril para convertir esa circunstancia en un plebiscito contra el Presidente. Toda su estrategia electoral se fundamentó en eso, pero se les cayó y con ello su estrategia golpista, su votación no se compadeció con sus aspiraciones y menos con sus triunfos que se reducen a 75 alcaldías en todo el país.

Ese fue uno de los primeros y más contundentes golpes y derrotas políticas que sufrieron los fascistas de las elecciones del 8 de diciembre. Pero no fue el único. La estrategia chavista significó, en primer lugar, sacar a la palestra un conjunto de jóvenes cuadros políticos, periodistas, deportistas, artistas para ubicarlos como candidatos en municipios con predominio de la clase media extremadamente mal administrados y en situación de caos y crisis ecológica por la basura (caso Municipio Sucre de Miranda), para la brutal explotación terrófaga (caso El Hatillo que en pocos años será “urbanizado” si no se detiene el crimen ecológico en puertas). Esa pujante juventud demostró garra, conocimiento y con más tiempo el resultado político iba a ser más contundente. Esa fue la estrategia chavista con Arias Cárdenas en el Zulia, es la estrategia con Jaua en Miranda, debe serlo con Pirela, Villegas, el Potro y todos aquellos que se posicionaron de nuevos espacios políticos, sólo es cuestión de tiempo. Si algo demostraron los numeritos donde ganaron los fascistas, caso Maracaibo, Alcaldía Metropolitana de Caracas el chavismo subió en votos y los triunfos derechistas fueron por escaso margen. Se recuperaron 4 parroquias en ciudades como Caracas que siempre controlaba la derecha, tal es el caso de parroquias emblemáticas como Caricuao.

La derecha con sus grandes errores políticos fortaleció a Maduro, la consigna del plebiscito se les convirtió en un boomerang, ¿“quieren plebiscito”, dijo el pueblo, “bueno vamos a hacérselo pero a Capriletti”. Y así fue, se produjo un alta votación de casi un 60% para unas elecciones municipales, cosa nunca vista, se cerró la brecha de las elecciones de abril que dio pie a que el gorila fascista desconociera el triunfo de Nicolás. La brecha pasó de 300 mil votos de ventaja el 14 de abril a más de un millón el 8 de diciembre, casi 12% de ventaja chavista. ¡Toma tu plesbicito bandido asesino!

Pero indudablemente el presidente y el gobierno todo prepararon el camino del nuevo triunfo político con el giro radical que le imprimió a la conducta de la Revolución en la contraofensiva contra la oligarburguesía y su canallesca guerra económica. “Volvió Chávez” se escuchó decir cuando Maduro ordenó la rebaja de los precios, la intervención de las grandes y medianas empresas, tiendas, centros comerciales y el pueblo se lanzó a la calle para adquirir los productos rebajados. Parecía una de las grandes y contundentes medidas que tomó Chávez en el pasado y que favorecía al pueblo humilde y trabajador, se elevó la moral revolucionaria e incorporó a la lucha a muchos rezagados.

Esas medidas le dieron en la columna vertebral a la oligarquía, golpearon sus intereses y pusieron en tela de juicio el modelo de comercio depredador imperante. Ellos, los comerciantes usureros, creían que eran puras habladurías del gobierno pero que nunca se atrevería. Ese paso de gran impacto sicológico en el país le dio un giro de 180 grados al cuadro político. Pero ellos complementaban la lucha alimentaria, contra la escasez de alimentos y productos de la cesta básica escondidos por comerciantes y monopolios de alimentos y empresas transnacionales buscando crear el caos y una explosión social. Eso le permitió al gobierno poner al desnudo los enemigos del pueblo, con nombre y apellidos, y mostrar, con hechos y cifras más que visibles, sus tropelías, sus estafas, robos, usura, tráfico de dólares, etc., etc. Era algo nunca visto en el país. Ministros, altos jefes militares, Seniat, Indepabis y organismos defensores del consumidor moviéndose en un solo y compacto bloque.

El gran enemigo fue no sólo Fedecámaras, Consecomercio, la cámara norteamericana Venanchan, la guerra sicológica diseñada por el mercenario J J Rendón, sino nuevamente el poder mediático burgués, la prensa cloacal escrita como el Nazional, Universal, Nuevo País, las redes de radio y de tv privadas de todo el país. Como en el 2002 se cartelizaron e impulsaron su política de sacar a Maduro el 8D, acompañados naturalmente por la entente mediática del imperialismo yanqui y europeo, el verdadero poder y gestor de la conspiración y la subversión. Esos fueron otros de los grandes derrotados en estas elecciones y a los que ahora hay que golpear con fuerza y contundencia. Frenar de cuajo a las agresiones mediáticas a las autoridades, al comandante Chávez y al pueblo. Hacer cumplir la ley y proteger al pueblo de las agresiones mediáticas. Por supuesto elevar el nivel de respuesta y el fortalecimiento a la prensa alternativa y comunitaria que tan valiosa ha sido como músculo importantísimo del proceso revolucionario.

La lucha de clases dio un giro fundamental, cambió no sólo la correlación de fuerzas sino que la ofensiva gubernamental y popular allanó el camino del triunfo electoral en un cuadro político que tiende a recomponerse después del terremoto sentimental que dejó la desaparición del líder fundamental. El haber alcanzado 255 alcaldías, una votación millonaria que cierra brechas, dudas y temores y, sobre todo, repotencia la Revolución son las grandes conquistas de las elecciones municipales.



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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

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