Indignados con la izquierda dogmática

Cada quien con su mundo, o “cada cabeza es un mundo” también puede funcionar cuando se abren las polémicas y surgen la crítica y la autocritica, las identificaciones y las rupturas, todo básicamente llenando las expectativas de la imaginación pero más profundamente expectativas de la razón. Hay una racionalidad que llegó a un extremo que destruye lo que toca. Presa de sus contradicciones este irracionalismo domina al mundo con siete mil millones de cabezas hoy prisioneras de una elite plutócrata (el 1%) poseída por esta irracional mente autodestructiva. Mucho deberá esta desequilibrada y todopoderosa mentalidad humana en el final histórico de una civilización materialista a las religiones nacidas del desierto de Abraham. Racionalidad occidental tragándose la cola sobre una montaña de ojivas nucleares en un mundo sin agua potable y sin petróleo.

Se trata, para unos, del auto convencimiento emocional de que “teníamos la razón”, y nos podemos quedar por un rato más tranquilos. Ceder al espejismo de una falsa seguridad mental a través de un juego de la lógica racional. Para otros de poder utilizar lo que hemos leído u oído o vivido, para justificar nuestras ideas y presunciones de cualquier índole con tal de “tener la razón”. Mientras hablamos, el imperio protestante y anglosajón inicia una invasión a todo el continente africano buscando petróleo y agua que se acaban. Dueña África de asombrosas riquezas en fuentes naturales y recursos de la tierra indispensable para la supervivencia de Obama, es la presa del águila imperial judeocristiana. Libia, el país más desarrollado del continente acaba de ser saqueado tras la muerte de su líder musulmán. ¿A dónde irán a parar las reliquias arqueológicas, religiosas antropológicas, y de la cultura y memoria de la humanidad que estaban en Libia? A las mansiones del 1% del mundo. Irán a parar como lo fue la riqueza del Iraq. El terrorismo del capitalismo no tiene ley que lo pare. No hay legislación mundial alguna que frene esta violencia globalizada. Acabamos de ver cómo la comunidad de naciones entera menos EEUU e Israel claman por el final del bloqueo a Cuba revolucionaria. Y se mantiene al bloqueo inhumano y se castiga a la ONU retirando recursos por parte de Canadá, USA e Israel a la UNESCO.

Los más intentarán ordenar el caos que generan las palabras vertidas a la blanca sábana electrónica e inventarán lógicos argumentos para “tener la razón” justificando cada uno su propia visión del mundo. Nos parece que cuando hacemos la gimnasia del “darnos cuenta” de nuestra realidad, no estamos anexando una doctrina política, porque no es sólo política nuestra realidad. Creemos con toda humildad que debemos criticar las graves contradicciones que tiene una administración gubernamental, un estado, unas instituciones, unas realidades sociales que generan dolor y sufrimiento, pero que se dan en escenarios donde los principios guías generales aplicarían a subsanar dichos dolores y sufrimientos humanos. Criticamos una racionalidad occidental sumida en el sentimentalismo y la irracionalidad con una forma de democracia que no es directa como dicen sus constituciones cuando lo dicen. Prestamos atención a las profundas contradicciones que debilitan al proceso revolucionario para poder superarlas. Nuestra mentalidad pluricultural es abarcante y sabe crear los mecanismos y las dinámicas colectivas para realizar y ejecutar los cambios conductuales que van a germinar en rebelión mundial. Basta que dos acuerden para que un tercero tropiece con la verdad de todos o de la mayoría. De siete mil millones mil no tienen agua potable. ¿Cuántos de nosotros “nos damos cuenta” de lo que esta realidad histórica significa?

El gobierno que podemos criticar puede ser en esta ocasión socialista, con esto se quiere decir que es una administración que pretende aplicar justicia social en sus políticas. Que sus instituciones tienen como valores aquellos que “humanizan” al hombre, es decir, que valoran más y mejor lo social que lo material. Pero desgraciadamente el capitalismo y su racionalidad burguesa occidental judía y cristiana ha desprestigiado la palabra socialismo para desacreditar sus ideales en la mayoría pobre y asi estigmatizar sus debilidades manipulando a una multitud, entreteniéndola con la maquinaria mediática mundial. Dopándola con las drogas. Anestesiando así la movilización global. Sin embargo por estos lados, en Venezuela desde 1989 ocurre una revolución en la que la soberanía

ha sido transferida de un modelo degenerado de democracia (puntofijista) hacia un modelo socialista de organización comunal del Estado, cuya constitución es la más demócrata del mundo. 100 de los 350 artículos de esta abogan por los derechos humanos. El ciclo de transición del antiguo modelo neoliberal de democracia representativa al modelo comunal del presente revolucionario apenas lleva doce años de vida y ha llamado la atención mundial con sus logros y aciertos ineludibles. Que hoy estén las calles de New York incendiadas con el fulgor de las protestas del pueblo enardecido e indignado contra la opulencia de los pocos (1%) y privilegiados repite lo que aquí vivimos en el 89 y se globaliza el sacudón veintidós años después del venezolano. Esa poblada gringa ya se ha expandido de costa a costa y está señalando ya al fracaso de Obama como futuro presidente-candidato. También en el corazón de Israel se oye no el murmullo sino el grito contra los irracionales que gobiernan con el apoyo de USA. Mientras en Caracas se respira con gratitud y alegría la recuperación del líder revolucionario cuya doctrina bolivariana es opuesta a la de Monroe que defiende Obama, en Europa y USA comienzan a ser cotidianas las rebeliones y protestas reprimidas con violencia ante la mirada del mundo. Terrorismo y violencia es el resultado de la racionalidad capitalista, sus mecanismos de dominación y sometimiento, de control y vigilancia. Pretenden con el influjo de las armas y la ciencia y la tecnología a su servicio imponer la hegemonía de la plutocracia imperial.

Nadie pretende que un gobierno socialista solucione todos los problemas estructurales de una nación sin romper con los paradigmas clásicos de las administraciones occidentales basadas en el concepto de la “democracia gringa” o europea. Estamos frente al colapso del socialismo español con la catástrofe de Zapatero y el PSOE. Allá el socialismo de los partidos terminó traicionando a pueblo y aliándose a la burguesía capitalista salió a la calle a reprimir a la protesta que desde Marzo no para de señalar a los traidores del pueblo. España es el modelo que tiene el capitalismo mundial para entregarle a los gobiernos europeos a la derecha capitalista. En nuestra América todos los países a excepción de Cadaná y USA en el norte, México y algunos centroamericanos, Colombia y Chile, todo el continente se ha levantado en protesta contra la injusticia social de los modelos neoliberales de gobierno, y contra el imperialismo y el neocolonalismo gringo, europeo e israelita.

Para nosotros es una tragedia dentro de la revolución, que sus voceros en cargos públicos se vuelvan ricos y construyan una nueva burguesía (los privilegiados de la revolución) usando los principios humanitarios, la justicia social, el grito revolucionario, para esconder sus vicios capitalistas, vicios del materialismo. Para nosotros es peor que las recientes “invasiones humanitarias” en Haití, y en Libia, ¿México? perpetradas por el imperialismo norteamericano, la OTAN, Israel y la neutralidad de Rusia y China, Brasil y la India.

Cuando criticamos un gobierno lo hacemos desde la única perspectiva del sentido común, sin adherirnos a partido político alguno, ni a ideología tampoco. Convertimos el sentido común en ideología y dialécticamente criticamos nuestra realidad.

Y cuando decimos nuestra realidad estamos incluyéndonos en el asunto. De esta manera al “darnos cuenta” de que las cosas se polarizan, no sólo entre privilegiados de la cuarta, sino también entre privilegiados de la 5ta república y los excluidos de siempre, los trabajadores, estudiantes y obreros, campesinos y desempleados. Y también los intelectuales polarizados entre bandos que defienden las ideas pero que critican la práctica porque no se ajusta a sus ideales. Todo esto confuso podría convertirse en una avenida directa hacia más caos y desorientación política, cosa que evitaremos.

Los indignados del mundo se van unificando pero no son estúpidos, no van a ceder a las manipulaciones ni de derechas (recalcitrantes) ni de izquierdas (dogmáticas) para encontrar una forma inteligente y creativa de protestar contra la IMPUNIDAD y la falta de JUSTICIA SOCIAL

en la seudodemocracia de los partidos políticos y sus producciones actuales: en el peor de los casos el burocratismo y la corrupción, en el mejor de ellos, movimientos políticos generando cuadros revolucionarios elocuentes y eficaces para destruir los obstáculos que impiden a la revolución social crecer hasta alcanzar una forma de democracia más real, directa y fundamentalmente coherente con las necesidades de cada pueblo y su idiosincrasia.

No vamos a caer en la estéril controversia de los principios libertarios, comuneros, anarcos, utópicos, marxoides, socialistoides, troskoydes, de la 1era Internacional, o de la IV, o como quieran llamarlos.

El eterno laberinto de desencuentros entre intelectuales de izquierda todos luchando por la revolución social atomizados en sus dialécticas. Vamos a la calle.

Entre los que apoyan o desacreditan a Venezuela o a Cuba, entre los revolucionarios que aceptan a Fidel y a Chávez y los que los rechazan decimos que para nosotros la revolución se practica todos los días en la calle de estas dos naciones y quienes pretenden denigrar de ellas sólo están sumando fuerzas a la oposición y a la contrarrevolución vengan con la bandera izquierdista que vengan.

El dogmatismo ideológico es igual al religioso, muchos se creen que tienen la mitra y el gorro papal, y que no hablan sino con la voz de la sacrosanta palabra de la Revolución, verbo divino que sólo estos obispos rojos tienen (¿¿??). Queremos tomar distancia de cualquier forma de dogmatismo para poder atravesar la realidad que nos toca vivir sin obstáculos conceptuales en lo teórico y en lo práctico. Aquellos que no toleran el modelo venezolano de revolución porque viene liderado por un militar, y el dogma los tiene eclipsados porque no soportan el uniforme, les diremos que si quieren PARTICIPAR y PROTAGONIZAR en este proceso deberán superar estos FETICHES y supersticiones si desean al menos integrar fuerzas cuyo objetivo es la revolución social en estos territorios.

Para nosotros Chávez y la revolución bolivariana no son los enemigos, sino los contrarrevolucionarios que desde adentro quieren destruir la revolución aburguesando al proceso y gasificando al movimiento revolucionario. Y desde afuera pretenden deslegitimar al proceso porque consideran que es un capitalismo de Estado y un tirano gobierna al pueblo con falsas instituciones revolucionarias. Vengan de donde vengan, sean rojos rojitos o negro negritos, no es difícil saber dónde están y quiénes son. Los dogmáticos chillan desde sus trincheras izando las banderas del Principio Libertario y se consideran ellos mismos sus profetas o sacerdotes.

Los infiltrados que pululan por dentro revisten una característica en común. Basta con saber que utilizaron a Chávez y a la revolución bolivariana para llegar a las cimas materiales donde están, es decir, que han crecido como privilegiados, en una democracia que quiere ser directa, real y soberana. Creemos que el único soberano es el pueblo y no vamos a soportar una soberanía elitezca (soberanía de los privilegiados del poder) que enarbole las banderas de la revolución cuando sucumbe a los objetos de valor capitalistas, a sus vicios y antivalores, velados para la mayoría. Para nosotros en cambio la mayor indignación es la que subsiste tras la impunidad. Acabemos los privilegios de las castas y la impunidad y acabaremos el cáncer de nuestras democracias.

Que nadie se agarre de nuestros criterios de análisis para menospreciar la revolución chavista cuando estamos criticando sus debilidades y contradicciones reproducidas en los parásitos humanos que buscan volverse ricos a costa de quien sea. O de aquellos dogmáticos que sin público ni oídos recurren a una tabla flotante para sobrellevar la paliza que pálidos adolescentes les enseñan a poner en práctica lo que ellos jamás pudieron hacer en el pasado quedando un tanto resentidos y malhumorados.


Fidel y Chávez, civil uno, militar el otro tuvieron que servir a sus pueblos invirtiendo sus vocaciones, el civil se volvió militar para derrocar la dictadura de Batista, el otro se volvió civil para impulsar la revolución bolivariana. Hoy ambos usan uniformes, pero todo el mundo sabe que no es la etiqueta exterior lo que muestran al mundo, sino el cuerpo humano de una

revolución que se expande por doquier y a pesar de medio siglo de bloqueo a la isla y más de un siglo de explotación en el continente. Que hoy ambas revoluciones se apoyen y se expandan merece el crédito de cualquier revolucionario, y que estos procesos estén cimentados no sólo en cifras, datos, estadísticas que vienen de organismos multilaterales sino en la voluntad de sus propios ciudadanos que es algo que muy pocos países (y líderes) pueden darse el lujo de experimentar en este tercer milenio ante sus propios pueblos, al menos por ahora…

Estamos anclados y firmes construyendo las bases materiales y sociales (económicas y políticas) para dar el salto que la humanidad recogida en estas latitudes (no sin eco en muchas otras del globo) requiere para vivir saludablemente y sabiamente la revolución. La vida misma en el planeta depende de las habilidades para responder a las crisis que crucifican a siete mil millones de almas. Nosotros, desde aquí, consideramos que el capitalismo donde quiera que se encuentre es el factor clave a eliminar. Después y durante este proceso nacerán los modelos para cada nación y pueblo, cultura y religión que conserven la esencia del buen vivir sobre la Tierra. Mientras tanto no perdamos el tiempo dividiéndonos entre nosotros y fortaleciendo al enemigo. Vamos a unir las voluntades y a organizar la resistencia contra el sistema capitalista, y el 1% de la población que lo defiende.

La plutocracia que destruye la vida en el planeta pretende sobrevivir después de la catástrofe y no sabe que será victima de su propio mal. Nosotros estamos entregados a tiempo completo impulsando los cambios destinados a eliminar al capitalismo y construir un modelo distinto cuyas bases tengan asidero en una vida más humana y una existencia más natural, más digna dirían muchos.

Para nosotros el capitalismo y su sistema es la propia muerte por masiva destrucción o autodestrucción, y el socialismo (o modelo político social que emerja durante la revolución mundial) llámese comunismo libertario o socialismo comunal o como quiera llamarse es la alternativa. Los caminos que llevan a este son muchos pero una sola es la resistencia.

No debe ser para nadie un secreto que la racionalidad occidental, esa que tiene a la ciencia sometida al yugo del poder de una casta y sus intereses, y a la política como escudo para defenderse de los opositores, doblega al arte y prostituye a la filosofía. En síntesis privatiza al máximo las ganancias y socializa las deudas.

Es el 1 %. Nosotros somos el 99 % restante sometidos al yugo de la plutocracia imperial. Pero son ellos los que tienen la razón, aunque no la tengan. Nosotros resistimos con una lógica distinta, con una razón menos autoritaria, con un corazón más unido. Para nadie debe ser un secreto que por este 1 % vamos al colapso global. Este 99 % ha comenzado a despertar en todas partes y llamamos a este despertar global rebelión mundial. Es el nacimiento de una nueva racionalidad occidental pero mucho más amplia y pluricultural, abarcante e incluyente. Es una razón colectiva que trasciende a las religiones del desierto de Abraham y abarca todas las del ser humano. Vamos hacia una transracionalidad occidental capaz de ver cómo se integran las religiones orientales y la ciencia occidental. El pensamiento de Budha, Lao Tse, y la metafísica oriental reunida en los Upanishads, en los Vedas, en el Zen y complementado a la física cuántica occidental, la física de las partículas subatómicas, por dar un ejemplo. En la sociología vamos hacia modelos democráticos más amplios e integradores de la subjetividad de cada pueblo en armonía con su hábitat y en correspondencia con un todo orgánico que es el planeta vivo.

Estamos a tiempo de “despertar” del sueño de una razón que solo crea monstruos. Creemos que la muestra de rebelión global de este año 2011 es el inicio de una resistencia mundial contra lo que viene destruyendo al mundo, al hábitat, al aire y al agua de nuestra tierra, y a la vida en nuestro planeta. El capitalismo destruye toda vida en el planeta, es como un virus fatal y si no lo eliminamos nos elimina a todos. Resistencia y victoria. Es el 99% eliminando ese 1 % que estorba a la vida en todas sus manifestaciones. Venceremos!

Mforti9@gmail.com


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Mario Forti

Astrólogo, filósofo, músico, tatankisi, escritor, poeta, critico, ddhh, tarotista, taoista, lector, meditación, yoga, sanación, terapias shamánicas integradoras

 mforti9@gmail.com      @mforti9

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