Venezuela requiere de un Turismo con visión a largo plazo y con un enfoque continuo

Pareciese que todos los seres humanos del planeta, esta conteste que el Turismo es significantemente una fuente de ingreso financiero, de divisas y cultura. Son muchos los países que lo han implementado y por los resultados, El Turismo ha alcanzado el nivel como la principal fuente de ingresos. Sin embargo, en Venezuela, han sido muchos los intentos que se han hecho, cuyos resultados indican que todavía no se ha topado con los principales factores que garantice el éxito. Se puede inferir, que no es cuestión de suerte, sino del planear y trabajo; con las adecuadas tácticas y estrategias, que le dé sustentabilidad en el tiempo.

Las nuevas iniciativas del gobierno bolivariano refleja un anhelo que se ha venido estructurando durante décadas; impulsar El Turismo como uno de los elementos clave para diversificar la economía. Recientemente, al escuchar por la televisión una disertación sobre el Turismo, donde no se nombra, dos palabras claves muy importante: Colectivo y Pueblo. Al no considerarlo, se corre el riesgo de cometer los mismos errores del pasado. No solo se requieren ostentosos Hoteles, restaurantes y de hermosas playas que abundan en las costas y orillas de los ríos venezolanos. Porque eso se ha hecho antes y no se puede inferir, que existe en el país estructuras e infraestructura, que permita el desarrollo del Turismo en el grado de magnitud que se requiere y ni de la formación del pueblo en cuestión de servicio público.

El Turismo como concepto hay que profundizarlo. Es difícil de creer que los venezolanos sean receptivo a desarrollar un Turismo, como en otros países. Cada país conformado significativamente por la naturaleza, desarrollo y cultura social. En forma pragmática y específica, el Turismo se desarrolla conociendo y apreciando las bellezas naturales y complementando con el disfrute. Esto implica, la imperiosa necesidad de desarrollar estructuras e infraestructuras, que soporte la asistencia de un gran número de personas y que resalte el gentilicio del venezolano, por el trato, por crear facilidades de sano disfrute y por necesidades de satisfacción como pueblo, y en equilibrio; que sea conocido por los venezolanos y por los habitantes de otros países, que aprecien el origen y desarrollo de los pueblo. Como un entorno, que facilite la adaptación del turista, como si estuviese en casa.

Uno de los sitios de mayor envergadura del disfrute turísticos, es, “El Parque Mochima” Localizado entre Puerto La Cruz y Cumana, más cerca de este último. Las carreteras no tienen el diseño adecuado y en la mayoría de los tramos, la impaciencia es mala consejera, porque se corre el riesgo de dejar la vida sin querer, y más con los derrumbes y tramos en reparación. Las señalizaciones para llegar al sitio deseado, deja mucho que desear. Son muchos los que llegan hasta Cumana y pierden la entrada, por un mero descuidos. Como es usual que las gentes salgan temprano, muchos de ellos requieren desayunar. A pesar que la entrada desde la vía principal, existen venta de empanadas y otros; las instalaciones no son amigables. Después de un corto trecho, donde no existe ninguna alternativa de información y de satisfacer necesidades, de improvisto se observa un pueblito, que con una simple mirada se vislumbra el nivel de pobreza. Y basta que sea un día festivo, la dificultad de estacionar el carro es inminente.

El hecho de que a un pueblito, la naturaleza le ha dispuesto de una excepcional belleza que pueda explotar El Turismo, no le da derecho a molestar al turista por los excesivos costos en estacionamiento, en la posibilidad de comer y de disfrutar de otros servicios. Con el comportamiento, se refleja una incomodidad. El hambre obliga a satisfacer la necesidad y después, surgen sentimientos de ser mal tratados. Porque no se piensa en dar un buen servicio, sino en obtener una pingue ganancias. Y más cuando se requiere los servicios sanitarios, producto de la masificación, deja mucho que desear y más si se inventa, cualquier artificio para rendir el dinero. No se quiere pensar, que es producto de la falta de autoestima, aunque una gran cantidad de personas puede sentirse incómodo, el hecho no es que se sientan, sino que todos se sientan cómodos.

Científicamente se ha demostrado que el Todo, es superior a las partes. Esto lleva a inferir que es imperante que los Colectivos intervengan para determinar el tipo de turismo que se quiere que se conozcan. Porque con esa actitud, permite a que se multipliquen las oportunidades de ingresos y que cada bolívar exacerbe el orgullo del gentilicio. Un colectivo, que se empodere de la actividad turística local, en todas las manifestaciones. Y para eso el planear también es fundamental, porque permite el desarrollo con un enfoque continuo y que resalta el nivel de humanismo, primero del residente, para que tenga la fortaleza moral y de valores, que se pueda ofrecer a los visitantes. Y si se considera los Colectivos como parte, el Todo sería el Pueblo.

Se puede inferir, que El Turismo, es una de las herramientas más efectiva para implementar y promocionar el ansiado Socialismo del Siglo XXI. Una formación colectiva, es imperante: en sanidad, tratamiento de aguas servidas, control ambiental, estrategias de ingresos que no generen sentimientos insanos, seguridad personal, buenas construcciones que exacerbe el gentilicio y la criticas positivas ascentrales, posadas que incentive la permanencia por más tiempo y áreas de intercambio cultural con sabor socialista, practicado con ejemplo y eficiencia. Donde los núcleos de desarrollo turísticos permitan ingresos continuos, que permita al natural un mejor bienestar social. Donde El Turismo se incremente, con una clara visión futura. Promover e incentivar el Turismo en las escuelas, Liceos, Universidades e Industrias, para garantizar un enfoque continuo, para evitar altos costos en los servicios.

En definitiva, se requiere un turismo que empiece con la formación de servicio público de los residentes de las áreas turísticas, reforzando el sentido de pertinencia y de autoestima. Que sea capaz de ofrecer lo mejor dentro de las posibilidades, empezando por un turismo interno, para corregir fallas. Arrancar con un turismo externo improvisado, se corre el riesgo que se transforme inicialmente en un boom, para luego caer a unos niveles que presentan mayores dificultades que el presente, proyectando una imagen de incapacidad de organización para alcanzar loables compromisos de desarrollo. Y por ende las ciudades cercanas, el desarrollo de estructuras e infraestructuras para apoyar al fortalecimiento de las áreas turísticas y no al revés.


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Basilio A Lezama


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