¡¡¡Gracias!!!......Sr. Presidente

Apenas transcurrido un día del anuncio del Consejo Nacional Electoral proclamando Presidente de la República Bolivariana de Venezuela a Hugo Rafael Chávez Frías para su cuarto período, mientras una caravana de seguidores se desplaza por la ciudad de Valencia en victoriosa manifestación y un minúsculo grupo de opositores se congrega en una modesta urbanización de clase media del municipio San Diego del Estado Carabobo, siento la necesidad de reflexionar sobre el evento ocurrido ayer en todo el territorio nacional donde el pueblo venezolano una vez más dio ejemplo al mundo de su madurez democrática, potenciada por el ejercicio protagónico de la participación ciudadana.

Debo empezar por hacer notable el esfuerzo titánico de un líder como Hugo Chávez que además de luchar con su denuedo característico contra un cáncer afortunadamente vencido, tiene que enfrentar las campañas opositoras internas y foráneas de grupos que representan intereses bastardos y como si fuera poco conforma la estrategia electoral y estructura la organización del Comando de Campaña Carabobo. El resultado obtenido de las acciones precitadas es consecuencia de la fuerza vital de este extraordinario ser lleno de pleno amor por su pueblo y de la más diáfana identificación con él.

Con la aparición pública de aquel desconocido soldado del “Por Ahora” que todos conocemos, cambia la historia de Venezuela al iniciarse desde entonces una época de toma de conciencia política y social del pueblo, convertido en cuidadoso vigilante del cumplimiento de la aplicación de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y beneficiario de las grandes Misiones sociales, acciones compensatorias de la gran deuda social acumulada por anteriores gobiernos. Una prueba inequívoca de la aceptación de las medidas sociales implementadas por Chávez a favor de las clases más vulnerables de la política neoliberal y a las que también tiene acceso la desclasada clase media, fue que el candidato opositor acudiera al mimetismo del camaleón para convertirse en un clon, más bien en una caricatura de Chávez ofreciendo al pueblo en su discurso lo que de acuerdo a su programa no iba a cumplir.

Hasta ahora hemos hablado únicamente de los enemigos visibles del proceso revolucionario como son los gobiernos de países que practican la economía neoliberal y los grupos internos que reciben financiamiento y obedecen a aquellos planteamientos económicos; así se conforma y transmite mediante la mayoría de los medios privados de comunicación el “odio hacia Chávez” que es el generador de los votos que recibió Capriles al igual que lo hubiera recibido cualquiera de los otros candidatos medidos en las elecciones primarias de la MUD. Habrá que sumar a estos adversarios las personas que han sido inducidos a una situación de terrorismo psicótico mediático. Por ello los votos de la oposición no son de Capriles, como lo son de Chávez los votos amorosos del pueblo venezolano. De los 6.468.450 obtenidos por el odio hacia Chávez sólo 1.807.320 corresponden a los seguidores de Capriles en el partido Primero Justicia, esto es el 12,36%

La lucha contra este enemigo que acabamos de definir, nos ha distraído con respecto a un factor interno que con nosotros convive dentro del partido o dentro de nosotros mismos hasta hacerse inconsciente, de allí lo peligroso. Hablemos primero de los enemigos que conviven con nosotros dentro del partido y de los cuales hay varios tipos donde se distinguen: los que critican la acción del compañero y montan en cólera cuando son criticados, los que no son solidarios y sólo andan en busca de mejorar sus posiciones personales, los que actúan en discordancia con lo que predican, los que utilizan al partido para acceder a un puesto público o para hacer negocios, los que confunden la posición para servir, con la posición para ser servidos, los que confunden la humildad con la sumisión, los que se han infiltrados para hacernos daño, en fin se distinguen por su falta de ética. No estamos exentos nosotros de hacernos una autocrítica que pudiera descubrirnos alguno de estos defectos. Y mientras esto sucede dejamos de estar a la altura de las circunstancias que nos exige el proceso de cambio revolucionario y dejamos todo el peso del trabajo sobre los hombros del Comandante Presidente. A él como Presidente de nuestro partido le exhortamos dirija su fuerza transformadora para aplicar una revisión interna de la organización de las autoridades del Psuv en los estados donde sea necesario.

Es temprano, para hacer un acertado análisis de las causas que han impedido la obtención de los tan ansiados diez millones de votos y el peligroso crecimiento de la votación opositora, donde la histórica relación 60%-40% a nuestro favor se convierte en esta elección en 55%-44%. De esta pronta discusión nacional podría salir la anhelada transformación que logre la Revolución dentro de la Revolución.



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Miguel Gerónimo Osío Sandoval


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