Trincheras de Ideas

Opiniones sobre la entrevista de los presidentes Maduro y Santos

Se produjo finalmente la anunciada entrevista entre los presidentes de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Colombia Juan Manuel Santos, hecho importante sin dudas que puede permitir retomar el nivel de relaciones alcanzado entre los dos países tras las conversaciones entre los presidentes Santos y el comandante Hugo Chávez Frías.

Si dijo de parte de los dos presidentes que había que ganar el tiempo perdido, pero ¿quién si no Santos y su gobierno hizo perder ese tiempo al hacer esa mala y torpe jugada de recibir a un fascista y asesino intelectual de 11 muertes inocentes?

La entrevista entre los presidentes de Venezuela y Colombia recompusieron –ojalá no sea momentáneamente– las deterioradas relaciones entre los dos gobiernos, maltrechas por los errores políticos del presidente Santos y no por una Venezuela ultrajada en su soberanía.

¿Se autocriticó Santos ante el presidente Maduro, reconoció que fue torpe, imprudente y sentó un mal precedente de desconfianza y duda que no será fácil de olvidar o simplemente insistió soberbiamente en que el gobierno venezolano malinterpretó la entrevista suya con Capriletti?

Pero la compleja reunión –no la imaginamos de otra forma– tuvo que pasar por los graves señalamientos que hiciera hace muy poco el presidente Maduro en el sentido que desde Bogotá se conspira contra Venezuela por derrocar el gobierno revolucionario e incluso asesinarlo. No puede decirse que dicha conspiración la hace –como sí la hizo y hace Uribe y sus brigadas de paramilitares asesinos y narcotraficantes– el gobierno colombiano, pero evidentemente la conoce y puede –y debe– frenarla, desmontarla así deba enfrentarse a poderosos enemigos colombianos de Venezuela como lo es el oligarca expresidente Uribe, el rastrero conspirador J. J. Rendón y Carmona El Breve que viola, con su accionar conspirativo, abiertamente el asilo concedido por ese país; los grupos fascistas venezolanos propietarios de una empresa petrolera privada que extrae petróleo colombiano, que conspiran contra nuestro país e, incluso, en esa línea adquirieron 17 aviones para agredir a Venezuela, 5 de los cuales están ya en territorio colombiano, en una base militar, como ha sido denunciado reiteradamente por José Vicente Rangel, Luis Britto García y otros periodistas.

¿Qué cedió Santos, políticamente hablando, necesitado como está un sector del empresariado colombiano de esos casi 4 mil millones de dólares de desigual intercambio comercial, que los beneficia ampliamente y que tal parece un no declarado tratado de libre comercio tipo Alca, que exonera al 91% de los productos colombianos, donde Venezuela lleva la peor parte –de 5 a 1– pues de esos casi 4 mil dólares Venezuela apenas exporta 500, ¿dónde está el equilibrio, se acordó revertir esa situación en la entrevista presidencial?

Nuestro presidente utilizó una terminología correcta que fue propia de los gobernantes soviéticos en el período de la guerra fría de los años 50’ a los 90’, la coexistencia pacífica para la convivencia de dos modelos antagónicos. El modelo capitalista salvaje que encarnaban los imperialistas, sobre todo los norteamericanos, y el modelo socialista que representaban la URSS y el resto del campo socialista europeo. Esa aguda caracterización de Maduro para definir los dos modelos que representan cada una de nuestras naciones, Venezuela, bolivariana, nacionalista popular, antimperialista y socialista; Colombia, neoliberal, capitalista salvaje, dependiente de una potencia extranjera imperial y de una interminable crisis social con un gobierno altamente represivo y violador de los derechos humanos como lo es el de Santos.

Pero, se dice siempre, estamos obligados a convivir por los nexos geográficos, por ser naciones limítrofes, y allí parece haberse centrado el plan de recomponer las relaciones entre ambas naciones. El problema de contrabando. Claro la gasolina de aquí se va en millones de litros para Colombia y siempre se ha dicho que ese negocio super lucrativo lo maneja el paramilitarismo. ¿Y el contrabando de alimentos? Es evidente que allí hay un complot de empresarios de allá, de mafiosos de aquí, de militares corruptos que permiten que camiones, gandolas pasen de Venezuela hasta Colombia sin problemas. El contrabando de alimentos forma parte del creciente proceso subversivo contra la revolución y es toda una gran industria. Hay muchos otros productos que se van para Colombia, por ejemplo, los millones de dólares de Cadivi en remesas, pero no son los únicos. ¿Hay contrabando de Colombia hacia Venezuela que merezca una super política de protección?

Evidentemente que corresponde al gobierno venezolano endurecer su política de represión al contrabando, depurar los cuerpos policiales y militares que hacen posible un contrabando que es prácticamente realizado en las narices del gobierno. ¿Y qué decir de Casa, Mercal, Pedevaal y las instituciones de alimentos del Estado venezolano que se escabullan para la hermana nación? ¿No hay que revisar a fondo esas instituciones y desmembrar los tentáculos de la corrupción que permiten ese desangre de alimentos que se le quita de la boca a los venezolanos? Eso no sólo está en el Zulia, va de Caracas y más allá.

¿Cuál es o sería el papel del gobierno de Colombia en la lucha contra el contrabando que va de Venezuela para allá? No lo dejaron entrever los gobernantes al final de la entrevista, sólo fue anunciado. Ahora bien, ¿estará Colombia en condiciones de enfrentar el contrabando que va de Venezuela para allá? Dejemos que el tiempo lo diga.

Apoyamos al presidente Maduro en la política exterior que implementa, incluso con Colombia que no va a dejar de conspirar y de agredir de múltiples formas a nuestra nación, ojalá Santos demuestre lo contrario y conduzca al país neogranadino a las relaciones armónicas con Venezuela y firme finalmente la paz con el poderoso movimiento guerrillero que son las Farc, que eso no se vulva sal y agua como ha ocurrido en anteriores intentos.

Si bien apoyamos a Nicolás debemos ser fieles a nuestros principios internacionalistas y de solidaridad revolucionaria y pidamos, una vez más, la libertad plena y el asilo al compatriota y revolucionario Julián Conrado que lleva dos injustos años presos. Él no puede ser un preso de Santos. Si un golpista como Carmona está asilado en Colombia, ¿por qué Conrado, que es un revolucionario no va a vivir libremente en nuestro país? Allí no se puede transigir ni Nicolás heredar ni permitir una injusticia. Seguiremos levantando esa bandera.

(Libertad para los 5 antiterroristas cubanos injustamente presos en las cárceles norteamericanas)


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Humberto Gómez García

Director de la revista Caracola. Pertenece al Movimiento de Medios Alternativos y Comunitarios (MoMAC). revistacaracola.com.ve

 humbertocaracola@gmail.com      @hgcaracola

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