Yo me pregunto… espero que los escuálidos tengan las respuestas

“Les voy a contar un cuento que yo lo acabo de oír.
Me lo ha contado el pueblo,
El pueblo nunca lo ha escrito porque él no sabe escribir”

Con esos versos iniciaba el Cantor del Pueblo una de sus canciones más
hermosas. Canción en la que recogía el dolor de un pueblo donde el
analfabetismo crecía, ante la indiferencia gubernamental, para desgracia
de los humildes.

“Es que son perezosos, no tienen interés en aprender, no tienen ambiciones,
son muy brutos” eran algunos de los argumentos con los que la oligarquía y
un amplio sector de la clase media, con pretensiones ridículas de
oligarcas, justificaban el drama de una sociedad.

Hoy esa realidad descrita por Alí no está presente en Venezuela. El
analfabetismo fue erradicado de nuestra patria y así lo reconoce Naciones
Unidas, pero sería bueno ante esta hermosa realidad que nos preguntáramos:
¿Por qué se abatió el analfabetismo? ¿Quién realizó tremenda hazaña? ¿Qué
impacto tiene ese logro para la sociedad venezolana?
Reflexionando sobre ese tema y buscando las respuestas a las preguntas
enunciadas, acudieron a mi mente decenas de interrogantes, que quisiera
compartir con usted amigo lector, con la esperanza que me ayude a
conseguir un escuálido que tenga las respuestas.

Me pregunto ¿Cuántos venezolanos han soñado toda su vida con una vivienda
digna? ¿Cuántos realmente pensaron que ese sueño podría hacerse realidad?
¿Qué gobierno a lo largo de la historia se planteó resolver este drama que
afecta a millones? ¿Tres millones de viviendas donde habitarían quince
millones de venezolanos, no es un sueño por el que vale la pena luchar con
todas las fuerzas del alma? ¿Hay algún indicio de que ese plan pueda tener
éxito?

Ni siquiera había pensado en las posibles respuestas, cuando esas preguntas
me condujeron a estas otras ¿Cuántos niños, y por cuánto tiempo, fueron a
la escuela sin oportunidad de aprender, porque iban con sus estómagos
vacíos? ¿Por qué nadie se preocupó nunca de crear escuelas donde los niños
además de estudiar, recibieran tres comidas al día? ¿7000 Escuelas
Bolivarianas y 6300 Simoncitos representan algo importante para Venezuela?

Y me pregunté ¿Cuántos jóvenes vieron frustrados sus sueños cuando
recibieron como respuesta a su solicitud de ingreso a una Universidad: No
hay cupo? ¿Quiénes tenían derecho de ingresar a una universidad en
Venezuela? ¿Brindarle la oportunidad de estudiar en una Universidad a
2.400.000 jóvenes que antes no la tenían, habrá valido la pena?

Ya las preguntas eran indetenibles, volaban hacia mi cerebro ¿Será que
tener un médico en el barrio, en el cerro, en la guajira tiene algún
significado? ¿A qué tipo de persona se le puede ocurrir semejante idea?
¿Cuántas vidas se habrán salvado con la decisión de brindar asistencia
médica a los pobres en sus propios barrios? ¿Habrá valido la pena
semejante esfuerzo e inversión?

Y seguí preguntándome ¿Por qué los campesinos abandonaron el campo y
pasaron a formar parte de los cordones de miseria alrededor de las grandes
ciudades? ¿Cuál gobierno los ayudó con tierras, tractores, cosechadoras,
semillas o asistencia técnica? ¿Algún gobierno se planteó alguna vez la
soberanía alimentaria? ¿Valdrá la pena invertir y luchar contra los
terratenientes por ese objetivo?

Muchas más preguntas acuden a mi mente, pero se me acaba el espacio. Por
favor, ayúdeme, apreciado lector, a conseguir entre la “gente decente y
pensante” de nuestro país, a alguien que tenga las respuestas a mis
interrogantes.


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Alexis Arellano


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