El 23 de Enero

Parados frente a una realidad en constante movimiento, en permanente tensión entre contradicciones antagónicas y no antagónicas, se concibe, una vez que la agudización de la lucha de contrarios ha producido un cambio cualitativo, una o varias versiones de ese fenómeno, que es a lo que comúnmente se le conocen como verdades.

El propósito de esta opinión gira en torno a la verdad prevaleciente sobre el 23 de enero de 1958, día en que Marcos Pérez Jiménez se montó en un avión y huyó de Venezuela, obligado por el Pueblo y su Junta Patriótica.

La verdad prevaleciente sobre el 23 de enero en Venezuela no expresa los principales aspectos de la realidad recién transformada:

1. La junta patriótica, es la expresión y concreción de la política de amplia conjunción de fuerzas, puesta en práctica por Lenin y por los partidos comunistas del mundo para enfrentar la realidad de un determinado espacio nacional, en la que las contradicciones existentes son forzadas por la unidad de las fuerzas populares a producir un cambio cualitativo que necesariamente debe expresarse en un salto adelante en la correlación de fuerzas a favor de la clase obrera, que vende su fuerza de trabajo para sobrevivir frente a su enemigo de clase la burguesía y las trasnacionales, dueñas del capital.

2. La junta patriótica fue desplazada, una vez huye Pérez Jiménez, del control de aquella victoria momentánea.

3. Tres individualidades, máximos dirigentes de la conformación de tres modalidades de partidos políticos de un mismo partido del capitalismo de amplia vocación imperialista, tomaron el control y el usufructo de la victoria del 23 de enero.

4. Rómulo Betancourt, el más astuto, y ladino de todos los operadores políticos en Venezuela. Acudió por poco tiempo a las lecciones de Marxismo Leninismo impartidas por el gran Pío Tamayo en la más extraordinaria escuela de revolucionarios que se haya instalado en condiciones tan precarias, y en medio de la realidad intracarcelaria de la tiranía operada por Juan Vicente Gómez, bajo la dirección del imperialismo norteamericano. Desde allí fue que concibió la idea de hacerse pasar por comunista, nunca lo fue ni remotamente. En Costa Rica, embaucó a los camaradas de ese espacio nacional y figuró entre los fundadores del partido comunista. En Venezuela se hace líder de grandes mayorías de estudiantes, campesinos, obreros, intelectuales, repitiendo de diversos modos, el mismo discurso de la gran Venezuela, ocultando siempre, que él había sido comisionado por el imperialismo para entregársela. Después de varios formatos precursores, funda Acción Democrática, el partido de la burguesía liberal venezolana para abrirle las puertas al capital trasnacional.

5. Rafael Caldera, es el operario político de la burguesía ultraconservadora venezolana, incubada en la iglesia católica, siempre bajo la suprema conducción del imperialismo norteamericano. Caldera es el redactor de la primera y única Ley del Trabajo que fue firmada por Eleazar López Contreras que en su representación de la burguesía y del capital trasnacional, se vio obligada a firmarla presionado por el ejemplo de la huelga petrolera de 1936 dirigidas por los comunistas que habían fundado los primeros sindicatos.

6. Jóvito Villalba, bueno para dar discursos, fue una víctima de Betancourt. Fundó a URD, y es el tercer firmante del pacto de punto fijo.

Lo anterior demuestra claramente que Betancourt, Caldera y Villalba no podían traicionar al espíritu del 23 de enero, porque ya estaban vendidos al imperialismo, desde los finales de la tiranía de Gómez. Estos tres demagogos son los principales responsables del sufrimiento del pueblo venezolano, y de la entrega de gran parte de nuestras riquezas al imperialismo norteamericano. Todos los candidatos de la MUD no son sino hijos putativos del imperialismo. Su programa no es otro que el programa del capital trasnacional para empobrecer al pueblo venezolano.

54 años después, los actuales representantes de la burguesía y del capital trasnacional en Venezuela, se siguen robando la victoria del 23 de enero. Bueno, siguen utilizando la versión más conveniente a sus perversos propósitos. Es la misma verdad que el imperialismo construye sobre una realidad que los acusa como genocidas, y responsables hoy de la pobreza y la miseria de más de la mitad de la población mundial.

La victoria del 23 de enero, para decir la verdad más ceñida a la realidad de aquel fin de la tiranía perejimenista, no le pertenece sino a la unidad popular conducida por la Junta Patriótica, y que hoy es convocada nuevamente, como el Gran Polo Patriótico, nombre dado por Chávez, para defender a Venezuela de los ataques del imperialismo en sus intenciones de acabar con el proceso revolucionario bolivariano, que está en marcha.

Eduardo Mármol
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